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07 de Dec de 2019

Guillermo Rolla Pimentel

Columnistas

Justicia es paz, unidad y progreso

Lo que exige, para evitarlo, de las autoridades y de los militares, gobernantes y diplomáticos, una serena

Vivir en sociedad nos obliga a mantener la civilizada convivencia entre países, gremios o ciudadanos. La lucha injusta, la agresión y la violencia, la incomprensión, el egoísmo, y el irrespeto son la génesis de la pérdida de la paz, y sus trágicas consecuencias: la de pelea y la guerra. La diferencia de opiniones, interés, interpretaciones, inversiones o cualquiera diferencia que provoque choque entre personalidades, reacciones emocionales, reactivación de conflictos previos, pueden provocar una disputa que mal conducida por unidades dialécticas, puede también traer como corolario una diferencia que degenere en la pérdida de la paz.

Lo que exige, para evitarlo, de las autoridades y de los militares, gobernantes y diplomáticos, una serena, estable y firme forma de analizar y expresar posiciones. Que no deriven ni sean equivocadamente interpretadas a reacciones de pérdida de la estabilidad y correcta comprensión de hechos o expresiones.

Situaciones más graves ocurren cuando ya hay previamente un estado de ánimo o decisión predispuestos a agredir y ante un trivial motivo, se activan los órganos de defensa o agresión. Situaciones de este orden suelen darse en las fuerzas armadas con motivo de guerra, o golpe de Estado, o aun por razones más simples y banales, o por dependencia a otros países como potencias, cosa que ya ha ocurrido en nuestra América Latina con graves consecuencias dentro de las regiones, en su estabilidad política y democrática. Imponiendo bárbaras prácticas de desaparecidos, torturas y violación de Derechos Humanos y muerte.

Las víctimas de estas violaciones de los Derechos Humanos es justo que el país les reconozca sus sacrificios, así como a sus familias. La justicia tardía es menos efectiva para prevenir sus daños, pero deja una lección a las nuevas generaciones para que aprendan a vivir respetando los derechos del prójimo. La antítesis de la muerte es la vida, el desarrollo social en sus más variadas expresiones, a los empresarios trabajo productivo efectivo, pero sobre todo para la colectividad, unidad y paz.

La paz como meta de felicidad psicosocial lo que trae consigo trabajo productividad y felicidad. La JUSTICIA es la prevención de la impunidad es también devolver a la ciudadanía los años, jubilaciones y sueldos perdidos, a las familias la unión del amor, a los estudiantes la tranquilidad de un libro.

A las instituciones su organización, a los profesionales la confianza y su lealtad que dan por resultado eficacia y credibilidad a los servicios. Recuperar el prestigio y buena imagen perdidos exige disciplina y normas estrictas de ágil aplicación, comunicación expedita y uniforme a todos los niveles y participación efectiva de los usuarios debida y democráticamente representados.

In memoriam del Prof. Alberto Quirós Guardia.

MÉDICO Y EX MINISTRO DE ESTADO.