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28 de Mar de 2020

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Julio Yao Villalaz

Columnistas

Coronavirus, entre la verdad y la posverdad

La primera víctima en toda guerra es la verdad, y la del coronavirus (2019-nCoV) en China no es la excepción. ¿Acaso no están en guerra EU y China?.

La primera víctima en toda guerra es la verdad, y la del coronavirus (2019-nCoV) en China no es la excepción. ¿Acaso no están en guerra EU y China?

¿Quién y por qué la inició? EU, porque China lo destronó en 2019 y hoy es la primera economía del mundo, pero Donald Trump no soporta que China lo supere y por ello su grito de guerra es “America First!”.

Con una superpotencia fuera de control, decidida a destruir a los demás países (Irak, Yugoslavia, Afganistán, Libia, Siria, Irán, Venezuela, Bolivia, China) y rediseñar el mapamundi; con semejante superpotencia, delincuente y forajida, nada raro tendría que EU manipulara la tragedia de China para su propio beneficio.

Después de todo, ¿a quién beneficia, si no a EU, la actual tragedia de China, que responsablemente lucha para que este virus no se transforme en pandemia?

La OMS no ha lanzado un Alerta internacional (como con el Ébola); ha encomiado los esfuerzos de China y aclarado que sus advertencias no son contra este país, sino un llamado a aquellos con sistemas débiles de salud.

Nada raro tiene que la misma superpotencia que utiliza drones para asesinatos políticos y selectivos como asunto de rutina (la ONU los denomina benévolamente “ejecuciones extrajudiciales”), prohibidos por el derecho internacional y las leyes de EU, se solace y sienta feliz con la desgracia de China.

Nada raro tiene que EU le niegue ayuda a China y, antes, por el contrario, promueva el pánico mundial, prohíba los viajes a este país y esté sacando ventaja a su difícil situación.

He conocido relatos racionales y objetivos, tanto como irreales y exagerados, que involucran a Bill Gates, George Soros, la CIA, interesados en vender vacunas (Gates), alentar una “Revolución de Colores” (Soros), implosionar a China desde Hong Kong, Xinjiang y Taiwán (Pompeo) hasta la teoría racista de que los blancos exterminarán a los no blancos (¿será casualidad que los blancos sean inmunes al virus de Wuhan?).

No todo es mentira o verdad en las tesis “conspiranoicas”, pero todas son posverdad: se quiere aislar y desacreditar a China mediante un terror desmesurado, un pánico mundial, una campana de “fake news” para que se impidan, paralicen y entorpezcan todas las relaciones con China, especialmente la nueva Ruta de la Seda.

En Panamá sirve para justificar haber congelado las obras de China.

No se sabe el origen del virus, que al parecer no se transmite por un murciélago, sino por un mamífero, pero en las redes apareció sospechosamente una mujer tomando sopa de murciélago, aunque se supo que ese video corresponde a otro país, concretamente Palau. La mujer pidió perdón por el engaño.

El nuevo virus de Wuhan ha matado a 369 personas y hay (“so far”) 17 207 infectados, o sea, ¡0.0001 %! La OMS sostiene que más mueren de malaria y desnutrición. Mayor mortalidad tenemos por tuberculosis y desnutrición en la Comarca Ngäbe Buglé. La del virus en Wuhan es más baja que la del SARS, el Ébola, el H1N1 o el Zika.

Según tesis no tan conspiranoicas, el coronavirus fue producido en laboratorios militares de EU, donde se guardan como armas secretas para liberarlas en ocasiones oportunas. Curiosamente el de Wuhan apareció justo en el nuevo Año Lunar chino, aunque la casualidad no siempre es cierta.

El presidente Xi Jinping ha encabezado la lucha contra el virus de la manera más enérgica y concitado el apoyo caluroso del pueblo. Se construyó en tiempo record (diez días) un primer hospital para los afectados en Wuhan y un segundo tres días después, para 2300 camas.

Toma tres años hacer un hospital, y hacerlo en diez días es realmente admirable. En Panamá se empezó uno hace diez años y... bien gracias ¿y usted?

Si bien la tecnología para construir en tan poco tiempo existe desde hace años, el logro chino no radicó tanto en la misma, sino en concentrar mucha mano de obra en el objetivo estratégico.

Trump debe estar frotándose las manos (o las pezuñas): China se ha paralizado para atender esta urgencia y, gracias al aparato mediático de Occidente, ello se reflejará en una transitoria desaceleración de su economía y en temporal afectación a su proyecto, la Ruta de la Seda, y también a su reelección.

Obsesionado con levantar muros (Palestina fue el último), Trump quiere levantar una Muralla (Anti) China que impida el comercio mundial, salve al dólar de su seguro naufragio y que este país expanda las redes 5G a Inglaterra, Alemania y al resto del planeta.

Pese a todo, el mundo ha aplaudido la lucha del pueblo chino.

Por último, dos noticias: una buena y una mala. La mala: se acaba de producir un brote de virus más pernicioso en aves en Hunan, provincia al sur de Hubei (de la cual Wuhan es la capital). ¿Otra casualidad?

La buena: ¡el Lysol puede destruir los coronavirus de Hunan!

El lector lo puede verificar en la etiqueta: Hunan Coronavirus, ¡producto de EU! Demasiadas casualidades en un solo día.

Presidente vitalicio del Centro de Estudios Estratégicos Asiáticos de Panamá.