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13 de Apr de 2021

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Juan Diego Correa Quirós

Columnistas

Salvar el planeta: ¿lo impide la corrupción gubernamental o nuestra incapacidad?

La raíz del problema es que los ministros y otros funcionarios que han sido nombrados no están capacitados para esos cargos que requieren conocimiento de sostenibilidad

El Cambio Climático no se puede ver como algo futuro y tampoco se puede negar. Es un problema actual que va en crecimiento exponencial. Y no es posible que, teniendo el segundo pulmón de América, Panamá esté tan atrasado con la educación y política ambiental. Por eso debemos apuntar a un desarrollo sostenible de carácter ambiental, social y económico.

En el 2050 la temperatura global habrá incrementado 1.5 grados celsius, causando graves y más frecuentes sequías, inundaciones, tsunamis y terremotos. En ese año, puede ser que parte de Panamá ya no exista por la subida del nivel del mar.

Si seguimos tirando basura en las playas y en la calle, sobre todo plástico, en un par de años las playas que tanto disfrutan como Playa Blanca, Coronado, Gorgona o Playa Venao serán como la Bahía de Panamá. Además, en el 2050 habrá más plástico que peces en los mares.

No podemos permitir el incumplimiento de la ley ni seguir dando paso a empresas nacionales e internacionales para devastar nuestras áreas protegidas. Las talas indiscriminadas y quemas a las orillas del Canal, en Veraguas, Penonomé y Darién deben ser detenidas y multadas gravemente.

Los últimos tres Gobiernos, de la mano de un Ministerio Ambiental politizado, han negociado con nuestras áreas protegidas y valiosos recursos naturales para satisfacer los intereses de una minoría sin consultar al pueblo.

La raíz del problema es que los ministros y otros funcionarios que han sido nombrados no están capacitados para esos cargos que requieren conocimiento de sostenibilidad y el simple compromiso de proteger el ambiente. Aquellos funcionarios solo están ahí para cumplir las agendas de los partidos políticos, no por mérito ni experiencia. Se debe sacar la política partidista de estos ministerios y se debe restaurar la institucionalidad de los mismos.

Por otro lado, también está el impacto ambiental con la política exterior. Por ejemplo, los negocios con el Gobierno de China no han sido transparentes, pues ahora quieren blindar un tren transístmico sin consulta popular ni estudio de impacto ambiental.

La gente tiene que entender que no todo es dinero, estamos destruyendo nuestro Panamá y el mundo a punta de industrialización. Al final el dinero no nos dará oxígeno ni alimento. Además deben entender que la naturaleza no es una fuente inagotable de recursos que se va a regenerar sola.

La solución radica en promover la sostenibilidad ambiental y podemos empezar con un turismo sostenible, por ejemplo. Además, se debe promover la educación ambiental para evitar los desperdicios y promover el desarrollo sostenible y emprendimiento mediante incentivos. Hay que promover el uso de la energía eólica, fotovoltaica, hidroeléctrica, termosolar y de biomasa.

Para luchar contra el calentamiento global y evitar nuestra perdición, tenemos que dejar al lado el consumismo, la avaricia y la explotación natural. Se debe invertir en las energías renovables e informarnos para entender todos los aspectos positivos que nos puede traer un desarrollo sostenible.

Ahí está la hoja de ruta de Desarrollo Sostenible de la ONU, pero, ¿realmente tenemos el coraje de dejar a un lado el capitalismo para salvar esta y las próximas generaciones?

ESTUDIANTE EN CIENCIAS POLÍTICAS Y PERIODISMO.