La Estrella de Panamá
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18 de Oct de 2019

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Jorge Luis Macías Fonsecajorge101@cwpanama.net

Columnistas

La estrella estrellada del presidente

Cuando en su momento se destruyó la Biblioteca de Alejandría, por medio de fuegos, se convirtió este hecho en uno de los más aberrantes de la historia.

Cuando en su momento se destruyó la Biblioteca de Alejandría, por medio de fuegos, se convirtió este hecho en uno de los más aberrantes de la historia. Esa institución bibliotecaria era la más grande y trascendente del mundo antiguo. El acto de barbarie cometido en su contra se ha tenido como símbolo cultural de destrucción.

Y es que el atentado en contra de la educación, no solamente se hace con la destrucción física de obras y documentos, sino también con acciones y decisiones que desde el poder se ejecutan para limitar y tal vez destruir lo más trascendente que tiene una sociedad, cual es la educación.

Mientras el discurso político, que se presenta engañador la mayoría de las veces, porta un argumento cómodo a la audición de muchos, la mismísima realidad se muestra de otra manera con toda su crudeza.

El anuncio de la educación como la estrella del “Buen Gobierno” del actual mandatario se convierte en un mentís, cuando precisamente muchas de las afectaciones se producen justamente en este sector.

Es impensable que se haya planteado la suspensión de los festivales Manuel Fernando Zárate para los colegios secundarios y Dora P. de Zárate para las escuelas primarias por la falta de presupuesto y de la misma manera los concursos regionales de coros polifónicos. Ante la pesadumbre nacional, Meduca tuvo que renunciar a esa pretensión y retomar la celebración de esos concursos.

Así igual la Universidad de Panamá y el resto de las universidades públicas del país, han sido objeto de un drástico recorte presupuestario, sumiéndolas en una crisis total. En esto pareciera que la educación, tenida como la estrella, sufre un duro revés, terminando estrellada.

Se trata de “austeridad con eficiencia”, de acuerdo con el Ministerio de Economía y Finanzas, producto de una contención del gasto que en el caso de la Universidad de Panamá, con 19 facultades, 10 centros universitarios y 27 programas de anexos, hoy cuenta con un total de 71 317 estudiantes, los cuales cursan 309 carreras, distribuidas en 169 de pregrado y 140 de posgrado, la pone en una dura situación.

La Universidad de Panamá propuso como presupuesto 315 millones, se le aprobaron 285, recortándole 14.1 millones.

Estamos, no obstante, ante otra destrucción de la Biblioteca de Alejandría, esta vez con la educación que debió ser intocable. Un Gobierno centrado y de verdad identificado con la población de pocos recursos, debe pensar antes de tocar lo más preciado de la sociedad, la educación. Y en lo que a la Universidad de Panamá respecta tener una actitud reverencial, puesto que su lucha frontal en contra de la pobreza, formando un recurso humano que ha sido el sustento de la nación panameña, es incalculable.

No puede haber sensatez en un Gobierno que debe dirigir su mirada al fortalecimiento de la educación y no a su debilitamiento. Desde luego quitarles recursos es hacerse eco de las posiciones de los poderes económicos y políticos, cuyo interés está en la acumulación desmedida de riquezas, nada les importa con la educación de los pobre.

El “Buen Gobierno” debe saber que se es libre cuando se es culto.

Docente universitario.