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11 de Jul de 2020

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Mariela Sagel

Columnistas

La ley de moratoria

Cuando se empezó a hablar de pasar una ley de moratoria en la Asamblea Nacional empezaron los dimes y diretes entre los diputados y también entre los banqueros y economistas.

Cuando se empezó a hablar de pasar una ley de moratoria en la Asamblea Nacional empezaron los dimes y diretes entre los diputados y también entre los banqueros y economistas. Se manejaron cinco posiciones que al final se consensuaron en una sola. Hubo de todo, peleas, agresiones, insultos y desacreditaciones de parte y parte. Al final salió humo blanco y esta fue la Ley 287.

Y es que para nadie es un secreto que el centro bancario panameño es un pilar sobre el que se sustenta nuestra economía, que ha sufrido un “shock” por causa de la epidemia que afecta a todos los países del mundo, con mayor o menor virulencia, de acuerdo con las medidas sanitarias que cada uno ha ido tomando.

Al ponerse de acuerdo los diputados y aprobar esa Ley 287, el presidente Laurentino Cortizo la sancionó parcialmente, vetando algunos artículos de esta. Tal como quedó, es más un acuerdo de no afectar, hasta el 31 de diciembre de 2020, o sea por siete (7) meses más y no tres (3) meses (como se había propuesto inicialmente) los pagos a hipotecas (Préstamos Hipotecarios Residenciales), préstamos personales, préstamos a la pequeña y mediana empresa, préstamos al sector agropecuario, préstamos comerciales, préstamos al sector transporte, de auto y tarjetas de crédito.

La noticia representó un alivio para la mayoría de los panameños y fue producto de un acuerdo entre el Gobierno y la Asociación Bancaria de Panamá. A simple vista es una declaración de principios y le da un barniz benévolo a la imagen de los bancos, al acercarlos a su cliente no solo para cobrar, sino para que sean vistos como aliados solidarios en medio de esta crisis.

Del sistema bancario provendrán los fondos para cuando volvamos a la normalidad, y ellos son los que proveerán el financiamiento para levantar los negocios afectados, los recursos para impulsar la creación de empleos y reactivar la economía. Como ya lo han hecho en otras crisis, otorgarán el financiamiento para la construcción, la industria, la micro, pequeña y mediana empresa, el turismo, agricultura y ganadería, comercios, restaurantes, centros comerciales. En fin, para volver a funcionar como país.

Los artículos que fueron vetados parcialmente podrían ser violatorios de la Constitución Política de la República, lo que obligará al Ejecutivo a convocar sesiones extraordinarias ahora que la Asamblea entró en receso.

Ahora bien, todo esto se da en medio de un cambio abrupto de las reglas que hasta ahora han regido la economía nacional. Los bancos aceptaron la petición del presidente de extender la moratoria y a partir de julio, los que quieran acogerse a la misma tendrán que justificar que han sido afectados por la pandemia. Hasta ahora, se han logrado más de 600 mil acuerdos y, aunque definitivamente esto crea un estrés muy fuerte en el sistema, pues reduce la capacidad del banco para el financiamiento de nuevos proyectos, es claro que la mayor parte de los afectados han sido los ciudadanos, no las compañías.

Algo que ha ayudado mucho a nuestro país es el manejo del dólar como moneda nacional. El sistema sobrevivirá porque dentro de todas las circunstancias, es un sistema sólido y bien fundado. Al final del año las ganancias de los bancos se verán afectadas, a la baja, y es muy probable que en este escenario se produzcan fusiones y consolidaciones en el sistema, lo que al final es muy bueno para la economía del país. No hay que ver a los bancos como enemigos, en este momento han demostrado mucha más solidaridad para con sus clientes y, definitivamente, un voto de confianza para con el presidente de la República y su equipo de Gobierno.

Nos toca a los clientes de los bancos actuar con responsabilidad y hacerles frente a los compromisos, ahora los que pueden y en el tiempo de moratoria, en la medida de la reactivación de su economía personal. Lo que sí urge, para todos, bancos y usuarios, es conocer cuanto antes cuál es el plan en el que trabaja el Gobierno nacional para el rescate de la economía local, una vez pase lo peor de esta pandemia. Queda claro que el Gobierno no va a capitalizar a los bancos, sino mediante los montos que ha recibido de los organismos internacionales, les va a prestar. Pero saber que existe un plan de rescate coherente y que beneficie a todos nos da aún más tranquilidad de la que ya nos ha dado esta moratoria anunciada por el presidente en días pasados.

Ante tanta incertidumbre, tantos rumores y noticias falsas, pérdida de confianza en las autoridades, esta decisión de la banca de apoyar a sus clientes es una medida que se ha recibido con júbilo, pero que tiene que ser reciprocada por todos a los que hoy se les ha tendido la mano.

Arquitecta