Temas Especiales

22 de Oct de 2020

Marta S. Viteri

Columnistas

El incomprensible sobregiro de dos magistrados

“Es hora de actuar con determinación. Debo creer al presidente Cortizo cuando afirma que no está hecho con leche condensada…”

No comprendo al actual régimen de mi país. Uno de sus principales ofrecimientos de campaña era que no dejaría para mañana lo que estaba obligado a hacer hoy. Que sería una administración proactiva y para nada reactiva. Que sería un Gobierno ágil que nadie podría compararlo con lentitud o tortuguismo. Promesa incumplida. Veamos.

El Tribunal Administrativo de Contrataciones Públicas (TACP, de ahora en adelante) es una entidad de enorme importancia para la buena marcha de la República. Es la institución a la cual acuden, en modalidad apelación, todos aquellos que sienten sus derechos vulnerados en materia de licitaciones y concursos públicos; y que supuestamente no han sido atendidos de manera correcta por la Dirección General de Contrataciones Públicas, un ente adscrito al Órgano Ejecutivo.

Dos de los magistrados que integran al TACP, Diógenes de la Rosa Cisneros y Elías Solís González, inexplicablemente aún continúan laborando, a pesar de que los periodos de ambos ya están vencidos. De la Rosa debió retirarse a principios del pasado enero y Solís ya debió estar en su casa desde los primeros días del presente mes de junio.

Me llama poderosamente la atención que, tanto De la Rosa como Solís, quienes provienen de las profundas entrañas del varelismo (no panameñismo), han sido tratados con guantes de seda por la administración del presidente Laurentino Cortizo Cohen. Aunque siempre he criticado que los cargos públicos solamente sean ocupados por seguidores de un partido político en particular, reconozco que dentro de los colectivos PRD y Molirena (miembros de la coalición gobernante) existen suficientes figuras del foro nacional que pueden convertirse, en un santiamén, en los nuevos y futuros integrantes del TACP y, de paso, comenzar a recibir el jugoso y atractivo salario de siete mil dólares cada mes.

Tengo entendido que De la Rosa casi echó a patadas a su antecesora en el cargo, pero este individuo ahora se quiere aferrar a cualquier santo para permanecer un quinquenio más en la atractiva posición. En el caso de Solís, es perceptible, de aquí a la China, que también aprovecha la dualidad de su actual posición como presidente de la Cruz Roja Panameña para venderse ante la primera dama del país, quien, por tradición, ocupa el cargo de presidenta honoraria de esta organización con fines humanitarios.

Ambos, De la Rosa y Solís, son tan descarados que ahora niegan, cual apóstol Pedro a Jesús, que para nada están vinculados con el exmandatario Juan Carlos Varela y que, en sentido contrario, ahora son más perredistas que el mismo Omar Torrijos Herrera: El pobre líder militar de seguro que se agita dentro de su tumba tras escuchar estas blasfemias politiqueras.

Ojalá y la actual jefa de la Autoridad Nacional de Transparencia y Acceso a la Información, Elsa Fernández, investigara e informara al país sobre la abundante y exagerada cantidad de viajes que De la Rosa y Solís han realizado a una miríada de ciudades de España, todo pagado con fondos estatales.

Ahora bien, reconozco que la contemporánea legislación determina que el proceso para reemplazar a esos dos magistrados del TACP debe iniciar en el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), pero, como es público y notorio, el titular de esa cartera, Héctor Alexander, solamente marcha con tres velocidades: lento, despacio y detenido. A este paso, se vislumbra que De la Rosa y Solís permanecerán en sus cargos hasta que entre el nuevo Gobierno en julio de 2024.

El presidente Cortizo debe verse en su propio espejo por lo ocurrido con su antecesor, quien, por andar en cualquier cosa, menos en gobernar, perdió la oportunidad de contar con otro magistrado en la Corte Suprema de Justicia cuando persistió e insistió en la figura de la fiscal Zuleyka Moore, quien fue rechazada abrumadoramente por la Asamblea Nacional.

Es hora de actuar con determinación. Debo creer al presidente Cortizo cuando afirma que no está hecho con leche condensada… ni con otros productos lácteos.

Fisioterapeuta