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13 de Dec de 2019

Roberto Montañez

Columnistas

Vanguardia política de 98 años en el pueblo chino

Un colectivo inspirado en el triunfo bolchevique en Rusia, acumuló en su trayectoria una colosal, primero una alianza (1923-1927) con el Kuomintang de Sun Yat-sen

El 23 de julio de 1921, tuvo lugar el I Congreso Nacional del Partido Comunista con una docena de soñadores, liderados por Chen Duxiu y Li Dazhao, que se reunieron en una escuela enclavada en la concesión francesa, en Shanghái, dando vida al Partido Comunista de China (PCCh), desde entonces se dio una gran evolución política en los destinos de ese país que dio un salto cualitativo de una sociedad feudal y campesina a una sociedad industrial.

Un colectivo inspirado en el triunfo bolchevique en Rusia, acumuló en su trayectoria una colosal, primero una alianza (1923-1927) con el Kuomintang de Sun Yat-sen; sobrevivió a la sangrienta represión desatada (1927) por Chiang Kai-shek; con su voluntad revolucionaria, creó bases soviéticas (1931-1934), en Jinggangshan y Jiangxi; rechazando ofensivas de fuerzas nacionalistas. Sus líderes emprendieron la Gran Marcha (1934-1935) que, en Zunyi (Guizhou), proyectó a Mao Zedong, como líder del PCCh; enfrentó la invasión japonesa (1937-1945); supo zafarse de la influencia (1943) de la Internacional Comunista (Cominter). Incluso, objetó las pretensiones de Stalin de alianza (1945) con el Kuomintang; y con la guerra revolucionaria llevó a la fundación de la Nueva China, el 1 de octubre de 1949.

Una ardua lucha contra el imperialismo, el feudalismo y el capitalismo burocrático, y logró fundar en 1949 la República Popular China. Coronada de manera básica en 1956, la transformación socialista de la propiedad privada de los medios de producción, el Partido Comunista de China, debido a su inexperiencia, cometió errores. La ‘Gran Revolución Cultural' (1966-1976) perjudicó a la Nación de manera general. Dirigió la reconstrucción del país; inició una etapa de desarrollo económico-social (1953-1957); sobrellevó y se repuso del Gran Salto Adelante y la Revolución Cultural (1966-1976). En octubre de 1976 se puso término a dicha ‘Revolución' y China entró en una nueva etapa histórica de desarrollo.

En la III Sesión Plenaria del XI Comité Central del Partido Comunista de China de 1978, se produjo un gran giro, el más trascendental desde la fundación de la República Popular. Al año siguiente, el Partido empezó a poner en práctica la política de reforma y apertura, preconizada por Deng Xiaoping. China ha conseguido enormes éxitos, universalmente reconocidos, en el terreno de la economía nacional y del desarrollo social, lo que ha supuesto gigantescos cambios en la fisonomía del país. Lo cierto es que el PCCh, dotó a la República Popular China (RPCh) de un Gobierno central, después de más de un siglo de sufrir rapiñas, corrupción dinástica y humillaciones impuestas por las potencias imperialistas. Un proceso de Reforma y Apertura que proyecta al país como potencia de alcance planetario en la primera mitad del siglo XXI.

Ha sido el período de mayor desarrollo desde 1949 y también el período en el que el pueblo ha podido disfrutar de más beneficios concretos con una agrupación que, en casi cien años, se ha ido transformado en uno de los partidos más poderosos del mundo, porque además de sus 90 millones de militantes mantiene su liderazgo en la dirección de la segunda potencia económica mundial. Afianzando su soberanía alimentaria con la modernización de su agricultura, industria, comercio sus finanzas y a la apertura al exterior consolidando y afianzando el liderazgo político chino con la clase obrera y la clase media más grande del mundo.

Sin dudas, el PCCh, exhibe en sus 98 años de existencia logros ostensibles, ha tenido una inteligente continuidad en el manejo de la realidad china y que, en un momento en que el país era relativamente atrasado, se planteó una estrategia de desarrollo que ha sacado de la pobreza a 400 millones de personas en 40 años, un hecho sin precedentes en la historia de la humanidad. Acerca del socialismo con peculiaridades chinas de la Nueva Era, enunciada por Xi en el XIX Congreso Nacional del PCCh en 2017, es una concepción que habla de un cambio profundo, de eliminar las desigualdades, de generar un tejido económico importante para que toda la sociedad sea beneficiada con los resultados.

En el plano internacional, China, entre temores y sospechas infundadas, busca afianzar sus espacios en su desarrollo armonioso de relaciones inspiradas en beneficios compartidos, identificó el Estado-nación chino, consolidando su régimen político, su independencia y la modernización. En esta última fase, con aciertos y errores transformó a una China decadente, caótica y sin rumbo cierto en el plano internacional; en un país próspero, con expectativa de progreso económico para su población y posicionada en el concierto de las grandes potencias.

El surgimiento del PCCh y el origen del Estado moderno asiático revela la importancia del Partido en el decurso de la historia contemporánea de China. Liderando todas las etnias, luchó por salvaguardar la independencia y la seguridad del país, hacer efectiva la transición de la nueva democracia al socialismo y desplegar de manera planificada y a gran escala la construcción socialista, lo que permitió un desarrollo económico y cultural sin precedentes.

La nación china, inmersa en una Nueva Era que se define como una continuidad de la reforma, el PCCh emprende una transición hacia otro tipo de sociedad modestamente acomodada, previendo los problemas, administrando las crisis de su crecimiento social y económico, enfrentando los problemas de forma visionaria e inteligente, acompasada con la herencia histórica de una civilización milenaria que se moderniza sin occidentalizarse. La China de hoy no es vista desde el retrovisor estadounidense, sino que se encuentra a un lado, dos potencias condenadas a un entendimiento para lograr la estabilidad económica y política en el mundo.

ABOGADO Y ANALISTA INTERNACIONAL.