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19 de Nov de 2019

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Julio Bermúdez Valdésopinion@laestrella.com.pa

Columnistas

No es debate, es rechazo

Por estos días ha quedado claro que no es debate lo que reclaman algunos sectores que se oponen a las reformas a la Constitución que cursa en la Asamblea; es rechazo pleno, y para lo cual articulan una serie de movilizaciones.

No importan las novedades y posiciones progresistas que incube el documento, el asunto es que el Gobierno retire el proyecto, y mediante una intensa campaña de redes se vende una supuesta unanimidad ciudadana al respecto.

Tampoco es el método lo que les interesa, pese a que el presidente Laurentino Cortizo ha declarado su disposición a abrir mesas de diálogo e iniciar consultas con todos los sectores.

¡No! Ni método ni debate ni nada. El Gobierno debe arrodillarse y pedir perdón. ¿Es eso? ¿No? Porque, según los opositores a las reformas, se trata de un Gobierno débil, que corrompió las reformas, que trata de imponerlas, etc., etc., etc.

Desde el primero de julio hasta la fecha han transcurrido 127 días, durante los cuales la administración Cortizo tomó medidas para poner al día al Estado con la sociedad; millones de dólares han sido pagados en concepto de deudas atrasadas y emprendido tareas para atender efectivamente temas sociales abandonados por las anteriores administraciones.

Pero a la hora de los “temas políticos” esas cosas valen poco como para ser consideradas, lo importante es que el capricho de ciertos sectores se cumpla o “volteamos el país patas arriba”, en una semejanza a los berrinches de niños malcriados.

Otros sostienen que el Gobierno carece de un proyecto país. Pues bien, el presidente Cortizo ha dicho en más de una ocasión que cada quien debe asumir la responsabilidad de sus actos. Los del Gobierno se resumen en una estrategia, la conquista de la Sexta Frontera, que equivale a la atención de los 700 000 panameños que reunidos en 300 distritos requieren un mejor nivel de vida.

Plan de Gobierno y proyecto de país, sí existen, y es el que considera a Panamá con todo para ser una gran potencia, para atraer inversiones extranjeras y transformar al mundo en el mercado de nuestras empresas. Todo está en el plan de Gobierno del presidente Cortizo, pero igualmente eso parece no interesarle a quienes piden el retiro de las reformas.

Tales propuestas, que constituyen el marco jurídico de una nueva etapa en la historia del país, es refundarla, y la apertura a un gran diálogo nacional han quedado consignadas en las últimas declaraciones del presidente al decidir abrir las mesas de diálogo y las consultas. Pero en este asunto parece primar más el interés por el descrédito del Gobierno y el desencanto social, que la posibilidad de los acuerdos y los consensos.

Llama la atención que en sus rechazos, de lado y lado, alguien estimule la aparición de las hachas y las dagas, del “rescate de la patria”, “los derechos humanos” y la orientación de una juventud sorprendida en su buena fe hacia confrontaciones de la que sacar réditos políticos.

Alguien parece apresurado a desenlaces y tragedias..., pues bien, que cada quien asuma su responsabilidad.

Periodista