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10 de Apr de 2020

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Pedro Rivera

Columnistas

CSS: '¿qué hay pa' mí?'

Siempre aconsejo a mis amigos no meterse en camisa de once varas ni opinar sobre cosas que no saben. Pero la tentación es grande. El tema Seguro Social, por ejemplo, es una especie de bocatto de cardinale para politólogos y opinólogos, y para quienes como yo no tienen nada que perder, salvo prestigio intelectual.

Siempre aconsejo a mis amigos no meterse en camisa de once varas ni opinar sobre cosas que no saben. Pero la tentación es grande. El tema Seguro Social, por ejemplo, es una especie de bocatto de cardinale para politólogos y opinólogos, y para quienes como yo no tienen nada que perder, salvo prestigio intelectual.

Existe la percepción de que los empresarios, sobre todo los neoliberales extremos, del tipo “chicagobois”, o fondomonetaristas, esperan el colapso del sistema de la seguridad social para caerle con todo. Hay mucha plata de por medio como para no relamerse los labios.

Al parecer, lo que nadie entiende es que la Caja de Seguro Social es una institución privatizada, empresarial, desde que la inventaron allá por los tiempos de Bismarck. ¿Por qué? Porque el dinero, técnicamente hablando, no es de quien lo ahorra o gasta, sino de quien lo utiliza para sus operaciones financieras.

Los programas que satisfacen algunas demandas de la población constituyen valores agregados desde la perspectiva del capitalismo real.

Es muy probable que el actual modelo de privatización indirecto, a tres bandas, que nadie ve ni quiere ver como tal, sea un objetivo de financistas aspirantes a que “su dinero” [porque el dinero es de quien lo invierte] llegue a sus manos sin la molesta intermediación reguladora del Estado.

El problema es que uno de los programas de la Caja, el de Vejez, Invalidez y Muerte, de acuerdo con los más sesudos análisis actuariales, está a punto de irse a la porra. Y hay que tomar medidas urgentes para que eso no ocurra.

Pero si tan solo se hace lo previsto, esto es: incrementar las cuotas obrero-patronales, elevar la edad de jubilación, disminuir privilegios a usuarios y dependientes, podría arder Troya.

A la pregunta “¿qué hay pa' mí?”, que es como condicionan los panameños su sí o no, deben encontrarse recetas inteligentes, teniendo como trasfondo lo básico e ineludible: el combate integral a la pobreza.

Significa suscribir un nuevo contrato social entre empresarios, trabajadores y Gobierno que contemple el uso más colectivo posible de los fondos de la Caja de Seguro Social, entendidos estos como capital para el desarrollo humano, seguridad social sostenible y eficiente a largo plazo.

Una visión holística como esta, la de relacionar las partes con el todo, daría la oportunidad de canalizar recursos hacia la producción agroindustrial, creando focos de desarrollo provinciales. La generación de riqueza y empleo en provincias evitaría las migraciones de la ciudad al campo. Del mismo modo, desarrollaría estrategias encaminadas a elevar la calidad de vida de marginalidad urbana y la incorporación de los excluidos a la vida nacional

De no ser así, esta generación perdería la oportunidad de manejar las reservas de la Caja de Seguro Social como una importante fracción del “ahorro nacional en función del desarrollo sostenible”, vinculante a una estrategia general de independencia económica, neutralidad política y soberanía alimentaria, según lo demanda la sociedad de nuestro tiempo. Shhh, también tengo derecho a soñar. PRO

Escritor