Temas Especiales

28 de Oct de 2020

Carlos E. Rangel Martín

Columnistas

El Minsa parece completamente desorientado

Hay que reconocer que a principios del pasado mes de marzo de 2020 el Ministerio de Salud (Minsa) empezó el combate contra la COVID-19 en una forma que auguraba un pronto regreso a la normalidad; pero todo indica que a finales del mes de mayo nuestros políticos y grandes empresas se encargaron de echar para atrás casi todo lo que se había avanzado durante los dos meses intermedios; y, después de más de 500 muertes, no es necesario que seamos científicos espaciales para percibir que últimamente los oficiales del Minsa parecieran andar completamente desorientados.

Hay que reconocer que a principios del pasado mes de marzo de 2020 el Ministerio de Salud (Minsa) empezó el combate contra la COVID-19 en una forma que auguraba un pronto regreso a la normalidad; pero todo indica que a finales del mes de mayo nuestros políticos y grandes empresas se encargaron de echar para atrás casi todo lo que se había avanzado durante los dos meses intermedios; y, después de más de 500 muertes, no es necesario que seamos científicos espaciales para percibir que últimamente los oficiales del Minsa parecieran andar completamente desorientados.

Hay dos guías generales que son relativamente sencillas y que han debido utilizarse para mejor manejar el avance de la pandemia; y para familiarizarnos con ellas, hubiéramos podido seguir los reportes que, a través del canal de noticias en inglés CNN, durante muchas semanas todas las mañanas estuvo presentando el gobernador del estado de Nueva York, EE. UU., debido a la gigantesca crisis sanitaria que su estado tuvo que confrontar cuando se convirtió en el epicentro de la pandemia en ese país.

La primera guía es que, a como dé lugar, hay que contener la expansión de la epidemia hasta cuando la curva de los nuevos contagios (o casos) diarios empiece a adoptar la forma de una montaña o de una meseta, lo que llaman “llegar a la cúspide de la montaña”, (o “llegar a la cumbre de la meseta”).

La “curva de nuevos contagios diarios” utiliza unos puntos que no son iguales a los listados diariamente como nuevos contagios, sino que se calculan utilizando lo que llaman el “promedio moviente” de nuevos contagios diarios. Cada día, la Universidad Johns Hopkins de EE. UU. calcula el valor del punto de ese día, que corresponde al “promedio” de nuevos contagios de ese mismo día, más los contagios de dos días antes, más los de dos días después. Para calcular cada punto de la curva, la Organización Mundial de la Salud utiliza el promedio de nuevos casos reportados ese día, más los reportados tres días (antes) y tres días después.

La segunda guía primero requiere esperar que durante unos 14 días la curva continúe bajando de la cima de la montaña, o permanezca en la cumbre de la meseta, para entonces considerar que la epidemia ha sido controlada. Es imperativo recordar que el primer punto de la primera curva tiene un valor de cero, y también que debemos esperar que la bajada de la curva parezca ser permanente antes de considerar la reactivación del país; porque una “segunda ola” muy posiblemente llegue más alto que la primera, debido a que su curva empezaría desde un punto cuyo valor sería mayor que cero.

La reactivación del país siempre debería empezar con los negocios y terminar con las escuelas, porque las más recientes observaciones señalan que, si los jóvenes y niños inhalan el virus, este queda guardado dentro de ellos, aunque no caigan enfermos; y todavía no se sabe cuáles puedan ser las consecuencias a largo plazo, algo parecido a conocer las consecuencias a largo plazo de un tumor canceroso encapsulado.

Parece no existir ninguna guía para determinar el punto de una curva en bajada que esté lo suficiente bajo para lentamente empezar a retirar las medidas de contención, algo que parece haberse dejado a la discreción de las autoridades de Salud, ya que depende de los muchos factores envueltos; por ejemplo, contar con suficiente personal, implementos (como mascarillas y desinfectantes), equipos (como respiradores y camas para cuidados intensivos), la suficiente cooperación de toda la población (como el lavarse las manos y mantener distancias prudenciales) y la conducción de exámenes de contagio (para rastrear la pandemia) y poder evitar que, incluso de darse una segunda ola, el número de muertes no sea excesivo. En todo caso, hay que esperar un tiempo prudencial (seguramente no menos de 14 días) antes de retirar cualquier medida de contención, y así asegurarnos de que la curva no empiece a subir nuevamente, antes de proceder a considerar el retiro de otra medida de contención.

Aproximadamente la mitad de los estados de los EE. UU. está confrontando segundas olas, precisamente debido a la insistencia del presidente Donald Trump que, tanto empresario como presidente, desea que todos los negocios y escuelas reabran prontamente, con miras a que la economía estadounidense se recupere completamente antes de las elecciones presidenciales del próximo mes de noviembre. Esto último no podrá suceder mientras sigan surgiendo nuevas olas de contagios.

El gobernador de Nueva York esperó hasta que la curva de nuevos contagios diarios bajara prácticamente hasta cero para empezar a reabrir los negocios y escuelas; y ya permite la entrada al estado a viajeros que procedan del extranjero, siempre que estos se comprometan a permanecer en cuarentena voluntaria durante 14 días.

Los reportes que el Minsa ha presentado no incluyen las curvas de nuevos contactos, que nos permitirían estar mejor orientados; pero basta mirar la lista de nuevos contagios diarios para darnos cuenta de que la epidemia todavía no ha empezado a ceder.

Ingeniero eléctrico.