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24 de Sep de 2020

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Maritza Mosquera de Sumich

Columnistas

Misoginia internalizada: reto a la educación

Estamos a un paso de festejar el Día Internacional de la Mujer, el próximo 8 de marzo, y aún existen muchos vestigios de un pensamiento machista que amenaza con no desvanecer.

Estamos a un paso de festejar el Día Internacional de la Mujer, el próximo 8 de marzo, y aún existen muchos vestigios de un pensamiento machista que amenaza con no desvanecer.

Cuántas veces escuchamos, en boca de las propias mujeres, frases como estas: “hay carreras para hombres y carreras para mujeres”, “detrás de un gran hombre hay una gran mujer”, “los hombres no lloran”, “lo buscó por andar vestida así”, “ese color es de mujer”, y muchas más. Y quedamos estupefactas, con la boca abierta y muchas interrogantes.

Sin embargo, este fenómeno tiene una explicación sociológica y comunicacional, ligada a las representaciones sociales y su poder en los individuos.

Para el psicólogo social Serge Moscovici, la representación social es una manera de interpretar y pensar la realidad cotidiana, una forma de conocimiento social, y la actividad mental desplegada por individuos y grupos, a fin de fijar su posición en relación con situaciones, acontecimientos, objetos y comunicaciones que les conciernen.

Este concepto remite directamente al punto de unión entre las realidades discursivas (comunicativas) y fácticas, entre la imaginación y la acción, actuando como nexo entre el universo interior y el exterior de los sujetos. Sirven, por tanto, de mapa para la interpretación del mundo, para interactuar con él.

Si vivimos en una sociedad en donde por miles de años ha prevalecido la idea de supremacía del hombre sobre la mujer, seguramente las representaciones irán dirigidas a profundizar esta ideología. Este hecho ha generado lo que se conoce como misoginia involuntaria; es decir, la internalización involuntaria por parte de las mujeres de los mensajes sexistas presentes en nuestra sociedad y cultura.

Es por este motivo que aún escuchamos estas frases que en nada contribuyen a dignificar el rol de la mujer en la sociedad.

Todas las representaciones cumplen una importante función dentro de los procesos de comunicación, en especial en el mundo de hoy, donde se hace tan difícil digerir las diferentes dimensiones de una realidad en extremo cambiante y parcelada. La comunicación no es posible sin la participación de las representaciones. Por eso es importante que se discuta sobre este tema y se profundice, incluso para evitar polémicas entre las propias mujeres, como ocurre muchas veces, cuando se expresan frases como las citadas en este escrito.

Resulta imprescindible educar a las mujeres y a la sociedad en general sobre la importancia de analizar el lenguaje que utilizan normalmente, para no reproducir esquemas que denigran a la mujer y en nada contribuyen al logro de una igualdad de oportunidades.

Cuando escuchemos a una mujer expresarse así, aprovechemos para explicarle y ayudarla a tener un enfoque distinto del predominante.

Catedrática, presidenta de Confiarp.