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18 de Oct de 2019

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Columnistas

¿Por qué no nos entendemos?

Cuando vemos lo convulsionado que está el conteniente latinoamericano, nos salta la pregunta, ¿qué estará pasando por la mente de la clase política?.

Cuando vemos lo convulsionado que está el conteniente latinoamericano, nos salta la pregunta, ¿qué estará pasando por la mente de la clase política?

Argentina en reciente pasado hizo un cambio de dirección, tres años y medio después tratan de regresar a donde estaban inicialmente. No digo que sea malo o bueno, los argentinos sabrán. Pero, está claro que, los ciudadanos con sus votos, quisieron y generaron el cambio, ahora sienten que los resultados no han estado a la altura de sus expectativas, generando la probabilidad de volver al pasado.

En el medio de la incertidumbre, el país recibe un préstamo del FMI, obligándose el Gobierno de Macri a tomar medidas económicas que golpean a los ciudadanos más vulnerables. Por supuesto, estas medidas generaron rechazo y por ello los electores giran en busca de quien los saque de la situación actual.

Definitivamente, el conglomerado social no logra unirse en torno a una causa común que forzará así a la clase política a tomar decisiones que beneficien al país, y no a un grupo.

En el Perú, país azotado por el escándalo de Odebrecht, hecho que involucra a varios expresidentes y, otros casos de corrupción con jueces de altas cortes, tribunales y personeros del Congreso Nacional. Consecuencias del escándalo Odebrecht, llevaron a la ascensión a la Presidencia a Martín Vizcarra, quien, sin ningún respaldo parlamentario, trata de implementar políticas para sanear el maltrecho sistema político, sin éxito hasta ahora, con lo cual, se vio obligado a disolver el Congreso y convocar nuevas elecciones.

De nuevo las preguntas son: ¿por qué no nos entendemos?, ¿por qué la clase política se enfrasca en una lucha por sus intereses y deja al ciudadano de lado? Y más dramático aún, ¿por qué los ciudadanos lo permiten?

Mientras escribo este artículo, en el Ecuador transcurren protestas contra medidas económicas tomadas por el presidente Lenín Moreno, degenerando en un alto índice de violencia, saqueos del comercio, excesos de la fuerza pública. La medida que más ha molestado es la eliminación del subsidio a los combustibles, asistencia que tenía más de 20 años de estarse aplicando y, que, por supuesto, genera un impacto directo e inmediato en el bolsillo de los ciudadanos más humildes.

Las medidas las toma el presidente Moreno para tener acceso a un préstamo, nada más y nada menos que, del FMI; así que, se podría suponer, de dónde vienen la recomendación de eliminar el subsidio a los combustibles.

Nuevamente, ¿por qué los ecuatorianos no logran entenderse y buscar, unidos, soluciones a sus problemas? ¿Por qué unos acusan de golpistas al expresidente Correa, y este a su vez, acusa al presidente Moreno de traidor? Y la gente, cada vez más empobrecida, en el medio de las batallas de los políticos.

En Bolivia, el Ejecutivo, en complicidad con el Tribunal Constitucional y las autoridades electorales, hace reinterpretación de la Constitución, permitiendo entonces que el presidente Evo Morales se postule para un cuarto período. La oposición, en vez de cerrar filas, pensando primero en el país, la democracia y en su Constitución, no es capaz de entenderse, poniendo sus intereses grupales sobre el interés nacional.

La tragedia que sufre Venezuela ha sido larga y dolorosa, pero, todo indica que, la situación política, económica, social se deteriorará cada día más, y, de seguir así, la huida de venezolanos podría aproximarse a 8 millones, generando el mayor éxodo de población registrado en la historia, superando al de Siria. Mientras tanto, habría que preguntarse ¿por qué ante las circunstancias, la oposición no logra entenderse, ponerse de acuerdo y actuar de manera unificada, con el solo fin de terminar la tragedia que viven? ¿Por qué después de tantos aciagos años, persisten los grupos de oposición en imponer su criterio?, mientras la población muere por hambre, inseguridad, insalubridad, represión, etc.

Podría seguir enumerando casos de la región —Guatemala, Honduras y Nicaragua, entre otros—, donde, por no ponerse de acuerdo, no entenderse los ciudadanos, las crisis se agravan cada día más. Irónicamente quienes sufren las consecuencias, son los propios ciudadanos.

Desde hace mucho tiempo, por no decir que siempre, nos quejamos de la política y de los políticos, pero cabría preguntarse ¿y quién los elige?

Entonces, de nueva vuelta, ¿por qué no nos entendemos?

Es hora de que, los ciudadanos asumamos la responsabilidad que nos cabe por los errores en nuestras decisiones al elegir los personajes equivocados para que construyan nuestro sueño de país.

Si no nos gustan los países que tenemos, no basta quejarnos, debemos cambiarlos, y para hacerlo, debemos ponernos de acuerdo, y entendernos.

Consultor político; en Twitter: @OrlandoGoncal.