Temas Especiales

14 de Apr de 2021

Enrique Montezuma M.

Columnistas

Pueblos originarios fuera de la agenda política

Otro origen de las luchas de los pueblos indígenas son las legislaciones y la comarcas

Para los pueblos indígenas, las causas que defendieron Quibián, Urracá y Victoriano Lorenzo siguen vigentes en la mente de cada uno de nosotros que luchamos hoy en día por los derechos de los pueblos indígenas.

Otro origen de las luchas de los pueblos indígenas son las legislaciones y la comarcas. Antes de 1903, Panamá formaba parte de Colombia, hasta ese entonces no había legislación para las comarcas indígenas en Panamá por la distancia y la falta de comunicación. En 1906, la Asamblea Nacional de Panamá emite la Ley 19 del 2 de noviembre del 1906, esta Ley tenía como finalidad integrar e incorporar a los indígenas de Coclé, después del fusilamiento injusto de Victoriano Lorenzo, ese es el precio que él pagó por estar al lado de su pueblo y el resto de los indígenas de Coclé también tuvo que pagar un alto costo el exterminio físico y cultural. Con esta Ley 19 de 1906, fueron establecidos en Coclé los policías, las escuelas, y se eliminaron los Gobiernos indígenas y se les obligó a abandonar sus costumbres, tradiciones y su lengua y todos vestigios indígenas.

Actualmente en Panamá existen siete pueblos indígenas: Ngäbe, Bugle, Guna, Emberá, Wounaan, Naso Terdi y Bri Bri. Somos el 13 % (417 559) de una población total, de 3 405 813, según el censo del 2010. Es nuestro punto de vista que el Estado panameño en materia de reconocimiento constitucional de los derechos de los pueblos indígenas, ha sido lento en su vida republicana, ha tenido cuatros constituciones, la primera, la del 1904, 1941, 1946 y 1972. En las tres primeras Constituciones las poblaciones indígenas no tuvieron participación en su confección, elaboración, o sea, fuimos excluidos. Sin embargo, vale la pena señalar algunas legislaciones surgidas antes y después de la época republicana. Solo dirigidas exclusivamente para aniquilar, cristianizar, civilizar, latinizar, reducir y despojarnos de nuestras mejores tierra y territorio y una integración forzada, siendo los primeros en habitar estos territorios.

Después de la Revolución Dule en Kuna Yala en 1925, el Gobierno de Rodolfo Chiari tuvo la necesidad de reformar la Constitución de 1941, a fin de incluir el tema de las comarcas indígenas, con el objeto de buscar la paz con los gunas que habitan en Kuna Yala. Por medio de actos legislativo, se introdujo en la Constitución que la Asamblea Nacional podrá crear comarca regidas por leyes especiales (véase anexo Constitución de la República de Panamá de 1941).

En comparación, las Constituciones anteriores, la de 1972 es las más avanzadas en materia de ciertos reconocimientos de los derechos indígenas, pero está atrasada con respecto a las Constituciones modernas de Latinoamérica.

En los actuales momentos suena y truena la posible reforma a nuestra Constitución o la posible creación de una constituyente originaria. Este tema lo está impulsando a todo vapor el actual presidente de la República, Juan Carlos Varela, al igual varios candidatos que aspiran llegar a la silla presidencial.

Hemos escuchados a todos los candidatos de diferentes partidos políticos, en sus discursos y propuestas, la presencia de casi medio millón de indígenas está fuera de la agenda política, hasta ahora no se vislumbra un futuro halagador para los originarios.

Para una real participación de los pueblos indígenas de Panamá en la reforma constitucional o constituyente originaria, el Estado debería escoger una comisión de notables indígenas en la que estén incluidos los pueblos originarios mediante sus organizaciones, coordinadores, congresos, caciques, Comisión de Asuntos Indígenas de la Asamblea Nacional, Consejo de Coordinación Comarcal, Coordinadoras de Mujeres Indígenas, Asociaciones de Abogados Indígenas.

En la vida republicana de Panamá, en la elaboración de las Constituciones, jamás se ha tomado en cuenta a los originarios panameños. Somos pueblos diferenciados, tenemos nuestras propias aspiraciones y cosmovisiones, creemos en la democracia participativa y no la impuesta, la población indígena existimos en hechos y convivimos con el resto de la sociedad panameña. No somos invisibles ni extraterrestres, somos originarios de Panamá y nuestros genes indígenas está en la mayoría de los panameños.

EX LEGISLADOR DE LA REPÚBLICA.