Temas Especiales

10 de Jul de 2020

Marcel Salazar

Columnistas

Las listas no tienen colores, tienen finalidad

Desde hace varios Gobiernos, mi país viene luchando para cumplir con un conjunto de normas internacionales de orden jurídico y financiero principalmente.

Desde hace varios Gobiernos, mi país viene luchando para cumplir con un conjunto de normas internacionales de orden jurídico y financiero principalmente. Hasta el punto de incorporar premios nobeles al esfuerzo istmeño.

Panamá se manifiesta dispuesta a cumplir con lo exigido, sin moverse hacia los lados, en una negociación que no deja claro cuáles son los puntos para negociar, hasta cuándo y hasta qué punto. Hasta el momento, la actual administración traza una estrategia que entiendo será diferente.

Francia dispone a su antojo de una comunidad con dos regiones africanas, una de las expresiones neocoloniales más representativas del mundo moderno. Me refiero al África Occidental y al África Central. Son dos monedas de la COMUNIDAD FINANCIERA DE ÁFRICA, la CFA, oficialmente: Franco de la comunidad financiera africana, el FRANCO CFA.

Las dos monedas del franco CFA son el franco CFA de África Occidental y el franco CFA de África Central. Aunque teóricamente son dos monedas separadas, pero son intercambiables. De la primera participan Benín, Burkina Faso, Costa de Marfil, Guinea Bissau, Mali, Níger, Senegal y Togo. Por su parte, en la segunda, están Camerún, Chad, Gabón, Guinea Ecuatorial, República Centroafricana, República del Congo. Estos son los países que parecen tener contento al imperio francés. El cual tiene que tragarse la obligación, como dije, de garantizar el CFA, aun cuando este está fijado al EURO. De las excolonias, Guinea Ecuatorial y Guinea sau eran españolas y portuguesas, respectivamente.

Esa unión es Monetaria, pero solo está obligada la unión a garantizar el 50 % de las reservas ante el banco central de Francia, creciendo hasta el 65 %, mientras que el banco de la Unión Europea no toma vela en ese entierro. Este problema presiona al Estado francés en la búsqueda de recursos, ya que no es en vano que el prestigioso Dr. Piketty les identifica como “pobres” por diferentes razones, pero por razones geopolíticas aprovechan para entonces llamarnos paraísos fiscales a quienes no nos sometemos.

Por su parte, la pobreza africana sí que no tiene justificación, irónico que con el aporte en recursos que realizan a la economía francesa, esa comunidad tiene a varios de sus miembros en otra injusta lista, la de pobres entre los pobres. Tal suerte, así como Haití, que siendo “excolonia” francesa no supera los mínimos indicadores de marginación.

Es esta la razón que explica que el tema de las listas es de orden monetario, y ellos consideran que nuestro sistema monetario dolarizado, ante ellos podría hacernos más vulnerable internacionalmente, pero les cuesta creer y convencerse de que tenemos la capacidad de negociar.

Hasta que Panamá no ceda su soberanía fiscal, Francia no descansará en su ultraje, es lo más parecido en la política antidrogas de otros países que invierten esfuerzo en enlistar a los productores, y no acaban con la demanda.

Es lamentable que guarden más rencores con Panamá, que con las rutas de los nazis y su oro.

Economista panameño. Analista de políticas públicas, especialista en el sector público.