Temas Especiales

04 de Jun de 2020

Alfonso Fraguela González

Columnistas

'El día después de mañana'

Con el título de una película del año 2004, de género ficción, basada en las consecuencias de una desgracia natural, considero oportuno ponderar lo que ocurrirá el día siguiente que se levante la cuarentena, y evaluemos los resultados que la COVID-19 nos ha dejado como legado para la humanidad, y para Panamá.

Con el título de una película del año 2004, de género ficción, basada en las consecuencias de una desgracia natural, considero oportuno ponderar lo que ocurrirá el día siguiente que se levante la cuarentena, y evaluemos los resultados que la COVID-19 nos ha dejado como legado para la humanidad, y para Panamá.

Por respeto a la política del diario que me permite en unas cuantas líneas expresar nuestra opinión, quiero referirme en esta ocasión a las consecuencias que enfrentará el país y su población luego de la pandemia.

El Gobierno nacional tendrá que recomponer las propuestas de su campaña, ya que dentro de su escenario no estaba contemplada una desgracia sanitaria de grandes proporciones, que profundiza el nivel de desempleo, la falta de respuesta sociales y el clamor ciudadano más allá de una bolsa solidaria.

Deberán contemplar el tema educativo, los miles de personas que han quedado cesantes de sus puestos de trabajo sin ingreso alguno, además promover de manera paralela la reactivación económica, que será gradual y lenta tomando como premisa la existencia de la misma situación en otras latitudes.

Igualmente deberán impulsar los sectores encargados de la producción de alimentos para el país, y mantener controles estrictos que impidan que la producción nacional sea vendida a otros países, dejando a los residentes nacionales frente a una situación de desabastecimiento local que genere un tema social delicado y crítico.

El Gobierno de Cortizo tendrá que replantear las inversiones, compra de servicios, viajes de funcionarios, nombramientos innecesarios, aumentos de salarios, compra de vehículos, y todo aquello que represente una fuga de dinero para priorizar las necesidades del país y de los ciudadanos. En otras palabras, deberá optimizar la cosa pública, pues, sus metas contempladas en el plan de Gobierno han sufrido un giro inesperado, como lo sufre un barco en altamar frente a una gran tormenta. Tendrá que rediseñarlo y ejecutarlo de manera inmediata.

El Ejecutivo se verá obligado a presentar propuestas de políticas sociales, con el sector bancario, financiero y comercial, que flexibilicen el trato de todos los panameños y extranjeros que recibimos el embate sanitario de la COVID-19, y sus consecuencias. Ya que la recuperación económica y financiera de cada hogar, será pausada.

La sociedad por su parte deberá ser consciente de que el mundo cambió, y que nada volverá a ser como era antes del coronavirus. Esto nos obliga a reinventarnos como individuos, a trabajar más fuerte hasta lograr recuperarnos, y poder con ello, avanzar en los objetivos trazados, recobrando así el espacio perdido.

Es indiscutible que lo que hoy vivimos se escapa a la imaginación de las luminarias del séptimo arte. Hoy, los habitantes del planeta enfrentamos los más grandes temores, frustraciones y miedos que podamos imaginar, ya que nuestra vida y todo lo que hemos construido no tiene valor alguno, más que un simple respiro de vida.

Panamá deberá, una vez más, demostrar la casta, honrando la memoria de quienes le dieron vida a la República, recordando la tacita de oro, las conquistas históricas, y el sitial que nos hemos ganado en la comunidad de naciones. Debemos volver a inventar, recoger los pedazos en que quedó la nación, y levantarla, eso comenzará “el día después de mañana”.

Abogado y comunicador.