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31 de May de 2020

Estivenson Girón Desgrenger

Columnistas

Del rescate a la reactivación

“[…] debemos estar claros en que este es un problema de país. No es una agresión entre las clases pobre, media y alta, como algunos sectores lo quieren hacer ver”

Primero que todo, debemos estar claros en que este es un problema de país. No es una agresión entre las clases pobre, media y alta, como algunos sectores lo quieren hacer ver. Panamá necesita de gente comprometida, e igualmente involucrada en un criterio de solidaridad y coexistencia, tanto en lo que a salud se refiere, como en el mundo económico. Esta crisis que vivimos debe ser el cordón umbilical que nos una y nos haga grande como nación.

Podemos hacer un análisis por sector:

• La aviación, probablemente uno de los sectores más afectados, y con probabilidad de resucitar lenta y gradualmente. Copa tiene 0 % de operación en este momento. Es importante brindarle apoyo para que sus costos fijos puedan ser asumidos de manera paulatina y con ajustes significativos. Ejemplo, el alquiler de las instalaciones aeroportuarias. Los viajes se reanudarán en la medida en que los países abran sus fronteras y las personas disminuyan sus ansias en cuanto a la contaminación del virus. Este sector probablemente a fin de año, en el último trimestre, logre algo más del 30 % que tenía antes de la crisis.

• En lo que respecta a la producción doméstica es fundamental brindarle todo el apoyo posible, más del 100 %. Especialmente a los agronegocios. Es vital mejorar la configuración de la cadena alimentaria, mediante la reestructuración de la logística de manera eficiente. Merca Panamá juega un papel importante al respecto. El apoyo gubernamental con recursos frescos y blandos es imprescindible. La demanda inicialmente se disparará, por la necesidad y angustia de las personas, pero posteriormente se verá impactada por ajustes en los precios y cambios en las expectativas de compra y patrones de consumo. El Gobierno puede retomar los proyectos de riego. Se recomienda también el congelamiento de precios de la canasta básica por un periodo definido, con la finalidad de crear un mecanismo de solidaridad con las personas más desprotegidas.

• En lo que respecta al sector construcción, es necesario brindarle el cuidado requerido, ya que es muy probable que muchas inversiones que están en el papel sean postergadas. Este sector, si bien es cierto, no es de los más productivos, tiene la capacidad de generar empleo, por lo cual la inversión pública en infraestructura puede ayudar considerablemente, como también buscar los mecanismos para que aquellos proyectos que estaban en proceso no se detengan. Aquí es necesaria la búsqueda de socios estratégicos.

“Panamá necesita de gente comprometida, e igualmente involucrada en un criterio de solidaridad y coexistencia humana, tanto en lo que a salud se refiere, como en el mundo económico”

• En lo que respecta a la educación, este sector es necesario reinventarlo, debe cambiar el modelo de negocios que se ha utilizado hasta ahora. Poco a poco, habrá que emigrar, en primera instancia, hacia lo semipresencial. En el sector público una evaluación integral. Las escuelas o colegios deben volver a las comunidades, para dinamizar la movilización y evitar el problema de transporte, debemos volver a la jornada extendida, un currículo con menos materias y educación bilingüe, entre otros. Los estudiantes deben tener pasaje gratuito y comida en el centro educativo, como también todas las facilidades para una educación integral.

• El sector financiero disminuirá levemente su rentabilidad y también tendrá que moverse hacia un nuevo modelo de negocios. La presencia en los bancos ha bajado enormemente con las plataformas digitales. La cartera crediticia estará más expuesta por la crisis, lo cual conduce a un incremento en el riesgo. Es vital renegociar las carteras.

• Sector salud. Probable escasez de medicamentes, especialmente genéricos (origen, China). Además del incremento en las regulaciones. La logística y la tecnología serán importantes para mejorar los abastecimientos. Es necesario revisar la inversión en infraestructuras de salud.

• Restaurantes, bares y afines. Si bien es cierto, ha sido un sector altamente afectado por la crisis, será uno de los que más rápido iniciará la recuperación. Las estrategias de mercadeo que se utilicen serán vitales. Serán importantes los planes de fidelización de clientes, la experiencia ofrecida y el uso de plataformas digitales.

• Comercio al por menor. Otro sector muy golpeado, pero su recuperación puede ser dinamizada con buenas prácticas de mercadeo. Promociones, programa de fidelización de clientes, plataformas digitales, neuromarketing e inteligencia de mercado y ajuste en los modelos de negocios, serán necesarios. Todo esto aunado a una valoración de la presencia física de la instalación.

• Sector turismo. Muy golpeado, casi a cero. Es momento de una valoración integral de la operación. Su regreso será lento, pero puede ayudar el impulso al turismo interno. El tiempo de espera puede ser aprovechado para crear nuevas infraestructuras de apoyo (por ejemplo: la costanera del Atlántico) o readecuar las existentes. Las alianzas estratégicas pueden ser de gran ayuda.

Para no ser extensos, todo lo anterior se resume de manera sencilla: es más que vital la inversión pública en infraestructura, educación, salud e innovación. En ello se centra el existo del día “D”. Prepararnos para que todo esté listo. ¿Por qué inversión pública? Ella es altamente generadora de empleo, lo cual urge en este momento. Lo mejor; empleo del bueno, ya que se canaliza a través de la empresa privada. Además, el Gobierno daría muestras de buenas acciones, lo cual es un excelente mensaje para el sector privado. Es fundamental enfatizar en la creación de empleo, ya que esto le dará dinámica a la economía.

Exdirector de la Caja de Seguro Social (CSS).