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12 de Jul de 2020

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Jorge Luis Prosperi Ramírez

Columnistas

Panamá: estamos al borde del colapso, no te distraigas

La semana pasada, en medio de un escenario político muy complejo, caracterizado por cambios en el nivel político, estratégico y técnico del Ministerio de Salud, el país reportó cerca de 5500 casos nuevos, y más de 80 defunciones.

La semana pasada, en medio de un escenario político muy complejo, caracterizado por cambios en el nivel político, estratégico y técnico del Ministerio de Salud, el país reportó cerca de 5500 casos nuevos, y más de 80 defunciones. Pero también realizamos casi 18 000 pruebas de laboratorio, lo cual nos ha permitido detectar esos casos y tomar las medidas pertinentes. Sin embargo, cerca del 30 % de las pruebas resultaron positivas, lo cual no es una buena noticia, porque significa que todavía tenemos un importante porcentaje de personas positivas, que probablemente son asintomáticas, no las hemos detectado, no guardan las medidas de protección personal, y, sin saberlo, andan esparciendo el virus en las calles, en sus trabajos y en sus casas. Como consecuencia de ese incremento sostenido de casos, desde junio ha ido en aumento el número de pacientes, tanto en salas de hospitalización como en las unidades de cuidados intensivos, alcanzando el pasado viernes 714 pacientes hospitalizados en salas y 148 en las UCI. Situación que tiene al sistema de salud, incluido el personal que atiende a los enfermos, al borde del colapso.

A pesar de este panorama, yo soy de los que opina que todavía estamos a tiempo para frenar esa escalada de casos y defunciones, siempre y cuando nos mantengamos enfocados. No es la hora para distraernos por el contexto político y ponernos a especular sobre si las recientes decisiones fueron acertadas o no. Eso, solo el tiempo lo dirá, pero repito, no debe distraernos y contribuir a que malgastemos energía echando culpas y lamentándonos. Yo los invito a preguntarnos en serio, sin el sesgo de las agendas de cada cual, si los cambios realizados deben afectar nuestro comportamiento como ciudadanos, funcionarios técnicos de las bases, empresarios y negociantes. Mi respuesta es un rotundo NO, y hago un llamado en esta entrega a que cada uno cumpla con su parte para controlar esta epidemia.

El ciudadano común y corriente, como lo somos todos, debe cumplir y vigilar por el cumplimiento colectivo de las recomendaciones de higiene personal que ya conoce, así como con el reiterado distanciamiento físico; y lo debe hacer en su casa, cuando sale a trabajar, en el bus, en el trabajo y cuando regresa a su casa. No podemos bajar la guardia y ponernos a festejar con los vecinos y amigos. Festejemos la vida dentro de nuestras casas, con nuestra familia, que es la burbuja social en la que nos sentimos seguros. Nuestras familias y el país nos necesitan sanos y productivos. ¡No nos distraigamos!

Por otro lado, los funcionarios profesionales y técnicos del Minsa y la CSS, también saben qué es lo que tienen que hacer. Lo vienen haciendo desde siempre, a pesar de los vaivenes políticos de los últimos 25 años. Son la memoria histórica de ambas instituciones, y no van a relajarse en sus funciones de supervisión, regulación, vigilancia epidemiológica, comunicación social efectiva, y de atención a pacientes; porque hay nuevas autoridades, o nuevos asesores y comisiones temáticas. Ellos y ellas no se van a distraer y se van a mantener enfocados en sus quehaceres, porque saben que el país los necesita. ¡Contamos con que así sea!

No menos importante es que el sector empresarial, ya sean los grandes negocios, las pequeñas empresas, los conductores de transporte colectivo, se enfoquen en el cumplimiento de sus compromisos para poder avanzar en la recuperación de la economía nacional. No es la hora para distraerse alegando que se ha perdido la confianza y les preocupa la situación política. Menos, para aprovechar la coyuntura y promover agendas alejadas de la necesaria contribución que se espera del sector. Es la hora de cumplir con su parte, implementando los cambios necesarios en las prácticas y políticas; realizando las intervenciones pactadas en el entorno físico de trabajo para facilitar un regreso seguro al lugar de trabajo.

Finalmente, el Gobierno también debe mantenerse enfocado. Debe promover el alineamiento armónico de los poderes Ejecutivo y Legislativo, en favor de las intervenciones dirigidas a garantizar la vida de las personas, mientras se avanza en la recuperación de la economía y, brindar el efectivo apoyo político y financiero que necesita el Sector Salud para cumplir con su parte. Las nuevas autoridades, así como los nuevos y antiguos asesores deberán capitalizar las lecciones aprendidas desde el inicio de la epidemia; a fin de fortalecer, con amplia participación de la comunidad, las intervenciones de vigilancia epidemiológica que ya conocemos, y el funcionamiento óptimo de los servicios de salud.

Médico, exrepresentante de la Organización Mundial de la Salud (OMS).