Temas Especiales

24 de Sep de 2020

Jorge D. Díaz D.

Columnistas

Propuesta educativa panameña: vino nuevo en odre viejo

Con el inicio de este artículo debemos hacer la salvedad de que ha de pesar de las insatisfacciones que nos producen los resultados del sistema educativo y de las críticas al mismo por diferentes actores y sectores de la sociedad; no podemos ignorar que el nivel de desarrollo en el que nos encontramos hoy día, es el producto del trabajo realizado con gran dedicación por los docentes, acompañados en algunos casos por buenos directores y supervisores o, en menores, por buenos ministros.

Con el inicio de este artículo debemos hacer la salvedad de que ha de pesar de las insatisfacciones que nos producen los resultados del sistema educativo y de las críticas al mismo por diferentes actores y sectores de la sociedad; no podemos ignorar que el nivel de desarrollo en el que nos encontramos hoy día, es el producto del trabajo realizado con gran dedicación por los docentes, acompañados en algunos casos por buenos directores y supervisores o, en menores, por buenos ministros. Esto se manifiesta en los promovidos, los que permanecen en el sistema, en galardones internacionales logrados por estudiantes en disciplinas científicos y artísticas, orientados por distinguidos profesores y sustentados en el apoyo de sus familiares. Como señalamos en línea anteriores, sentimos insatisfacción y hacemos críticas, veamos: insatisfacciones por los resultados de los estudiantes que logran entrar al sistema por el número de reprobados en asignaturas y deserciones, además de los que no ingresan por diferentes situaciones.

Críticas de los egresados que no logran puestos de trabajo porque se aduce que no tienen práctica; de los docentes que señalan que los estudiantes no ponen de su parte y los acudientes no apoyan en casa; los acudientes a su vez que las metodologías no son las adecuadas; los empleadores aducen que los egresados no vienen con las competencias necesarias para desempeñarse en un puesto de trabajo; más aún, en las pruebas de ingreso a las universidades, los estudiantes reflejan falencias en asignaturas científicas básicas y en compresión y aplicación de lo que leen.

Por lo que se observa en esta somera descripción, cada actor y sector ve el problema únicamente desde su perspectiva, sean gremios empresariales, de profesionales, de docentes y en las comunidades donde están insertas las escuelas observamos algo de apatía para enfrentar los actos de vandalismo que afectan a los centros.

A pesar de la gestión del Ministerio de Educación durante las dos últimas décadas del siglo XX y las dos primeras del siglo XXI, no se han alcanzado logros significativos como tampoco acciones sinérgicas en la implementación de propuestas en el periodo mencionado, llámese proyecto, programa, estrategia, agenda, etc. y da la impresión de que parte de la debilidad está en el enfoque al hacer la propuesta, las respuestas diseñadas y falta de cubrir prerrequisitos necesarios. El modelo de Sistema Educativo Napoleónico (nuestro referente) fue creado al inicio del siglo XIX por Napoleón Bonaparte, lo adoptamos nosotros en 1903 y aún en la segunda década del siglo XXI, lo mantenemos con parches, a lo largo de 117 años.

En el año 2003, en la Revista Acción y Reflexión Educativa del Icase, (Díaz, 2003 - Pág. 31), en el artículo “Cien años de Administración de la Educación en Panamá”, señalábamos que desde la década del 80 en adelante vivimos el arrastre y acumulación de insatisfacciones sobre los resultados del Sistema Educativo manifiestas en memorias, estudios, seminarios, reuniones, que emanaron de acudientes, autoridades del Ministerio de Educación, directores de las escuelas, de los docentes y de la sociedad en general.

“Las preocupaciones abarcan una vasta gama de hechos que incluye desde la crítica por la demora en concretar una Política Educativa, insuficiencia presupuestaria, falta de recursos didácticos, actos de vandalismo, débil liderazgo de directivos, falta de motivación en el personal, hasta un incómodo sentimiento de frustración, porque los estudiantes no estaban adquiriendo los conocimientos ni desarrollando las destrezas necesarias para continuar estudios superiores, ni llenaban los requerimientos necesarios para el trabajo ni su desempeño en la vida ciudadana”. A esto agregamos los efectos de la “Revolución científica tecnológica que ha hecho más abundante y accesible el conocimiento en general, pero dificultándose su manejo e incorporación en la escuela; lo mismo que los nuevos aportes teóricos sobre el crecimiento y desarrollo humano, sobre teorías del aprendizaje que llegan a nuevas concepciones curriculares que sobrepasan el currículo por asignaturas, “además no se ha logrado” llevar a la realidad en buenas formas, nuevos servicios a los estudiantes, ni trabajar con los gremios fortalecidos docentes, la especialización de los docentes y el cambio de valores en la sociedad; todo lo cual requiere de nuevos enfoques administrativos y curriculares que permitan al sistema asimilar los conocimientos y las nuevas tecnologías y prevenir nuevas dificultades”.

En la ponencia gerencia educativa en la globalización la modernización de la educación (Díaz, 1996 - Págs. 25 y 26), decíamos que lo preocupante de esta situación para la educación, no son tanto los problemas no resueltos, sino la capacidad del Estado y del Ministerio de Educación para responder a los requerimientos, no del futuro, sino del presente, entre los que podemos mencionar:

• Incorporar el conocimiento científico y tecnológico con las tecnologías de la comunicación e información a todos los procesos del Ministerio de Educación para la gestión administrativa académica y curricular del sistema educativo.

• Satisfacer las necesidades de los individuos de comprender este mundo abierto y de cambios, manejarse con ellos y contribuir a su generación, a fin de alcanzar mejor calidad de vida.

• Fortalecer la identidad de cada grupo social, satisfacer sus necesidades básicas de educación y expectativas de movilidad social.

• Satisfacer demandas de los individuos para alcanzar formas concretas de participación para la atención de los problemas de su entorno.

• Proveer a los individuos de los conocimientos, habilidades cognitivas orientadas a la creatividad, a la solución de problemas y de herramientas tecnológicas con las cuales enfrentar el mercado laboral.

Porque al darle respuesta a los retos de la nueva realidad con el bagaje tradicional que estamos equipados, estarían dando respuesta con las ideas y conceptos del paradigma que está siendo desplazado; ya que el modelo organizativo que regula nuestro sistema educativo, sustentado por el Ministerio de Educación, responde al modelo napoleónico de inicios del siglo XIX; donde todo está preestablecido y reglamentado, con 117 años de vigencia con parches en nuestro país. Por tanto, debemos entender el Sistema Educativo como una organización y sistema abierto, expuesto a los embates de la globalización con sus tecnologías de la comunicación y la información; y abocarnos a un proceso drástico de transferencias y redistribuciones de funciones como medio para articular los diferentes componentes del sistema en sus niveles administrativos y las regiones con sus diversidades. Lo que significa la capacitación de los diferentes actores para que tengan la oportunidad de participar responsablemente en la búsqueda de solución a los problemas.

Exprofesor, Icase.