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05 de Dec de 2020

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Ricardo Arturo Ríos Torres

Columnistas

Bolívar y Nito

El estadista es el ser semilla, el ente fundacional.

El estadista es el ser semilla, el ente fundacional. La gestión de un Gobierno responsable es de futuro, subordina los intereses personales, dándole prioridad a los nacionales; dirige con mente lúcida y criterio independiente; es una persona de carácter, pero con la sensatez del sentido común; nunca improvisa ni se precipita en las decisiones, dialoga, pues el consenso es mejor que la imposición. El estadista es ajeno al clientelismo electoral. Los mejores ciudadanos los selecciona por la competencia profesional y honestidad. Unir significa renunciar a los egos, a los intereses politiqueros y consolidar el bien común con igualdad de oportunidades para todos.

El político solo tiene ambiciones, considera el erario como propio, carece de ética y es un malabarista. La desfachatez es la norma y la inmunidad es la ley. El juegavivo es la carta de presentación y la impunidad lo caracteriza. El cinismo y la arrogancia es la norma de su retórica demagógica; solo escucharlos en la Asamblea Legislativa es de horror. Ellos son siempre Judas y Brutus, se venden ante la mejor oferta. El político es el ser de las imposturas, sabe mimetizarse como el Maese Pedro del Quijote.

El ‘pathos' del héroe idealista y romántico conduce a Simón Bolívar a morir en la pobreza, es uno de los hombres más ricos de la América criolla. La fortuna adquirida por herencia respalda la lucha independentista. El Buen Ciudadano deja un legado ignorado por los mandatarios y políticos corruptos, los cuales son millonarios con el saqueo de los bienes nacionales. Bolívar, el humanista, en un imaginario fantástico sueña con una América al estilo de la Edad Dorada de Cervantes. Bolívar es un ser diáfano con armonía entre el sentir, pensar y el hacer; es el hombre de las dificultades, nada es fácil para él. Supera sus derrotas con la voluntad de triunfar.

El Libertador siempre lucha contra las adversidades, vive a contrapelo. Queda huérfano a temprana edad. Nunca asiste a un colegio, es un autodidacta, estudia con Andrés Bello, Simón Rodríguez y el marqués de Ustáriz, lee todo lo de su época, es el hombre público más culto de su tiempo. Bolívar es un escritor de proclamas, cartas y reflexiones notables. Un hombre de síntesis. Valiente a la hora del combate, siempre en la línea de fuego. El fundador de repúblicas es hábil espadachín, experto jinete, nadador y bailarín, nunca fuma, duerme temprano y se levanta a las cuatro de la mañana para leer y escribir, asimismo organiza la campaña contra el Imperio español. Las máximas del Libertador son un arquetipo a seguir:

Los hombres de luces y honrados son los que debieran fijar la opinión pública. El talento sin probidad es un azote. La mejor política es la rectitud. Saber y honradez, no dinero es lo que requiere el ejercicio del poder público. Los hombres públicos están sujetos a la censura de todos los ciudadanos.

La primera de todas las fuerzas es la opinión pública. En todo Gobierno democrático se deben consultar y oír a los prudentes. Quizás el grito de un ciudadano pueda advertir la presencia de un peligro encubierto o desconocido. El ejercicio de la justicia es el ejercicio de la libertad. La corrupción de los pueblos nace de la indulgencia de los tribunales y la impunidad de los delitos. La Hacienda pública no es de quien gobierna. Una protesta a tiempo destruye el efecto de concesiones simuladas.

El que manda debe oír, aunque sean las más duras verdades. La soberanía del pueblo es la única autoridad legítima de las naciones. Quienes se creen hombres de Estado deben preverlo todo, obrar como tales y probar con resultados que efectivamente son tales como se creen. No caben en el estadista la improvisación, el fracaso ni la imprevisión. El modo de hacerse popular y gobernar es el empleo de hombres honrados, aunque sean enemigos. El sistema de Gobierno más perfecto, es el que produce la mayor suma de felicidad posible, de seguridad social y de estabilidad política.

Para formar un legislador se necesita educarlo en una escuela de moral, justicia y leyes. Nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder. No puede haber error más grande que la esperanza de una nación dependa de los favores de otra.

Nito está en un mar de depredadores del tesoro nacional, su disciplina, rectitud y acción ejecutiva lo harán un arquetipo de gobernante responsable, eso es lo que espera la sociedad panameña de él. Nito ya cruzaste el Rubicón, ahora a gobernar como un estadista, Bolívar te inspira.

Recomiendo en mi libro Los Rostros del Tiempo, el ensayo Bolívar y sus lecturas. Está en Riba Smith.

DOCENTE, HISTORIADOR Y ESCRITOR.