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17 de Oct de 2019

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Mariela Sagel

Columnistas

En busca de la integración

En mi artículo de la semana pasada me quedó pendiente mencionar un reconocimiento que le hizo la Sociedad de Estudios Internacionales

En mi artículo de la semana pasada me quedó pendiente mencionar un reconocimiento que le hizo la Sociedad de Estudios Internacionales (SEI) a la embajadora del Reino de Marruecos en Panamá, Oumama Aouad Lahrech. Es relevante este hecho por varias razones: la SEI fue fundada en 1934 y desde el año 1985 la preside el rey emérito Juan Carlos I de España. La embajadora Aouad es la primera diplomática de su país en Panamá, a quien le tocó abrir la sede, y en menos de tres años ha logrado permear a importantes centros, instituciones y miembros de la sociedad a fin de dar a conocer su país, que es uno de los territorios más antiguos que hay en el mundo, ubicado en la punta de África, frente a las costas de la península ibérica, entrada desde el Atlántico al Mar Mediterráneo. Y la SEI la distinguió nombrándola Miembro del Consejo Rector de Honor, en una ceremonia que incluyó la imposición de una banda, una medalla y un pin distintivo.

La SEI es una fuente de conocimientos y experiencias y en 85 años ha logrado dictar un gran número de cursos, conferencias, jornadas, seminarios, mesas redondas, debates, y otros, en los que han participado políticos, diplomáticos, miembros de las fuerzas armadas y de la academia, científicos, periodistas y personalidades diversas, de muchos países, que le confieren a esa sociedad la categoría de ser un espacio de referencia para el análisis, estudio, debate, divulgación y enseñanza en su ámbito de actuación.

Regocija que haya ingresado una mujer a la SEI porque el capítulo de Panamá está dominado por la presencia masculina y, siendo invitada a la ceremonia, reclamé al rector local si eran un círculo machista, al estilo de los Mondongueros del Club Unión. No hay que extrañarse que sea precisamente la embajadora marroquí a la que le hayan conferido ese honor, ya que ella es un vivo reflejo que desmitifica aquello de que las mujeres musulmanas no surgen en sus países. Ha sido embajadora en Perú, académica, docente y su trayectoria profesional habla con hechos de a lo que puede aspirar una mujer si se lo propone. Hay que destacar que la primera universidad que se fundó en el mundo no es Bolonia, como todo el mundo cree, sino la universidad de Qarawiyyin en Fez, Marruecos, y la estableció una mujer, Fatima al-Fihri, el año 859, y se convirtió no solo en un símbolo, sino también en una referencia de la enseñanza superior, de donde egresó Maimónides, el eminente médico, rabino y teólogo judío, además de filósofo de la época medieval, en los tiempos del Al Andaluz, imperio almorávide, en los siglos XI y XII.

Coincidentemente, el viernes y el sábado se celebró en Panamá la XXXV Asamblea General del Parlamento Latinoamericano y Caribeño (Parlatino), a la que han asistido 200 parlamentarios de la región y delegaciones de Marruecos, China, Qatar, África y el Parlamento Europeo. Entre las actividades desarrolladas estuvo la conferencia del ministro de Relaciones Exteriores de Bolivia Diego Pary Rodríguez, sobre la educación y las comunidades ancestrales, su papel en el desarrollo y la integración de América Latina y el Caribe. También se eligieron las autoridades del organismo para el período 2019-2021, como son el consejo consultivo y la mesa directiva, a lo que se sumó la discusión de los proyectos de ley modelo en torno a diversos temas sociales que aquejan a la región.

Esto se liga con el reconocimiento a la embajadora de Marruecos porque el presidente del Parlatino, diputado Elías Castillo, firmó el año pasado en Rabat, capital del Reino marroquí, un memorándum de entendimiento con los presidentes de las cámaras de consejeros y de representantes del Parlamento de ese país. Es así como el país africano se convierte en observador ante el organismo latinoamericano y una delegación del Parlamento marroquí, junto con el presidente del Parlamento Panafricano, han estado participando.

El número de asistentes y el alto nivel de éstos son de destacar: vino el presidente de la Cámara de Consejeros de Marruecos (el tercer cargo en importancia dentro del gobierno), junto con otros tres diputados de la misma Cámara, así como dos más de la Cámara de Representantes.

Más importante aún es que gracias a los esfuerzos de Marruecos, durante la Asamblea del Parlatino se ha materializado el proyecto AFROLAT, que permitirá reforzar los lazos entre la región africana y la región latinoamericana. El país magrebí se ha convertido en el impulsor de estas relaciones, dada su privilegiada posición de puerta de entrada al continente africano y puente entre África y América Latina y el Caribe. El trabajo ha sido arduo, silencioso y muy árido, pero se empiezan a ver los frutos. Temas tan importantes como la seguridad ciudadana, los servicios públicos y la equidad de género se han estado debatiendo y esperamos ver pronto los resultados de todo lo acontecido en estos dos días.

Y todo esto ha sido posible gracias al trabajo tesonero y sin tregua que Oumama Aouad ha desplegado en un corto tiempo. Solo falta la integración total del territorio marroquí.

ARQUITECTA Y EXMINISTRA DE ESTADO.