26 de Feb de 2020

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Jorge Luis Prosperi Ramírez

Columnistas

Comenzó la transformación del Sistema Público de Salud

La transformación también requerirá de un director en la CSS, con las competencias necesarias para impulsar el cumplimiento de la necesaria coordinación

Honrando categóricamente uno de sus compromisos de campaña, nuestro presidente firmó el Decreto Ejecutivo 290, por medio del cual se establece el proceso de coordinación efectiva y sostenible de los servicios integrales de salud, entre el Ministerio de Salud y la Caja de Seguro Social, para la población de la República.

A partir del contenido de nuestra Constitución Política y las leyes relacionadas, el Decreto echa mano de los valiosos aportes de tres espacios de concertación, a saber: la Mesa de Salud de la Concertación Nacional para el Desarrollo; la Mesa de Diálogo por una mejora y fortalecimiento del sistema de salud integral y; la Comisión de Alto Nivel para la transformación del sistema de salud.

El Decreto marca el inicio oficial de la necesaria transformación de nuestro sistema de salud y merece el reconocimiento y felicitaciones de la ciudadanía, pues, mediante el mismo, el Gobierno da un paso tangible para el cumplimiento de su función de velar por la salud de las personas, comprometiéndose a fortalecer los procesos institucionales de gestión, subsanar la fragmentación existente en el sector salud, así como la duplicación de esfuerzos y recursos, que en nada beneficia a la población.

Es importante subrayar, para mitigar reservas y temores, que, fundamentado en las recomendaciones de los grupos de trabajo arriba señalados, el proceso de coordinación, que es solo funcional en esta fase, se realizará de manera gradual y por etapas, optimizando en cada etapa los recursos de ambas instituciones, para satisfacer las necesidades de salud de la población.

El Decreto también hace explícita la necesidad de evaluar de forma permanente los procesos de atención en tres niveles del sistema, así como la separación y compensación de costos entre ambas instituciones, la cual ha sido objeto de recelos y oposición por parte de la población asegurada, olvidando que también el Minsa atiende a esa población, y muchas veces no recibe el pago justo y a tiempo por las prestaciones ofrecidas.

Pero no basta con subsanar la fragmentación existente. La transformación debe iniciar con el fortalecimiento de la capacidad de resolución de las redes de servicios de salud de ambas instituciones. Las nuevas autoridades de Salud deben garantizar que los establecimientos públicos de salud funcionen como esperamos. Que estén debidamente construidos, que no les falte el agua o la energía eléctrica, que se pueda llegar a ellos fácilmente. Que tengan los recursos humanos, equipos, materiales y medicamentos apropiados y suficientes, adquiridos de forma transparente, para que nuestra población no se quede sin recibir la atención (cirugías, tratamientos, diálisis, etc.) que necesita, y ningún panameño de cualquier edad fallezca porque el sistema no fue capaz de atenderlo como necesitaba.

Especial mención merece el tema de los recursos humanos. Estos deben ser profesionales con las competencias necesarias, sensibles y solidarios con el usuario en todos los hospitales y centros de salud. Necesitamos gente que cuide el prestigio de la institución y ayude a corregir las deficiencias. Profesionales que procuren el mejor rendimiento de los recursos, diagnósticos y terapéuticos en las instituciones, evitando el despilfarro y la negligencia en su utilización.

La transformación también requerirá de un director en la CSS, con las competencias necesarias para impulsar el cumplimiento de la necesaria coordinación. Para ello debe provenir de un proceso de selección transparente, que permita, que el mejor candidato, sin que exista favoritismo de índole alguna, sea escogido. Debe ser un ciudadano ejemplar, tener la formación profesional, experiencia, capacidad, solvencia ética y moral, para concentrarse, sin amarres ni compromisos, en garantizar la ejecución efectiva y eficiente de las políticas y lineamientos estratégicos de la institución y del sector salud en general.

Finalmente, también será necesario el fortalecimiento institucional del Minsa en todos sus niveles, para cumplir con las competencias institucionales que requiere el ejercicio efectivo de la Función Rectora del sector salud. Se trata de una condición absolutamente necesaria para liderar la transformación, aprovechando los recursos humanos, físicos y financieros que tenemos disponibles, y ahora, impulsar el desarrollo de la necesaria transformación del sistema de salud.

Pero no cantemos victoria panameños, recordemos que han pasado doce años desde que la Mesa de Salud, en el marco del Diálogo por la Concertación Nacional, entregara al Ejecutivo de aquel entonces un documento que contenía todos los aspectos que necesaria y obligatoriamente debían tenerse en cuenta para la transformación integral del Sistema Sanitario. Tal vez por lo ambicioso de este propósito, amén de la falta de un genuino compromiso político, es que no fuimos capaces de cumplir con el discurso. Nos toca apoyar el desarrollo de esta iniciativa, ejerciendo a la vez nuestro derecho y deber de participar activamente del proceso de supervisión y evaluación de la coordinación que establece el Decreto.

MÉDICO