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06 de Aug de 2020

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Rafael Carles

Columnistas

Desintoxicación digital

Para tener una desintoxicación digital exitosa, es recomendable tener reglas claras. Se deben apagar teléfonos celulares, tabletas y computadoras portátiles y guardar todo en un gabinete. Todo lo demás está permitido, excepto ver televisión

Esta semana los panameños tendrán que soportar convulsión, tráfico y otras desgracias logísticas para ir a trabajar, comprar regalos o pasar tiempo con familiares y amistades. Tanta miseria que cuando hayan terminado las fiestas de Navidad y Año Nuevo, muchos lamentarán no haber pasado tiempo suficiente con esos familiares, amigos y colaboradores porque pasaron la mayoría del tiempo chateando e ignorando a las personas que los rodeaban.

Habremos recibido cientos de notificaciones y publicaciones de Instagram, mensajes de texto, llamadas de WhatsApp, y monitorearemos cientos de comentarios sobre las fotos que publicamos, en vez de relacionarnos con los seres humanos que aparecen en esas fotos. Muchos tenemos una relación complicada y adictiva con nuestros dispositivos celulares.

Los Varelaleaks comprueban que nadie está curado de salud y que hasta a los gobernantes tiene una dependencia enfermiza con sus teléfonos: escribimos y vemos cosas que al final nos hacen sentir culpables. Es cierto, los disfrutamos al principio y en el momento, pero cuando reflexionamos sobre todo el tiempo que pasamos mirando una pantalla pequeña, nos sentimos mal y queremos cambiar. Anhelamos una relación menos adictiva con las redes.

Así que permítame sugerir lo siguiente para esta última semana del año: apague su celular y manténgalo apagado. Garantizo que se sorprenderá lo mucho que le va gustar. Hace unas semanas, para el día feriado del 28 de noviembre, decidí pasar un día sin Internet, una práctica conocida en el mundo del bienestar como desintoxicación digital. No estaba seguro de si lo iba a lograr ya que era el único en casa que no estaba “en línea”. Pero fue maravilloso. Jugué golf en la mañana, al medio día cociné y en la noche salí en familia para la cena de Acción de Gracias, sin distracciones y siempre estuve en modo de escucha. Pasé tiempo pensando en proyectos a largo plazo en lugar de responder a correos electrónicos sin importancia. Me sentí productivo, rejuvenecido y, sí, fue divertido.

Los Varelaleaks comprueban que nadie está curado de salud y que hasta a los gobernantes tiene una dependencia enfermiza con sus teléfonos: escribimos y vemos cosas que al final nos hacen sentir culpables.

En el pasado hemos escrito varios artículos sobre los efectos positivos de la desintoxicación digital y la importancia de separar un día para no usar nada con pantalla o Internet. Tener un día libre por semana, por ejemplo, ayuda a alinear la mente. El tema es que al mirar pantallas todo el tiempo es algo que hacemos con tanta regularidad que ya nos parece algo normal, cuando en realidad es lo más absurdo que nos ha sucedido en mucho tiempo como sociedad.

Lo del 28 de noviembre me gustó tanto que voy a repetirlo en Navidad y Año Nuevo. Usted también debiera intentarlo. Al principio se siente incomodidad y estrés, como cualquier adicto que abandona la adicción. Pero con el tiempo se comienza a disfrutar el momento, a compartir con otras personas y hasta sentarse en una mesa a comer con familiares sin ningún problema. Para tener una desintoxicación digital exitosa, es recomendable tener reglas claras. Se deben apagar teléfonos celulares, tabletas y computadoras portátiles y guardar todo en un gabinete. Todo lo demás está permitido, excepto ver televisión si no hay más de una persona que la quiera ver. Para cualquier llamada urgente, se usa un teléfono fijo. No confíe en mantener el teléfono celular en el bolsillo y decir que lo mirará solo si suena. Recuerde que la fuerza de usar el teléfono es más fuerte que el deseo de desintoxicar y caerá presa de su adicción. Es mejor sacarlo de vista y así estará también fuera de la mente. Para evitar sorpresas, avísele al resto de la familia y amigos sobre sus intenciones. Nada va a pasar si no contesta. Incluso existen muchas personas que no revisan celulares ni contestan correos electrónicos los días domingos. La gente debe saber que para comunicarse de urgencia se puede usar teléfonos fijos, pero la mayoría de los problemas, por supuesto, no son urgentes. Quizás lo más urgente aquí es asegurarse de que su desintoxicación digital incluya una gran dosis de alegría. La belleza de apagar su teléfono por un día es inimaginable; hágalo como una diversión, no como un castigo. Salga a caminar y mire la naturaleza, juegue un deporte con familiares o amigos, visite un museo o una librería, quédese en casa cocinando o vaya al cine. Al final, el más agradecido y más contento será usted mismo. Se dará cuenta lo fácil que es no mirar esa perversa pantalla y del maldito tiempo que perdemos todos los días.

Empresario, consultor de nutrición y asesor en salud pública