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08 de Dec de 2019

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Columnistas

Dr. Isaías García Aponte... Una opinión

Al entrar por primera vez al aula donde el Dr. Isaías García Aponte impartía Filosofía, ubicada en la planta baja del edificio principal del Instituto Nacional, pude haber asegurado que yo sabía pensar.

Al entrar por primera vez al aula donde el Dr. Isaías García Aponte impartía Filosofía, ubicada en la planta baja del edificio principal del Instituto Nacional, pude haber asegurado que yo sabía pensar... y oh..., craso error, al pedirnos definir el concepto “idea” ni siquiera supe cómo hacerlo, y ni idea de la idea; aquello fue un choque, una voz interna: “¿no que sabías pensar?”.

Ninguno respondió a satisfacción, pero el profesor dijo: “Esto no debe ser motivo de preocupación, por el contrario, el reconocimiento de la ignorancia genera dudas y la duda es el punto de partida hacia la búsqueda del conocimiento. Preocúpense cuando frente a un hecho o información no surjan dudas, porque eso solo indicaría dos cosas, que no comprendieron o que lo aceptaron como verdadero, pudiendo no serlo, ambas situaciones inaceptables. Aquí trataremos de aprender lo básico sobre el conocimiento, tomando como punto de partida las ideas y haciéndolo desde ambas perspectivas, desde el sujeto que percibe al objeto, y desde el objeto cuyas propiedades le son propias o inherentes. Para ello es imprescindible una metodología, intentaremos adentrarnos al escenario de las ideas, las que ordenadas en un conjunto configuran el pensamiento, revisaremos lo referente a su elaboración y a las diversas formas de expresión o sea, la manera en que se manifiestan. De estos aspectos se ocupa la Gnoseología, voz griega que deriva del prefijo “gnosis”, que significa “conocimiento” y del sufijo “logos”, “tratado o ciencia”. La Filosofía”, continuó diciendo, “en su acepción más simple, significa “amor a la sabiduría”, pero iremos por etapas, tratando de aproximarnos a la adquisición de conocimiento. La sabiduría tiene otras connotaciones, que exigen preparación previa; así que en este primer contacto con la disciplina, filosofía será amor al conocimiento... Busquen en la biblioteca “Ensayo sobre el entendimiento humano”, de John Locke y “El discurso del método”, de Rene Descartes, ambas obras les servirán para ampliar el tema”.

Ignorábamos que aquel brillante profesor había obtenido su doctorado en Filosofía en la Universidad de la Sorbona; pero nuestra mayor sorpresa fue que, antes de terminar esa primera clase, nos quedó claro que aquel curso sería un viaje muy interesante y tan lo fue, que, aunque tuvo lugar en 1964, aún perdura en la memoria de quienes compartimos esa grata experiencia ¡hace cincuenta y cinco años!

La impresión quedó grabada, con caracteres indelebles, en virtud del contenido, la calidad y el carácter envolvente de su método de enseñanza; obviamente era un profesor para posgrado, sobrecalificado para quinto año de bachillerato y nosotros, sin sospecharlo, tuvimos ese privilegio, porque en aquella época, la educación y la salud, eran prioridad de Estado y en el Instituto había una pléyade de docentes de alto nivel.

El Dr. García Aponte inspiraba, la atención era consecuencia natural del interés que despertaban sus clases. Su brillo intelectual y virtuosismo pedagógico, aunado a su erudición, sencillez y facilidad para comunicar, lo distinguieron como educador ejemplar. Sabía escuchar, comprender e ilustrar, su capacidad de síntesis exigía segmentar sus respuestas, porque cada una de sus frases o incluso palabras, eran como luces, buenas para diferenciar, en medio de la penumbra, los hechos de las apariencias, el contenido de la forma, en síntesis, el trigo de la cizaña. Su vasto conocimiento de la historia universal, nacional y de las ideas en América, siempre realzaron sus clases.

El curso fue un viaje al mundo de las ideas, sintetizadas en las diversas corrientes de pensamiento, que en el mundo habían sido y continuaban siendo; y era tal su capacidad de comunicar, que los estudiantes nos identificábamos con cada uno de los protagonistas, convertidos en actores de aquel escenario, gracias a su magistral dirección. En su aula, todas las ideas eran debatibles, siempre que lo hiciéramos con el fin de construir, con altura, argumentos valederos y tolerancia.

Al cumplirse hoy, 30 de septiembre, un aniversario más de su desaparición física, cuando la actual administración ha defraudado al país con su fementida estrella del programa de Gobierno, resulta urgente e inaplazable, retomar esos valores y luchar por una reforma educativa integral, dirigida a perfeccionar el Estado nacional y a priorizar la educación como herramienta fundamental para alcanzar el desarrollo sostenible, enfocado en el ser humano, con equidad e inclusión.

En Colombia, el prominente intelectual Dr. Antonio Cacua Prada constató que: “En el llamado plan curricular para la enseñanza formal..., elaborado con la asesoría de técnicos, que pasaron dos años en el Ministerio de Educación, crearon el área de sociales, para borrar nuestra historia”... ¿Alguien dudaría que aquí no hicieran lo mismo? Los estudiantes deben conocer la verdadera historia, así como los aportes de patriotas ilustres y educadores consagrados como el Dr. Isaías García Aponte y otros que, al igual que él, convirtieron la educación en la más excelsa herramienta para la construcción de una mejor sociedad... Rescatar la educación es un imperativo histórico y moral, fundamentalmente para la juventud, que enfrenta el reto y lo logra o asume las consecuencias...

¿Usted qué opina?

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