Temas Especiales

29 de Oct de 2020

Elvis Adilio Hernández Bernal

Columnistas

Nueva realidad del docente panameño ante la pandemia de la COVID-19

Las universidades en Panamá, independientemente de los momentos difíciles que se vive en el país, iniciaron sus clases con un escenario lleno de dificultades e incertidumbres, pero en el cual, gradualmente, se han ido adaptando los docentes y estudiantes.

Las universidades en Panamá, independientemente de los momentos difíciles que se vive en el país, iniciaron sus clases con un escenario lleno de dificultades e incertidumbres, pero en el cual, gradualmente, se han ido adaptando los docentes y estudiantes.

En Panamá, solo con las cinco universidades oficiales del Estado (Universidad de Panamá, Universidad Tecnológica de Panamá, Universidad Autónoma de Chiriquí, Universidad Especializada de las Américas y la Universidad Marítima de Panamá) existen alrededor de 8573 docentes universitarios y dentro del primer y segundo nivel de enseñanza del sistema educativo panameño hay alrededor de 47 000 educadores en escuelas oficiales, en el cual, hasta la fecha las clases presenciales están suspendidas y se vislumbra su inicio de manera no presencial con un currículum priorizado en los contenidos fundamentales.

Entre tanto, los docentes universitarios, en su gran mayoría, estaban acostumbrado a impartir sus clases de forma presencial, se sentían en una zona de confort, y hasta marzo del año en curso ya tenían sus horarios de clases asignados, sus planificaciones listas, como también los libros que utilizarían con sus estudiantes en clases; pero de la noche a la mañana todo cambió de manera imprevista y radical.

El lunes 9 de marzo 2020, despertamos con la noticia del primer caso de COVID-19 en Panamá y uno de los primeros en fallecer fue un docente reconocido por sus años de trayectoria en el sistema educativo del área norte de la ciudad de Panamá.

Consecuente a esto, el docente universitario que ya estaba preparado para iniciar sus clases de manera presencial, se le vino el mundo encima, al escuchar por los diferentes medios de comunicación y por las universidades oficiales que las clases comenzarían de manera no presencial, específicamente de forma virtual, lo que se convirtió en un episodio crucial en la vida de cada docente y que lo conllevó a un desafío personal y profesional.

Posterior a este cambio, es cuando el docente comenzó a plantearse algunas preguntas: ¿Cómo empiezo ahora? ¿Cómo desarrollo mis clases? ¿Cómo presento el contenido a los estudiantes? ¿Qué estrategias didácticas debo implementar? ¿Renuncio a las asignaturas o continuo con este nuevo desafío?

Es importante destacar que las universidades desde hace varios años han estado capacitando a los docentes en temas de clases virtuales, inclusive han contemplado dentro de sus planes de estudios algunas asignaturas con componentes virtuales, como también la promoción de ofertas académicas totalmente virtuales.

En función al apoyo constante y colaboración exhaustivo entre los docentes y las universidades en facilitar herramientas para poder entrar en este mundo de las clases virtuales, se ha ido superando en gran manera ese temor que existía al principio.

Esto significa que en la nueva realidad del docente panameño ha tenido que:

Ser una persona resiliente no solo ser capaz de reponerse a la adversidad, ir más allá y utilizar esta situación para crecer y desarrollar al máximo su potencial.

Ha tenido que reinventarse, enfrentarse al cambio y realizar los ajustes pertinentes para lograr los objetivos propuestos.

Ha tenido que desaprender para aprender.

Ha tenido que adquirir competencias tecnológicas en tiempo récord.

Todo lo antes expuesto, manifiesta que el docente ha realizado los ajustes para continuar con el proceso de aprendizaje de sus estudiantes y los educadores de los dos primeros niveles de enseñanza del sistema educativo, no se escaparán de esa realidad.

Aunado a esto, deben analizar las fortalezas y debilidades desde la perspectiva del docente y la del estudiante en la búsqueda de diferentes alternativas para los posibles escenarios que se enfrentarán para proponer el material adecuado a los estudiantes, con el objetivo de que continúen sus estudios y no pierdan el año escolar 2020.

En este entorno educativo actual, el principal aliado del educador será el padre de familia, porque el estudiante permanecerá en casa, y tal vez, el apoyo más importante será en organizar un horario estricto de trabajo al hijo(a) para resolver las actividades propuestas por el educador.

Lograr el éxito de esta nueva manera de formación será el trabajo en equipo y la comunicación permanente entre el educador, el padre de familia y el estudiante.

Docente universitario.