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11 de Aug de 2020

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Eduardo Antonio Quirós B.

Columnistas

Industria de las ideas

“Echemos a andar la industria de las ideas de este pequeño gran país y cuidado nos llevamos una sorpresa”

La industria tradicional es la obtención o transformación de algún producto, pero hace bastante tiempo se usa la expresión para otros sectores que no necesariamente guardan relación con un producto específico o están ubicados en una planta o local.

Una conocida expresión es la “industria sin chimeneas” para referirse al turismo.

El término industria ha evolucionado para abarcar conceptos inmateriales que impactan en la economía. De allí, el profesor Daniel Drezner acuñó “La industria de las ideas”, para referirse a aquellas ideas que tienen efectos transformadores.

¿Qué mejor momento para activar la industria de las ideas en nuestro país?

Las grandes ideas pueden surgir de momentos estelares, pero también surgen motivadas por el planteamiento de problemas (¡Eureka!). Entonces, si estamos enfrentados a un reto como la pandemia y sus efectos, cómo no convocar al pensamiento nacional. A ese pensamiento ingenioso que como resultado del conocimiento y la experiencia pueda aportar ideas, una lluvia, muchas, de las cuales saldrán las que sean realizables para cada área, sector o realidad.

Es el momento de valorar al pensador, a aquel que reflexiona, medita y llega a conclusiones sabias. Tal vez han estado muy desdeñados por nuestra sociedad, en favor de los opinadores, “influencers” o analistas de la coyuntura diaria.

Ese proceso de pensamiento no está exento de controversias, por lo contrario, implica debate -de altura-, que atraiga talentos y que antes que la crítica provoque propuestas, complementos, modificaciones y genere mejores ideas.

Somos un país maravilloso y pequeño, si nos comparamos con otros, somos casi un laboratorio donde se podrían ensayar ideas que mejoren las condiciones, aunque sea a pocos inicialmente, sin dañar a los demás. Con fácil retroalimentación y ajuste si es necesario.

A veces me pregunto: ¿Dónde están nuestros filósofos? ¿Escuchamos suficiente a nuestros sociólogos e historiadores? ¿Cuándo fue la última vez que un reconocido experto independiente fue invitado a una comisión de la Asamblea Nacional para exponer sus ideas sobre el debate del momento?

Anticipar lo que se nos viene encima requiere análisis de fondo, interpretación más allá del corto plazo y reflexión de largo espectro. “Ideas bien pensadas”. Con esa visión, definir las acciones eficientes y concretas para construir un futuro mejor. Todos queremos ese futuro mejor después de la pandemia, pero no vendrá por generación espontánea.

La historia de los Estados Unidos registra un evento conocido como “el pánico de 1907”, sin que haya consenso sobre sus causas, se produjo una crisis financiera que partió de una caída de la Bolsa de Nueva York y se esparció por todo el país. Desde bancos hasta grandes negocios quebraron y la falta de liquidez generó una desconfianza generalizada. Todo esto ocurrió en medio de una recesión económica.

De aquellos acontecimientos hay dos hechos que pueden contener lecciones interesantes. En lo que sí existe consenso es que fue el banquero J. P. Morgan quien logró estabilizar la economía de los Estados Unidos apuntalando el sistema financiero. “Morgan no solo puso su propio dinero, sino que movilizó a toda la comunidad financiera para que apoyara el rescate”, en palabras del historiador Ron Chernow. Fue la idea y la decisión de una persona la que logró movilizar a muchos en una dirección transformadora.

Por otra parte, aquella voraz crisis evidenció que un país tan rico como los Estados Unidos no contaba con una herramienta que permitiera inyectar liquidez al mercado ante una situación inesperada. Poco tiempo después, luego de estudios e investigaciones una comisión sugirió varias propuestas de solución para situaciones similares, así nació la Reserva Federal. Otra idea transformadora que seguramente vino de conocimientos y experiencias en otras partes.

Panamá también tiene sus historias de éxito nacidas de ideas que han tenido un impacto transformador: En la década de 1920 la ley de sociedades anónimas, en los 1940 la Zona Libre de Colón, en 1970 el centro bancario, en 1990 la institucionalidad del Canal para cuando pasara plenamente a manos panameñas.

Echemos a andar la industria de las ideas de este pequeño gran país y cuidado nos llevamos una sorpresa.

Abogado, presidente del Grupo Editorial El Siglo - La Estrella de Panamá, GESE.