03 de Dic de 2022

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    Ricardo Arturo Ríos Torres

Columnistas

El Auristán

‘Celebremos con alegría la fundación de una ciudad que cíclicamente se renueva con nuevos bríos y retos. La Gran Panamá será pronto la primera urbe interoceánica del mundo, [...]'

El quinto centenario de la fundación de la ciudad de Panamá, el 15 de agosto de 1519, inicia el ciclo de exploraciones del Pacífico americano por la España imperial y surge así el istmo panameño como el eje geopolítico de la época. La posición geográfica de Panamá asume un nuevo rol, el cual determina el devenir nacional como la tierra del tan ansiado oro ambicionado por los conquistadores ibéricos.

La patria es el lugar de los afectos, allí lloras, ríes y trabajas, allí siembras las raíces compartidas de las ilusiones. La patria es el hogar, la memoria e identidad.

‘Martínez Cutillas aborda con las herramientas de la heurística y la hermenéutica el devenir de la conquista y colonización de Castilla del Oro'

Panamá, es también la patria del español Pedro Martínez Cutillas, como Cristóbal Colón, se enamora del mar cristalino como del verde voluptuoso, de sus lluvias interminables y silencios largos. Panamá tierra de promisión, de aguas vivas, lo bautiza con sentimientos inéditos y en él, nacen con las ninfas del Chagres nuevos recodos, en los cuales anidan las emociones que hacen de Pedro Martínez Cutillas un panameño. El amor por la nación ístmica, lo expresa con dos libros excepcionales, Panamá Colonial, Historia e Imagen (2006) y Veragua en el siglo XVI. Historia e imagen (2010).

Martínez Cutillas aborda con las herramientas de la heurística y la hermenéutica el devenir de la conquista y colonización de Castilla del Oro. Panamá es el auristán, la tierra del oro, codiciada por Balboa, Pedrarias, Gaspar de Espinoza y Francisco Vázquez. Panamá es el centro logístico para la expansión española en el Pacífico americano y aquí Pizarro acuerda la conquista del Perú. Pedro Martínez de todo eso, se ocupa, con devoción de bibliófilo.

Cristóbal Colón, en el cuarto y último viaje por el Caribe, arriba al litoral panameño. El encuentro con Quibián lo deslumbra con el ansiado auristán, la tierra del oro. La lettera rarísima, del 7 de julio de 1503, determina a Panamá, como la ruta del dinero fácil, nace la quimera dorada. Los Reyes de España con avidez le dan el nombre de Castilla del Oro.

Panamá es la escuela de los conquistadores, los hombres de la espada, la pólvora y la cruz, aquí desnudan las ambiciones. Los ríos de sangre y fuego tiñen el suelo del istmo; Pedro Martínez lo narra con precisión.

El Requerimiento.

Llegaron en horda,

Llegaron para llegar

Para robárselo todo.

Llegaron para robarse el aire, el agua, los pájaros,

Para quedarse con la tierra.

Llegaron como cuatreros,

Con sus guerreras, sus naves, sus arcabuces.

Llegaron imperiales a partirlo todo:

Los matorrales, el manglar,

El polvo,

El bambú, la ladera.

Borrachos, violadores, magnánimos, brutales.

Llegaron para llegar, para no irse.

Llegaron llegando,

A desmantelar el bosque,

A armar la empalizada,

A construir la cerca.

El Requerimiento llega con la Armada de Pedrarias y se aplica, inmediatamente, en nuestras tierras en 1514. El documento de vasallaje con fundamentos teocráticos, justifica el genocidio de los aborígenes, la esclavitud y su lenta agonía.

La ciudad de Pedrarias es el centro de conquista de la región central del istmo panameño; se funda Natá como plataforma para el dominio de Veragua. Gaspar de Espinoza, es el hijo del Diablo, la crueldad carece de límites. La épica de los istmeños es de antología con Quibian, Natá, París, Escoria, Estíber, Chochama, Cherú, Guarare, Usagama y el invencible Urracá.

Los Hércules de Veragua defienden con arrojo e inteligencia estratégica sus tierras, centenares españoles perecen en las acciones bélicas. La tenaz lucha solo es vencida por la tecnología sanguinaria de las armas de fuego, caballos y perros. La gran épica indígena contra los españoles en Veragua se da durante 40 años, en tanto los aztecas e incas son doblegados rápidamente.

La actual población del Tabasará y el Doboteme son los herederos de ese legado de héroes. Mama Chi (1960) es la voz contestataria de la nueva lucha contra la explotación de sus recursos.

Hacer las Américas

La lengua de las preguntas.

Desde el inicio fue el oro,

La pregunta por el oro,

La ruta para llegar al oro,

La fuente de hacer oro.

Solo le importaba saber del oro.

Por eso cruzo el mar.

No por llegar al otro lado del mar,

Sino por el oro.

Los conquistadores sueñan con hacerse ricos y poderosos, Veragua y la riqueza aurífera despierta el huracán tormentoso de las pasiones humanas más extremas, matar, robar, mentir, es la avaricia disfrazada de la evangelización. La explotación de las minas con esclavos indios y negros, desarrollan el juegavivo, la ley se acata, pero no se cumple; aplican la política del ‘caramelo envenenado'.

Referencia bibliográfica: Martínez Cutillas, Pedro. Veragua en el siglo XVI. Historia e imagen / Salamanca: Ediciones Balboa, 2010, 543 p. il.

Nota: Las pinceladas poéticas son de ‘Cristal entre la luz' de Manuel Orestes Nieto, el poeta de la Patria Sagrada.

Celebremos con alegría la fundación de una ciudad que cíclicamente se renueva con nuevos bríos y retos. La Gran Panamá será pronto la primera urbe interoceánica del mundo, cuando sus riberas se extenderán hasta el Atlántico.

DOCENTE, HISTORIADOR Y ESCRITOR.