Temas Especiales

28 de Nov de 2020

Jorge Luis Roquebert León

Columnistas

Hacia la construcción de una nueva nación

En la búsqueda de la formación de una nación multicultural, hay que resaltar los logros que cada grupo ha tenido en el país para constatar la nece...

En la búsqueda de la formación de una nación multicultural, hay que resaltar los logros que cada grupo ha tenido en el país para constatar la necesidad de una mayor equidad en la sociedad panameña. Con tal propósito, se debe resaltar la participación progresiva de grupos históricamente apartados de la política nacional, fuera por la percepción vigente, en su momento, de una única cultura dominante en el país o su exclusión deliberada del desarrollo y la política nacional.

El grupo Ngäbe, grupo indígena mayoritario de nuestra nación, resalta en esta transición. La anotación realizada por el antropólogo estadounidense Johnson, en la década de 1930, del grupo como desconocedor del sistema capitalista, contrasta con la observación del antropólogo Young, en la década de 1960, quien señaló que la mayoría de sus hombres conocían el uso del dinero. La contraposición de ambas demuestra la inserción del grupo en el sistema económico nacional.

La misma es importante por los efectos que repercutirán no solo en su desenvolvimiento, sino de los demás grupos del país. Una revisión de La Estrella de Panamá del 9 de noviembre de 1960, en la sección ‘Chiriquí en La Estrella', reporta sobre ‘La rebelión de los cholos' y su activa participación en las huelga bananera en ese momento. El artículo reporta con patriótico orgullo las acciones de un grupo que, a pesar de haber sido sometido hasta casi su exterminio, en ese momento se convertía en el principal promotor a favor de un mejor nivel de vida para sus compañeros jornaleros, exigiendo mejoras en el salario, viviendas, salud y alimentación, proporcionado por la compañía de manera desigual a los gerentes estadounidenses, los oficinistas y capataces latinos y los obreros pertenecientes a las diferentes etnias oprimidas. Aunque estas acciones iniciaron en la provincia de Bocas del Toro, pronto el espíritu de protesta se extendería hacia Chiriquí, con trágicos resultados.

Más reciente para nuestra memoria es la participación reportada, también por La Estrella de Panamá y otros medios, de la huelga iniciada en junio del 2010, a raíz de la promulgación de la Ley 30, conocida popularmente como la ‘Ley Chorizo', al ser presentada como una ley de aviación comercial, pero que abordaba materias ambiental, laboral, social y policial. Al igual que la de 1960, tuvo trágicas consecuencias, cuando los empleados de la bananera sitiaron Changuinola al enfrentarse con las fuerzas públicas, obligando al Gobierno, a mediados de julio, a ceder y realizar un diálogo nacional.

Al comparar ambas huelgas es notable la importancia de los ngäbes, grupo étnico mayoritario en el sindicato bananero. Mientras la huelga de 1960 tuvo solo una repercusión local en las provincias de Bocas del Toro y Chiriquí, la huelga del 2010 tuvo una nacional. En esta, al Gobierno pacta el Acuerdo de Changuinola y suspende por tres meses aquellos artículos de la Ley que guardaran relación con los temas laborales, se inició un proceso de negociación entre el Gobierno, empresarios y sindicatos. La tensión ocurrida entre los grupos negociadores obligó al Gobierno a aceptar el tratamiento de las materias abordadas en la Ley de forma separada, siendo las laborales descartadas.

Además, mientras en la huelga de 1960, el sindicato bananero fue excluido de las negociaciones, participando solamente el Gobierno y la empresa bananera, para luego ser presentada para el respectivo asentimiento del sindicato; en el 2010, las negociaciones se trasladaron a la ciudad capital, en donde los sindicatos habían sido previamente reprimidos, siendo el sindicato bananero un miembro clave, al haber sido quienes hicieron que el Gobierno reculara de sus intenciones originales.

Los hechos mencionados no han sido los únicos realizados por el grupo ngäbe a favor de la defensa de sus derechos negados históricamente. Movimientos como el Mama-chi en la década de 1960, a favor de la reafirmación de su cultura, o aquellos exigiendo sus territorios comarcales lo demuestran. No obstante, los movimientos arriba citados han repercutido beneficiosamente no solo a su grupo, sino a todos los panameños, evidenciando su integración progresiva en los asuntos concernientes del país y sociedad en general.

Si en el plano político han demostrado una mayor beligerancia, el nuevo Gobierno está en la posición de hacerles partícipes del crecimiento económico que aún goza el país.

PROFESOR DE HISTORIA.