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14 de Jul de 2020

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Jorge Luis Prosperi Ramírez

Columnistas

Cuarentena: la otra cara de la moneda

“[…] ¿estamos preparados, desde un punto de vista social y económico, para afrontar con éxito este feroz virus y cumplir con las medidas que impone la cuarentena?”

En días pasados compartí con ustedes en este diario un resumen de las recomendaciones básicas que nos hace la Organización Panamericana de la Salud para preparar el hogar y nuestra estadía prolongada en aislamiento domiciliario, en este caso, en una cuarentena nacional.

Yo estoy seguro de que todos los panameños entendemos la necesidad de quedarnos en casa y afrontar con una actitud positiva la situación. Al fin de cuentas, significa que estaremos haciendo algo que es esencial para el bien común y estamos ayudando a salvar vidas. Pero la cuarentena no será igualmente llevadera para todos los panameños, y habrá que tomar medidas para facilitarle la vida a los cientos de miles de panameños que viven en condiciones de pobreza y que no son asalariados, con lo cual en momentos de aislamiento social sufren más, pues carecen de los ingresos para atender las necesidades más básicas y, tienen que salir a la calle a ganarse el sustento para poder atenderlas.

En ese contexto, los analistas coinciden en que la parálisis productiva derivada de la cuarentena obligatoria, golpeará principalmente a los sectores más pobres, y es obligatorio un plan de ayudas urgentes para las personas de menores ingresos, o, repito, no habrá manera de que acaten la cuarentena, lo cual conlleva un riesgo real de estallidos sociales de diversa intensidad.

La pregunta obligada en este escenario, teniendo en cuenta las condiciones de pobreza multidimensional de cientos de miles de panameños, es si, además de las medidas sanitarias, que estamos desarrollando de forma correcta, ¿estamos preparados, desde un punto de vista social y económico, para afrontar con éxito este feroz virus y cumplir con las medidas que impone la cuarentena?

Los expertos responden a estas preguntas recomendando dos acciones muy claras: la primera es preservar los ingresos de las personas pobre y asalariadas para atender sus necesidades básicas (comida, vivienda, luz, agua, etc.), más no menos importante es abordar los problemas derivados del hacinamiento, y la dificultad de estar en la casa.

El primer punto está cubierto con el plan “Panamá Solidario”, que adelanta nuestro Gobierno para “no dejar a nadie atrás". Las intervenciones del plan beneficiarán a un millón de panameños que para ganarse la vida trabajan en actividades informales y ahora en cuarentena, no pueden salir a la calle a ganarse la vida. Nuestro Gobierno también está promoviendo un refuerzo presupuestario para atender la asistencia alimentaria, ir al modelo de viandas, de módulos alimentarios de modo tal que la gente se traslade menos para ir a buscar la comida

Yo felicito el esfuerzo sincero y compromiso indiscutible de nuestro Gobierno para garantizar que nadie se quede atrás. Pero nos queda pendiente abordar el espinoso asunto de la salud mental y la alegría en medio del hacinamiento en el que vive nuestra población más pobre. Esa que no tiene acceso a un baño o agua dentro de su vivienda. La que se las ingenia para acomodar en apenas un solo cuarto: sala, comedor, camas, cocina; la que vive en un multifamiliar donde los pasillos son el mejor espacio para compartir o pelear con el vecino; o la más afortunada, que habita una casita con solo dos habitaciones, de las que abundan en San Miguelito.

¿Cómo le pedimos a esa población que se quede en casa?, ¿qué le podemos ofrecer para su esparcimiento y salud mental, respetando las medidas mínimas para evitar el contagio y la transmisión de la enfermedad? Para responder esas preguntas no estamos solos, pues ese mismo es el problema de toda América Latina. Algunos expertos han propuesto la generación de actividades barriales de poco movimiento. Habrá que conocerlas y evaluarlas. En todo caso, apenas estamos comenzando esta necesaria cuarentena. Nos toca aprender para inventar soluciones viables que garanticen el éxito de esta.

Médico, miembro de la Comisión Asesora del Minsa para enfrentar la Epidemia del Coronavirus.