Temas Especiales

08 de Apr de 2020

Allan Astorga Gattgens

Columnistas

Adaptación para evitar la extinción

Cuando se revisa con detalle el Convenio Marco de la Naciones Unidas sobre Cambio Climático, incluyendo el Acuerdo de París, sobresale una palabra muy importante: “adaptación”.

Cuando se revisa con detalle el Convenio Marco de la Naciones Unidas sobre Cambio Climático, incluyendo el Acuerdo de París, sobresale una palabra muy importante: “adaptación”. Que es la acción de adaptarse.

En el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española la acepción para “Adaptar(se)” es la siguiente: 1. tr. Acomodar, ajustar algo a otra cosa. U. t. c. prnl. 2. tr. Hacer que un objeto o mecanismo desempeñe funciones distintas de aquellas para las que fue construido. 3. tr. Modificar una obra científica, literaria, musical, etc., para que pueda difundirse entre público distinto de aquel al cual iba destinada o darle una forma diferente de la original. 4. prnl. Dicho de una persona: Acomodarse, avenirse a diversas circunstancias, condiciones, etc. 5. prnl. Biol. Dicho de un ser vivo: Acomodarse a las condiciones de su entorno.

Por su parte, una adaptación biológica es una estructura anatómica, un proceso fisiológico o un rasgo del comportamiento de un organismo que ha evolucionado durante un período de tiempo mediante selección natural, de manera tal que incrementa sus expectativas a largo plazo para reproducirse con éxito.

En síntesis, la adaptación es lo que debemos hacer, modificar, cambiar, a veces radicalmente, para adaptarnos a las nuevas circunstancias del entorno.

Adaptación ante la nueva realidad ambiental del mundo. La humanidad, ya sea de forma colectiva o individual, está tratando de hacer todo lo posible para adaptarse a la Crisis Climática, a la sobrepoblación mundial y a las mismas tres alertas rojas planetarias que ha emitido la ONU sobre el rápido deterioro que está sufriendo la vida en nuestra Ecosfera Terrestre, particularmente durante los últimos 40 años y que, nos tiene al límite de un punto de no retorno.

Nos encontramos en una cuenta regresiva, y no hay mucho tiempo (algunos afirman que menos de una década) para adaptarnos y actuar.

Pero adaptarse no es solo acomodarse a las nuevas circunstancias de nuestro entorno, también implica hacer cambios en nosotros y nuestras acciones, para poder sobrevivir y salir adelante (con Resiliencia) ante los cambios de nuestro entorno. Es decir que nosotros, tanto individualmente como colectivamente, tenemos que hacer cambios rápidos para adaptarnos.

Lucha contra Crisis Climática y el Deterioro de la Ecosfera Terrestre. Lo conversado, tanto en la COP 25 en España como más recientemente en Davos, deja ver que se hacen esfuerzos de adaptación, pero, desafortunadamente, son lentos y no todos son los más acertados. Incluso todavía hay escépticos. Y todo esto, mientras el tiempo pasa.

La descarbonización avanza, pero a un paso muy lento, mientras el quemado de los combustibles fósiles sigue en aumento. Nuestra Economía sigue sin adaptarse al ritmo que se necesita. Nuestra población mundial sigue en aumento, con un millón de personas más cada cinco días. Las acciones de adaptación que estamos tomando, están resultando muy lentas, ante la velocidad acelerada de los cambios que se están dando en la Ecosfera Terrestre.

Protocolos que nos matan poco a poco. La civilización humana se caracteriza y destaca como tal, por las “reglas” que ha creado para casi todo: diplomacia, economía, comercio y hasta para la guerra. Todas las organizaciones, desde los Gobiernos municipales, pasando por los Gobiernos centrales, hasta los más complejos, como la Organización de Estados Americanos o la misma Organización de Naciones Unidas, están llenos de complicados, intrincados y estrictos protocolos y procedimientos. El gran avance de este sistema de reglas es que por “justicia” no hace excepciones, o casi no las hace. Al igual que una enorme máquina con la complejidad de un reloj suizo, debe funcionar cada día, con esas reglas; aunque su compleja maquinaria se esté moviendo directo a un despeñadero.

“Los protocolos no van a matar”, repito, con cierta frecuencia, cuando señalo que se deben tomar acciones urgentes para detener el rápido y suicida deterioro que está sufriendo la Ecosfera Terrestre. Todas las personas, los funcionarios, son conscientes y están preocupados, en particular, los más jóvenes (los millennials o los centennials que empiezan a tomar el control de los mandos medios de casi todas las organizaciones). No obstante, esa preocupación llega hasta lo que dice el protocolo que se debe cumplir. Entonces todo se vuelve lento y mecánico, como si todos hubiésemos sido formados en la escuela “Another Brick In The Wall” (de Pink Floyd).

Adaptación total. Es vital que comprendamos que es urgente adaptar todo, incluyendo nuestra legislación, procedimientos y protocolos a la nueva realidad que representa nuestro ambiente. Urge hacer esos cambios. Debemos comprender que no podemos atender los retos de la Crisis Climática y Tres Alertas Rojas Mundiales sobre el grave estado de nuestra Ecosfera Terrestre con la misma legislación de hace décadas, hecha en unas condiciones muy diferentes a la que ahora tenemos.

No hay tiempo para retrasos. Solo para tomar acciones. Se requiere, con urgencia, una Ley de Adaptación Jurídica a la Crisis Climática, para corregir y enderezar toda aquella legislación que de alguna u otra forma se convierte en un obstáculo para tomar acciones rápidas para combatir los grandes retos que se nos vienen. Nuestra economía no se escapa de esto, tampoco. Ni nuestro comercio. Casi todos sabemos dónde están las trabas, por eso, hacer los cambios de adaptación solo requiere de actuar ya.

*Geólogo. Doctor en Ciencias Naturales. Especialista en Ordenamiento Ambiental del Territorio. Gestión Preventiva del Riesgo. Planificación Ambiental Estratégica. Consultor ambiental internacional. Colaborador científico del SG SICA – CCAD – Cepredenac en el marco de la Declaración Conjunta SICA – NASA. Colaborador de la Comisión de Desastres de AmeriGEO. Correo: a.astorga.g@gmail.com