Temas Especiales

06 de Aug de 2020

Juan Carlos Mas C.

Columnistas

Panamá y Guernica, ciudades hermanables

Ciudades devastadas por la guerra hay muchas en la historia de la humanidad como resultado de enfrentamientos imposibles de evitar y al final como producto de la ira de los vencedores. La segunda guerra mundial fue testigo de una nueva modalidad de contienda en la que se castiga a la población civil para minar su capacidad de trabajo y su moral. Aquellas ciudades arrasadas por las naciones contendientes tienen una historia de horror que vale la pena ser contada, aunque muchas de ellas restauraron sus viviendas y monumentos sin volver la mirada hacia atrás.

La humanidad ha sabido inventar sufrimientos para castigar la resistencia de ciudades sitiadas como aquella orden de “si te rindes, respeto tu vida, si resistes todos los resistentes serán exterminados”. De aquellas fatales enumeraciones, es muy importante citar dos casos elegidos como escarmiento preventivo y como teatro experimental de nuevas formas de agresión. Me refiero a los bombardeos de Guernica y El Chorrillo.

En la guerra civil española, Guernica no era un centro de importancia militar por que no había fuerza en su plaza, pero era una especie de centro sagrado de culto a la libertad y a los fueros vascos, por que en su árbol sagrado siempre se había repetido la historia de los reyes jurando respeto a la autonomía vasca. Solo por ese objetivo la aviación nazi tenía motivos ideológicos para atacar esa ciudad, pero, además, la técnica de bombardeo masivo de ciudades no había sido experimentada hasta entonces y había que ensayar esa nueva modalidad de terror contra los civiles. En la primera guerra mundial los aviones se enfrentaban en duelos singulares para demostrar su pericia y efectividad, pero no se había ensayado el bombardeo contra las poblaciones.

El carácter genocida del fascismo fue anticipado en el bombardeo experimental realizado contra la población de Guernica que era depositaria de las costumbres y ritos referentes a la independencia de ese pueblo. Después vino la Guerra Mundial y todo el mundo pudo comprobar la confirmación de ese anuncio de la barbarie fascista. Hoy el pueblo vasco rinde homenaje a sus fueros ante el árbol centenario que los representa en la municipalidad de Guernica y Luno.

En la actualidad contemporánea la única ciudad que sufrió un ataque a mansalva similar al de Guernica es la ciudad de Panamá y su barrio mártir de El Chorrillo, inmolados en preparación del hegemonismo mundial de Estados Unidos. El bombardeo contra Chorrillo no tenía ninguna utilidad militar, pero servía para aterrorizar y también para probar nuevas armas. Hay gran similitud en los casos.

En este punto es importante hacer una disquisición sobre el significado del vocablo “terrorismo”, que es el uso sistemático del amedrentamiento utilizado por actores, ya sean estatales o no, para inducir a la inacción política o militar por temor a las represalias.

El terrorismo, como táctica, es una forma de violencia pero se distingue también de los actos de guerra y de los crímenes de guerra porque se produce en ausencia de declaración de guerra.? La presencia de actores no estatales en conflictos armados ha creado controversia con respecto a la aplicación de las leyes de guerra.

Llevados a la contemplación del escenario internacional actual la palabra “terrorismo” tiene fuertes connotaciones políticas y posee elevada carga emocional y esto dificulta consensuar una definición precisa, pero siempre se oculta la presencia de un Estado tras la actividad de grupos no reconocidos estatalmente.

En la antigüedad, los reyes y caudillos militares sometían a una población resistente ya vencida a medidas de castigo personal de fuerte y cruel expresión en forma de tormentos y muertes con importante componente visual disuasivo con el fin de aleccionar a los testigos y vencidos; de allí salen la crucifixión, empalamiento, desollamiento, etc.

Los bombardeos de Guernica y Panamá- El Chorrillo por no ser necesarios tácticamente hacen recaer su importancia en el nivel psicológico estratégico, es decir en la disuasión de las mentes.

El propósito de este escrito es exponer la necesidad de una iniciativa tendiente a sacar los debates acerca de la invasión yanqui a Panamá del ámbito exclusivamente nacional y colocarlo como una tragedia y crimen merecedor del dolor y la memoria internacional. Es una práctica actual que ciudades que tienen experiencias históricas, económicas y culturales similares se declaren “ciudades hermanas”; en consecuencia, de lo expuesto considero que hermanar a Guernica y Panamá sería una medida de gran impacto para darle trascendencia internacional a la tragedia panameña; ello significaría una severa admonición a la política internacional de Estados Unidos. En consecuencia, propongo explorar las vías para concretar esta iniciativa de hermanamiento, aunque de antemano advierto que en el aspecto formal este tipo de acuerdos caen dentro de la órbita municipal, lo que no obsta para el hermanamiento a nivel de pueblos.

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