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28 de Oct de 2020

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Genaro López

Columnistas

Propuestas inmediatas para un futuro más esperanzador

A nadie sorprendió la conformación del llamado equipo asesor que elabora el “Plan para el Día Después” (COVID-19), es un grupo empresarial-neoliberal, que, en 40 años de neoliberalismo en el país, ha diseñado las políticas gubernamentales.

A nadie sorprendió la conformación del llamado equipo asesor que elabora el “Plan para el Día Después” (COVID-19), es un grupo empresarial-neoliberal, que, en 40 años de neoliberalismo en el país, ha diseñado las políticas gubernamentales. Es obvio que, un Gobierno empresarial, como el de Laurentino Cortizo, solo considere los intereses de los grupos que ostentan el poder económico. Estos intereses han predominado, incluso en acciones referidas a la salud, tal como señala Frenadeso “… denunciamos que en esas circunstancias las autoridades, con toda premeditación y alevosía y atendiendo órdenes del poder económico, estaban conduciendo al pueblo al matadero en un hecho que podía configurar el delito de crimen de lesa humanidad”.

En este sentido, afirmamos, que el problema no es de falta de propuestas por parte del movimiento social organizado, el problema radica en el desinterés del Gobierno en asumir una propuesta de desarrollo nacional y social, que atienda las necesidades de la mayoría de la población.

A lo largo de esta crisis, Frenadeso ha planeado algunas propuestas, con miras a afrontar la situación sanitaria y socioeconómica que vive el país, incluidas las contenidas en el llamamiento internacional del 11 de abril pasado. Son propuestas que contemplan acciones de plazo inmediato y de mediano plazo.

La propuesta en lo inmediato establece las siguientes medidas:

-. Bono solidario de 500 balboas para trabajadores con contratos restringidos, desempleados y sector informal.

-. Pago retroactivo a las decenas de miles de panameños que aún no han recibido ninguna asistencia económica del Gobierno.

-. No desmejoramiento de los salarios ni de las condiciones de trabajo.

-. Moratoria real que incluya intereses bancarios, servicios públicos y alquileres.

-. Preservar las plazas de empleo, sin despidos en el sector público ni en el privado.

-. Atención a los sectores más vulnerables, madres solteras, comunidades indígenas, respetando sus tradiciones.

-. Rebaja y congelamiento de precios en artículos y servicios de primera necesidad.

-. Sustitución inmediata del equipo que está al frente del COVID-19.

-. Practicar pruebas masivas para aislar a asintomáticos y sintomáticos y proteger a sus familiares, vecinos y compañeros de trabajo.

-. Solicitar ayuda internacional para combatir este flagelo, de países que muestran experiencias exitosas.

-. Castigo para quienes han aprovechado esta desgracia del pueblo para fomentar el robo, los sobrecostos y la corrupción.

-. Plan que permita un aporte del Estado para resolver la problemática de liquidez de la CSS.

-. Garantizar los equipos de bioseguridad y el cumplimiento de los protocolos en las empresas y oficinas públicas.

-. Cese de la represión, encarcelamiento y persecución contra panameños que se ven obligados a salir a las calles en busca de su sustento, en momentos en que crece la violencia y la inseguridad con las altas cifras de homicidios.

-. Un seguro de desempleo o una renta básica de 500 balboas para aquellos trabajadores que queden desempleados producto del COVID-19.

“Para el cabal cumplimiento de la cuarentena y poder salir lo antes posible de esta crítica situación, el Gobierno debe atender las necesidades de los hogares panameños, garantizándoles lo básico para subsistir, lo cual no se resuelve con un bono de 80 balboas. La prioridad es la salud del pueblo, no los intereses económicos de los mismos de siempre, de los que han controlado este país desde 1903 hasta nuestros días” (Frenadeso).

Corresponde al pueblo mismo exigir sus derechos y construir un futuro más esperanzador. Frente a la vulneración y violación de nuestros derechos, llamamos a la unidad y lucha. La anunciada nueva normalidad no puede ser ni dictatorial ni neoliberal. No puede ser más de lo mismo o peor. Urge un modelo alternativo que ponga al ser humano en el centro. Un nuevo orden jurídico, económico y social que solo es posible a través de una Asamblea Constituyente Originaria con plenos poderes.

Secretario general de Conusi-Frenadeso.