Temas Especiales

06 de Jul de 2020

Deniz Özmen

Columnistas

Sobre la reciente situación en el norte de Siria

El conflicto en Siria ha tomado un leve giro desde el mes de mayo de 2019. El régimen de Damasco intensificó su ya brutal campaña militar contra millones de sirios inocentes acorralados en la provincia de Idlib.

El conflicto en Siria ha tomado un leve giro desde el mes de mayo de 2019. El régimen de Damasco intensificó su ya brutal campaña militar contra millones de sirios inocentes acorralados en la provincia de Idlib. La abrumadora mayoría de la comunidad internacional está convencida de que el régimen apunta indiscriminadamente a toda la población. El régimen está perpetrando graves violaciones que equivalen a crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad.

El objetivo último del régimen es anular la perspectiva de una solución política de acuerdo con la Resolución 2254 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Compartiendo una frontera terrestre de 911 kilómetros con Siria y siendo un vecino inmediato de la provincia de Idlib, Turquía ha estado directamente expuesta a todas las repercusiones de las atrocidades del régimen. Albergando dos tercios de los sirios refugiados en el mundo, Turquía ha asumido prácticamente la carga de un total de casi nueve millones de sirios en su propio territorio, así como en el norte de Siria. Turquía está bajo una carga migratoria muy grande. Desde 2011, más de 526 000 sirios nacieron en Turquía. El número de sirios está aumentando. Turquía ha gastado alrededor de cuarenta mil millones de dólares estadounidenses para satisfacer sus necesidades.

Es obvio que Turquía no puede asumir esta carga sola. De hecho, Turquía lleva mucho tiempo pidiendo que se comparta la carga y la responsabilidad de forma más equitativa. Desafortunadamente, sus llamados fueron ignorados. Los últimos acontecimientos en Idlib, que provocaron el desplazamiento de cientos de miles de personas, aumentaron aún más la presión migratoria sobre Turquía. Si la situación se agrava, este riesgo aumentará aún más.

Confrontados a esta situación extraordinaria, Turquía hace todo lo posible para controlar sus fronteras dentro de su capacidad. Turquía espera de la Unión Europea (UE), de los Estados miembros de la UE, así como de la comunidad internacional, que analicen correctamente la situación actual y extiendan el apoyo necesario a Turquía. Turquía cumplió plenamente con la Declaración del 18 de marzo. Lamentablemente, la UE no ha cumplido sus compromisos derivados de la misma Declaración.

Ya sobrecargada en su capacidad, en términos de acomodar a los sirios desplazados, Turquía se ha visto obligada a actuar como el primer respondiente frente a estos desafíos. Con los continuos ataques del régimen dirigidos deliberadamente contra el ejército turco y ante la falta de progresos concretos en los contactos de Turquía con los garantes del régimen, Turquía se vio obligada a adoptar medidas unilaterales en defensa propia y lanzó la “Operación Escudo de Primavera” el 27 de febrero.

La operación tiene por objetivo (i) proteger a los civiles, poniendo fin a la agresión del régimen contra la población civil, (ii) garantizar la seguridad de los militares turcos desplegados en virtud del memorando del 4 de mayo de 2017, (iii) preservar el estatuto de zona de desescalada de Idlib, mediante el restablecimiento de sus fronteras, tal como las del 17 de septiembre de 2018, (iv) contribuir al establecimiento de una cesación del fuego en todo el país, como se pide en la resolución 2254 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, (v) garantizar el acceso rápido e ininterrumpido de la ayuda humanitaria a los necesitados, e (vi) impedir los movimientos de desplazamiento en masa hacia Turquía.

Como desarrollo reciente, durante la visita del presidente de la República de Turquía, S. E. Recep Tayyip Erdogan, a Moscú, Rusia el 5 de marzo de 2020, la República de Turquía y la Federación Rusa, como garantes de la observancia del cese al fuego en Siria, han acordado cesar toda acción militar a lo largo de la línea de contacto en el área de desescalada de Idlib desde las 00:01 del 6 de marzo de 2020. Un corredor de seguridad se establecerá a 6 km de profundidad al norte y 6 km de profundidad al sur desde la autopista M4. Desde el 15 de marzo de 2020, patrullas conjuntas turco-rusas harán rondas a lo largo de la autopista M4 desde el asentamiento de Trumba (2 km al oeste de Saraqib) hasta el asentamiento de Ain-Al-Havr.

Turquía está comprometida con la integridad territorial y unidad política de Siria. Turquía hará todo lo posible por contribuir a restaurar la integridad territorial y unidad política de Siria una vez que el proceso político facilitado por las Naciones Unidas, dirigido y aprobado por Siria, establezca una gobernanza creíble, inclusiva y no sectaria.

Además, en general, no hay ningún cambio en la política hacia los refugiados y los solicitantes de asilo en Turquía. Turquía seguirá prestando todos los servicios necesarios a los refugiados, así como a los sirios bajo protección temporal. Turquía respeta plenamente el principio de “no devolución” (“non-refoulement”) en virtud de sus obligaciones internacionales y nacionales.

Embajador de Turquía en Panamá.