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18 de Oct de 2019

Columnistas

Allá, sí. Acá: ¿cuándo?

En el año 2015, se destapó un escándalo de proporciones mayores en la industria automotriz que causó la dimisión de Martin Winterkorn, director general de la Volkswagen, y la apertura de una investigación que puede llevar a algunas personas a la cárcel.

En el año 2015, se destapó un escándalo de proporciones mayores en la industria automotriz que causó la dimisión de Martin Winterkorn, director general de la Volkswagen, y la apertura de una investigación que puede llevar a algunas personas a la cárcel. Cuando eso ocurrió, Winterkorn escribió en su carta de dimisión que: “… acepto la responsabilidad de las irregularidades que se han encontrado en los motores diesel, y he solicitado al Consejo de Supervisión, un acuerdo para terminar mis funciones como director general del Grupo Volkswagen. Estoy haciendo esto en a favor de los [mejores] intereses de la empresa, a pesar de que no estoy al tanto de haber hecho algún mal de mi parte”.

Informes de Bloomberg daban cuenta de que Winterkorn podría beneficiarse de una pensión de $32 millones a su salida y “si la junta supervisora de la empresa decide que no es responsable de las circunstancias que rodearon esa salida, también podría cosechar más millones en indemnizaciones”. O sea: Winterkorn renunció inmediatamente, dio la cara y se abrió una investigación sobre el asunto.

“Aquí: las empresas continúan trabajando y licitando con el Estado como si nada hubiera sucedido”

En abril de este año 2019, los fiscales alemanes presentaron cargos de fraude agravado contra Martin Winterkorn que, según el New York Times (NYTimes), “… los cargos son la primera acusación en Alemania contra un individuo en relación a este escándalo”, el “escándalo Diesel” que le ha costado a la empresa Volkswagen decenas de millones de dólares desde que se descubrió el engaño en los niveles de escape de diesel en sus vehículos. Dice el NYTimes que: Al acusar a Winterkorn y a cuatro gerentes de la Volkswagen, cuyos nombres no fueron revelados, la oficina del fiscal en Braunschweing relacionó a los cinco con eventos que se remontan al 2006, cuando se concibió inicialmente el engaño”.

Este asunto le ha costado a la empresa cientos de millones de dólares en diferentes países del mundo en demandas multimillonarias o multas. En abril del 2017, un juez ordenó a la Volkswagen pagar 2.8 mil millones de dólares en una “multa criminal” por ajustar los motores diesel “para hacer trampa en las pruebas de emisiones del Gobierno”.

Volviendo al señor Winterkorn, quien renunció bajo una halo de honradez y moralidad profesional, el NYTimes señala sobre los cargos presentados contra él y los otro cuatro gerentes que: “… el cronograma de lo encontrado en las investigaciones es significativo, porque rechaza las afirmaciones iniciales de Volkswagen de que la alta gerencia se dio cuenta de los llamados dispositivos utilizados para engañar las pruebas de emisión solo después de ser confrontados por las autoridades ambientales de los Estados Unidos en 2015”. O sea que el Sr. Winterkorn sí sabía.

Traigo a colación este ejemplo porque lo había mencionado en un artículo hace unos años. Alabadas la conducta y la entereza del señor Winterkorn. Pero lo cierto es que, aunque sus actos sugirieron ese alto grado de celo profesional que mencioné, los fiscales continuaron con la investigación hasta lo último y con los resultados ya mencionados.

¿Por qué allá sí, y acá no? Aquí: renunciar, poner la labor al escrutinio de otros profesionales o sortear los cuestionamientos de la sociedad o la industria en que se labora es un tabú. Mucho menos cuando se trabaja en el sector público, en donde se manejan los dineros de todos los panameños y el futuro de la Nación. Hay un sinnúmero de casos o eventos en donde los involucrados: a) se resguardan entre una maroma de subterfugios legales para no dar la cara o explicar sus actos o b) acomodan la verdad o mienten descaradamente mediante la manipulación constante de los medios y a través de las redes sociales.

Aquí: las empresas continúan trabajando y licitando con el Estado como si nada hubiera sucedido. Ganan las licitaciones y encima de eso, continúan entregando obras de cuestionada calidad y con sobrecostos.

Para los que nos sentimos burlados por la dirección que están tomando las cosas en Panamá en materia de rendición de cuentas y justicia, debemos exigir investigaciones y resultados como los de la Volkswagen. Los que administran bienes de la Nación o están enfrentando problemas legales por su gestión: enfrenten los cargos y defiendan su gestión con honradez. Es un acto puntual y determinante, con el fin de buscar la verdad y limpiar la reputación.

Comunicador social.