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26 de Oct de 2020

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Ernesto A. Holderopinion@laestrella.com.pa

Columnistas

Día Mundial del Patrimonio Audiovisual

“Ayer, 27 de octubre, la [...] (Unesco) celebró el Día Mundial del Patrimonio Audiovisual, [...], con el fin de crear conciencia permanente “para la salvaguardia y preservación de las imágenes en movimiento”...”

Como prometí hace una semana, mientras decidimos si morir, o tomar las riendas del país para expulsar, para siempre, a los corruptos del manejo de la cosa pública, guardaré algo de distancia de los vergonzosos asuntos que ocurren en el quehacer politiquero nacional cada día. Hay otros temas vitales para la nación a los que hay que prestarles atención.

Ayer, 27 de octubre, la Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia, la Educación y la Cultura (Unesco) celebró el Día Mundial del Patrimonio Audiovisual, adoptado en 1980 por la 21ª Conferencia General de Naciones Unidas, con el fin de crear conciencia permanente “para la salvaguardia y preservación de las imágenes en movimiento”.

En su mensaje sobre esta conmemoración, la directora de la Unesco, la doctora Audrey Azoulay, puntualizó que: “El siglo pasado se caracterizó por un desarrollo humano sin precedentes y por acontecimientos que transformaron el mundo. Debemos asegurarnos (de) que las lecciones aprendidas son transmitidas a las futuras generaciones”.

A casi 116 años de independencia, pocas o nulas han sido las políticas nacionales con respecto al rescate y preservación ordenada de nuestro legado audiovisual y me conmueve decirlo, pero mucha historia audiovisual se ha perdido para siempre. Por ejemplo, el registro audiovisual, (film y video) de eventos cruciales que le dieron forma a nuestra historia de recuperación de la soberanía nacional en los últimos 60 años, se han deteriorado o perdido para siempre en la nebulosa del descuido y de la mezquindad sectaria de los que toman decisiones políticas o de inversión económica.

“[...] El Estado debe procurar los recursos adecuados para cuidar el legado histórico: nuestro pensamiento, nuestra imagen, [...]”

En septiembre de 2012, en Vancouver, Canadá, la Unesco llevó a cabo la conferencia internacional sobre “La Memoria del Mundo en la era digital: digitalización y preservación”, con el objetivo de “analizar las principales cuestiones que afectan la conservación del patrimonio documental digital, a fin de desarrollar estrategias que contribuyan a una mayor protección de los recursos digitales y ayudar a definir una metodología de implementación que sea adecuada, en particular, para los países en desarrollo” y para su “acceso permanente”.

En ese marco, se ventilaron preocupaciones sobre lo que representa en este siglo XXI el reto de la preservación del legado documental de la humanidad en su forma digital. Temas como la Construcción de un Marco Legal para la preservación a largo plazo de los contenidos digitales; Modelos Económicos para la preservación y archivos digitales; o la Preservación de Correos Electrónicos (“E-mails”) a largo plazo (en donde se supone que el intercambio comunicativo entre personas a través de este medio puede contener información valiosa de toda índole: científica, cultural, de negocios, financieros, educativos y hasta criminales) fueron discutidos.

El Dr. E. Borglund, de la Universidad de Mid Sweden, expuso su teoría sobre “Los retos para capturar el legado híbrido” (“Challanges to Capture the Hybrid Heritage”), en donde se plantea que, precisamente en este tiempo, el ser humano actúa y funciona en razón de la tecnología (el celular o el computador portátil).

La Dra. Azoulay señala que este día “... brinda la oportunidad de crear conciencia general sobre la necesidad de tomar medidas urgentes y reconocer la importancia de los documentos audiovisuales”. Ese reconocimiento y el trabajo de protegerlo llevan a lo digital y también llevará a una periódica trasformación tecnológica que en Vancouver fue tema central.

Hay que corregir la falta de visión y de interés en estos temas. Si nos pensamos tan especiales, tan transcendentales en los temas que tienen que ver con el desarrollo y modernización de nuestro entorno por nuestra particular posición geográfica, más vale que reconsideremos la manera en que preservamos nuestra historia. De allí que el Estado debe procurar los recursos adecuados para cuidar el legado histórico: nuestro pensamiento, nuestra imagen, nuestra voz y nuestra conducta retratada en cada capítulo por venir: noble, oportunista o perversa.

Hay que diseñar un programa serio y a mediano plazo para proteger lo que existe. Invertir de manera sistémica para que puedan sobrevivir los cambios tecnológicos y establecer programas continuos para salvaguardar lo que se crea sobre la marcha. El enunciado de la Unesco este año es puntual y directo, las naciones deben “Comprometerse con el pasado mediante el sonido y la imagen”. Pero el compromiso también es con el futuro. Mucho de lo que se hace hoy para el desarrollo de la nación, será estudiado mañana. El reto está definido.

Comunicador social.