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26 de Oct de 2020

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Jorge Luis Prosperi Ramírez

Columnistas

Gran diálogo nacional para salvar la Caja de Seguro Social: ¡no esperemos más!

El Presidente anunció en su informe de seis meses de gestión que convocará a un Gran Diálogo Nacional para salvar la Caja de Seguro Social.

El Presidente anunció en su informe de seis meses de gestión que convocará a un Gran Diálogo Nacional para salvar la Caja de Seguro Social. Yo espero que lo haga pronto porque nuestra CSS ya no aguanta más. Como afirma el propio director: las reservas se agotarán en el 2023, más del 50% de los empleadores están morosos, y en el 2019, la CSS mantenía cuentas por cobrar por $734.9 millones.

En ese contexto, para iniciar el diálogo nacional no podemos esperar otros 18 meses hasta que se tengan todos los estados financieros auditados por Contraloría y el Informe Técnico Actuarial. Es demasiado tiempo para comenzar a dialogar sobre este vital asunto. Y eso sin contar que, dentro de dos años, aquí ya estaremos en campaña política, y cualquier acuerdo va a estar matizado por los compromisos políticos de los participantes. Los panameños llevamos años demandando este diálogo nacional, en el cual todos podamos participar y ofrecer nuestros punto de vista para salvar la CSS.

El debate debe comenzar abordando la efectiva gestión de la morosidad, y obligar a los empleadores a cumplir sus compromisos. Igualmente debe debatirse el tema de las inversiones financieras con las reservas de la CSS. Son casi $9,000 millones, y los asegurados tenemos el derecho a evaluar las mejores opciones. A continuación, deberemos preguntarnos ¿cómo cerrar la brecha de financiamiento del Fondo de pensiones de la CSS sin perjudicar a los asegurados y a la población?

Para contestar esa pregunta, debemos preguntarnos antes: ¿cuál es el programa de pensiones que quieren los panameños? Pero, ¿de cuáles panameños estamos hablando? Al margen de las consideraciones de clase social o ingreso económico que son conocidas, hay que pensar en términos de edad y necesidades. La primera tarea del director, debe ser preguntarles a nuestros trabajadores (no jubilados y menores de 60 años), que son la mayoría, ¿cuál es el sistema de pensiones que quieren?, pues de esa respuesta dependerá el resto del debate.

Si la mayoría de los panameños aspiran a un sistema de pensiones solidario, entonces habrá que derogar o modificar la Ley 51 y volver al sistema previo. Si no fuera el caso, tocará buscar la forma de garantizarles su jubilación a los trabajadores activos, y mantener los beneficios de los jubilados actuales. Como nadie más puede entrar al subsistema de beneficios definidos, vamos a tener cada vez menos cotizantes activos (para este fondo) y más personas que llegan a la edad de jubilación.

Una vez conocida la expectativa de los asegurados sobre el sistema de las pensiones que queremos para la CSS; debemos continuar llevando a cabo una evaluación que le dé respuesta al menos a tres preguntas: ¿cuál es la cobertura del sistema de pensiones?; ¿son suficientes los beneficios del sistema de pensiones?; ¿a qué costo se alcanzan la cobertura y los beneficios entregados?  El objetivo final debe ser construir un  sistema de pensiones en equilibrio, es decir, que proporcione una cobertura adecuada, beneficios suficientes y sea financieramente sostenible.

Dicho esto, será obligatorio debatir sobre tres alternativas señaladas frecuentemente como la “solución obvia”. Que no es obvia si uno mismo es el trabajador. Estas son: aumentar la edad de jubilación, aumentar la cantidad de cuotas, y aumentar las tasas de aportaciones del trabajador y empleador. Huelga comentar que todas tienen un costo político elevado, por lo que insisto en la necesidad de abordarlas ya.

Pero eso no es todo, en forma paralela hay cosas que podemos hacer. Comencemos por  mejorar la eficiencia administrativa de la institución, eliminar el clientelismo político y la corrupción impune en la gestión. El modelo actual requiere de una transformación integral, compuesta de acciones concretas, firmes y a largo plazo, que consideren el bienestar general por encima de cualquier costo político. Sobre este asunto, el actual director ha subrayado que “promoverá cambios estructurales en la gestión médica y administrativa para optimizar los servicios que ofrece la institución”.

Finalmente, subrayo que la crisis que atraviesa la CSS no es solo financiera, y no afecta solo al Fondo de Pensiones, sino que, a los demás programas, en especial al que tiene que ver con la atención a la enfermedad y el embarazo. En este sentido es urgente subrayar la necesidad de una gerencia efectiva  de los establecimientos de salud, y la  humanización  de la atención. Tarde o temprano, la ineficiencia y falta de efectividad en la gestión de nuestros servicios de salud,  que ya afecta a la población, puede hacer colapsar el programa de Enfermedad y Maternidad. Ese tema también debe ser considerado en el diálogo nacional para salvar la Caja de Seguro Social.

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