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23 de May de 2022

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    Roberto Ruíz Díaz

Columnistas

Panamá, Estado policiaco

‘[...] hemos vivido dos periodos de Gobierno donde la Policía Nacional ha mandado en el país, aun cuando algunos creían que en el Palacio de las Garzas estaba el control [...]'

No me voy a referir al Estado Polisario, como una diputada del patio confundió el término, por el contrario, me referiré al Estado policiaco o policial que se ha vivido en los últimos dos periodos de Gobierno, en donde se les dio una preponderancia a las unidades de la Policía, para que ocuparan cargos de índole civil y en algunos casos, cargos en donde tenían una participación política, la cual esta prohibida por la Constitución Nacional.

En el periodo de Ricardo Martinelli comenzamos con la escalada de uniformados en cargos públicos, fuera de su radio principal de funciones que le tiene establecido la Ley, que es como reza su lema, proteger y servir. Y así mismo comenzó el desorden institucional, en cuanto a los rangos y antigüedades, que ha provocado la enorme cantidad de altos rangos, como comisionados y subcomisionados, que, comparados a los años, de la Fuerza de Defensa, donde escasamente existían, entre 12 y 15 coroneles y tenientes coroneles, siendo los mayores los encargados de las zonas militares, hoy Zona de Policía. En estos tiempos te tropiezas con un ‘coronel' hasta en operativos de pedir licencias.

Con el traspaso de la antigua Policía Técnica Judicial a la Policía Nacional, hoy convertida en Dirección de Investigación Judicial, se dio el paso de policías a realizar trabajos de investigación, que eran realizados por civiles, luego de la eliminación del DENI. Posteriormente los vimos mudarse a la Dirección General de Migración y Naturalización, donde tenemos unidades de la Policía Nacional en casi todos los departamentos, y personal del Senan hasta de custodios. Incluso tuvimos de embajador a un comisionado, que era director de la Policía y como querían el cargo y no tenía el tiempo de jubilación, se le dio ese puesto netamente político y diplomático.

Con el cambio de Gobierno, y cuentan que por exigencias de los ‘gringos', el Servicio Nacional de Migración se mantuvo con policías al mando, y esta supuesta recomendación se extendió al Consejo de Seguridad Nacional, un ente netamente civil, que terminó convertido en otro cuartel, con funciones alejadas a proteger la seguridad nacional y preservar en materia de inteligencia, la coordinación entre los diferentes países para combatir el narcotráfico y el terrorismo. La Unidad de Análisis Financiero (UAF) tomó igual destino, con unidades de la Policía Nacional al mando, en materia netamente técnicas de civiles, especialista en materia financiera.

La tapa del coco fue ver cómo un subcomisionado pasaba de esa posición, de Análisis Financiero, a ser ministro de Seguridad y por ende, superior jerárquico de sus propios jefes. Aun cuando fue poco lo público del descontento, el mismo causó malestar en el componente de la Fuerza Pública. Se desvirtuaba la carrera, la antigüedad y el rango y con eso la desmotivación se acentuaba. Mientras eso ocurría, eran pocos los que llegaban a jubilarse entre la alta plana de la Policía Nacional, pero eso no detenía los ascensos constantes. Hoy en la planilla del Ministerio de Seguridad aparecen 180 comisionados y 137 subcomisionados, o sea, hay más coroneles que tenientes coroneles. Poco más de 1.5 millones en salario mensual.

Por otro lado, tenemos que se menciona mucho que en la Autoridad de Aduanas tenemos más unidades asignadas, así como en la Procuraduría de la Nación, que realmente no tienen nada que hacer ahí. Pero al final vemos cómo en todo el engranaje gubernamental tenemos unidades de la policía asignadas, haciendo trabajo que no es su función. Mientras en las calles el nivel de delincuencia aumenta, y el pie de fuerza y la presencia policial, a nivel de calle disminuye. El Senafront, un ente que, conforme el artículo 310 de la Constitución, debía ser temporal su creación y solo en caso de amenazas de agresión de nuestras fronteras, ha quedado convertido en un ente permanente, con otra cantidad de altos rangos, que realmente deberían volver a ser una Dirección de Fronteras, bajo el mando del director general de la Policía.

En fin, hemos vivido dos periodos de Gobierno donde la Policía Nacional ha mandado en el país, aun cuando algunos creían que en el Palacio de las Garzas estaba el control del país, era solo una idea basada en un texto constitucional, pero que en la práctica era otra la realidad. Quién sabe si realmente fue una exigencia, fuera de orden, de los Estados Unidos de poner hombres de armas en cargo de seguridad nacional, pero si fue así, la dignidad nacional quedó por el piso. Prefiero creer que, ante el nulo apoyo y confianza que tenía el presidente en los miembros de su partido, prefirió compartir Gobierno con los militares devenidos a vegetarianos. Esperemos que el nuevo Gobierno, civil, tome realmente el control del país y nuestras unidades uniformadas y capacitadas, regresen a sus cuarteles a realizar las labores que la Constitución y la Ley les tienen asignadas.

Así veo las cosas y así las cuento.

ABOGADO

‘[...] en la Autoridad de Aduanas tenemos más unidades asignadas, así como en la Procuraduría de la Nación, que realmente no tienen nada que hacer ahí [...]'

‘La tapa del coco fue ver cómo un subcomisionado pasaba de esa posición, de Análisis Financiero, a ser ministro de Seguridad y por ende, superior jerárquico de sus propios jefes'