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07 de Jul de 2020

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Mariela Sagel

Columnistas

Nuestra dama de hierro

Los cargos de ministros varían de acuerdo con la sensibilidad del despacho que ocupan, ya que hay algunos que, aunque desarrollen una buena labor, no están siempre en el ojo del huracán.

Los cargos de ministros varían de acuerdo con la sensibilidad del despacho que ocupan, ya que hay algunos que, aunque desarrollen una buena labor, no están siempre en el ojo del huracán. Los hay que siempre están bajo la lupa, y otros que pueden llevar adelante su trabajo sin mayor exposición mediática.

En los 83 días desde que se detectó el primer caso de COVID-19 en Panamá una figura emergió de entre todos los miembros del gabinete del presidente Cortizo, y esa fue la de Rosario Turner, ministra de Salud. Sin mayores alharacas, de hablar sencillo y hasta pedagógico, nos acostumbramos a verla a diario no solo en las conferencias de prensa, sino en sus recorridos incansables, verificando que las personas cumplieran las disposiciones que adoptó el Órgano Ejecutivo en forma agresiva y valiente ante esta crisis sanitaria que no solo ha afectado a Panamá, sino que es mundial.

Siendo mujer, y habiendo estado expuesta a esa atención mediática, que no siempre es justa con nosotros, me propuse indagar en la formación profesional de la ministra Turner, ya que admiro su entereza y sobriedad con las que aborda a diario los temas y para hacerle justicia por la incomprensión de que ha sido víctima, en memes, comentarios, señalamientos. Solamente hay que recordar al ministro de Salud del Gobierno anterior que, en medio de una crisis ni parecida a la que atravesamos, salió huyendo en 2016, dejándonos, como se dice coloquialmente, colgados de la brocha. Afortunadamente esa epidemia no pasó a mayores, pero develó no solo la importancia que le dio a la salud la administración anterior, sino la irresponsabilidad del individuo.

Rosario Turner Montenegro se graduó de Bachiller en Ciencias del colegio Pedro Pablo Sánchez de La Chorrera, lo que hoy se conoce como Panamá Oeste. Fue una alumna destacada y por ello gozó de una beca en los tres últimos años. Fue a estudiar a México, a la Universidad Metropolitana, también becada, donde recibió el título de cirujana y posteriormente se especializó en Pediatría, en el Instituto Mexicano de Seguridad Social. Tiene dos maestrías, una en Administración de Negocios, de la Universidad Interamericana de Panamá, y la otra en Dirección Estratégica en Organizaciones de Salud, de la Fundación Universidad Iberoamericana. Hasta que asumió el cargo de ministra, fue profesora de Gerencia de Servicios de Salud de la Universidad Latina de Panamá.

Laboró como médico pediatra en la Policlínica Dr. Santiago Barraza y coordinadora del programa de alto riesgo de la provincia de Panamá Oeste, donde también fue directora médica institucional de esa provincia, y directora, subdirectora médica y pediatra en ese mismo centro hospitalario. Fue directora nacional de servicios y prestaciones médicas de la Caja de Seguro Social.

Su entrega profesional la llevó a ser profesora de la Maestría de Gerencia de Salud de la Universidad Latina y miembro del Consejo de la Concertación Nacional para el Desarrollo. Hoy día, con esta imponderable crisis que nos cayó como un relámpago a todos, de forma abrupta, ha demostrado un liderazgo calmado, firme y sin alharacas, que nos ha guiado por este difícil camino por el que hemos ido transitando de su mano.

Quienes la conocen -yo no tengo la fortuna de conocerla o haber cruzado palabra con ella- ponderan que es una mujer disciplinada, exigente con ella misma, estricta con los padres de sus pacientes, pero muy tierna con los niños que atiende como pediatra. No tiene hijos. Goza de mucha admiración y respeto entre sus coterráneos por su sencillez, calidez humana y compromiso con su profesión y en esta coyuntura que le ha tocado dirigir, con el país entero. Mujer militante, estuvo involucrada en el plan de trabajo del presidente Cortizo.

Me cuentan que es una persona muy noble, recta y muy trabajadora, y que cuando termina el día agotador que le demanda estar al frente de esta crisis impredecible, visita a su madre, lo que denota a una hija también comprometida.

No quiero ni imaginar la presión que debe soportar a diario, de todos lados, a favor y en contra. Se ha rodeado de un buen equipo y lo ha demostrado, sumando a personas independientes y hasta adversarios políticos a la comisión que atiende todo lo referente a la urgencia sanitaria. Eso es señal de liderazgo. Su comparecencia ante las cámaras a diario, al principio, y la firmeza del manejo de la situación demuestran un carácter fuerte, pero a la vez, respetuoso, sin un atisbo de arrogancia.

En el inicio de la fase 2 de la desescalada que enfrentamos mañana, donde pondremos a prueba qué tan responsables somos y cuánto hemos debido aprender en este tiempo de confinamiento, quiero destacar y agradecer a la doctora Turner por su guía, su compromiso y también, por dejarnos, a las mujeres, muy bien paradas ante una sociedad que no deja de tener grandes rasgos de misoginia y machismo.

Arquitecta