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11 de Aug de 2020

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Julio Bermúdez Valdés

Columnistas

Panamá puede y va a vencer la pandemia

No se trata solo del incremento en las cifras de la pandemia. Además del enemigo per se, la titánica labor que libra el Gobierno contra la COVID-19 encuentra, en una calculada tendencia derrotista, a uno de sus principales rivales.

No se trata solo del incremento en las cifras de la pandemia. Además del enemigo per se, la titánica labor que libra el Gobierno contra la COVID-19 encuentra, en una calculada tendencia derrotista, a uno de sus principales rivales.

Desde el día uno, cuando se registró oficialmente la aparición de la pandemia, el presidente Laurentino Cortizo definió el reto como “una guerra”.

En medio de la novedad, fueron reorientados recursos económicos y humanos, casi que concentrados en su totalidad en la lucha contra la COVID-19, bajo la decisión de “salvar vidas”.

Lo que parecía ser el denominador común para que la sociedad panameña se convirtiera en un solo puño frente a la amenaza, terció hacia un debate de sabios entre sabios, críticos entre críticos y descalificadores a granel, cuyos señalamientos raras veces van acompañados de propuestas.

Cuando comenzó la pandemia dije en uno de mis artículos que aquellos debates debían posponerse, que lo primero era la vida y después las discusiones, pero a algunos les pareció una concesión innecesaria. Dije, incluso que, si seguíamos por la ruta de las descalificaciones, terminaríamos discutiendo en los cementerios.

Este fin de semana monseñor Ulloa habló en el mismo sentido. La “unidad frente a la pandemia por encima de cualquier interés personal, partidista, económico o religioso”, dijo el prelado.

Un balance de lo actuado hasta ahora contra la pandemia coloca al Gobierno como portador de un esfuerzo titánico en el que, además de la cuestión sanitaria, ha debido conjugar sus esfuerzos por impedir un colapso económico.

Pero mientras que cierta indisciplina social torpedea la labor sanitaria, una tendencia donde reina el pesimismo resalta lo negativo y oculta los esfuerzos y los logros.

Nada se dice sin embargo de que en Panamá no hay “cama final”, aun cuando las cifras de la pandemia se han incrementado. Mucho se dice de las deficiencias, de lo que falta o lo que no hemos hecho, pero se callan los esfuerzos, las inversiones, los sacrificios del equipo de salud y de la sostenida atención que se da al tema desde el presidente para abajo.

Mucho de los contagios y las muertes, y poco de los recuperados que han sorteado la muerte con el apoyo médico y oficial.

Surgieron las críticas respecto a los bonos, pero nada se dice de la efectividad de los correctivos aplicados… y más, nada se dice de que la paz social sigue imperando, pese a todo y que nada de eso es casual.

Por ejemplo, la pasada semana el tema se centró en la ausencia de camas y un eventual colapso del sistema sanitario, pese a la búsqueda constante de las autoridades de nuevos centros para la atención de pacientes.

Tanto la gestión de recursos económicos, como la habilitación de centros, el reforzamiento del personal de salud, las constantes reuniones del presidente Cortizo, la instalación de mesas de consultas con profesionales idóneos, el apoyo al Centro Gorgas de investigaciones y el día a día de los cercos sanitarios dan cuenta de un Gobierno de compromiso constante.

Todo lo que se lanza en su contra pareciera conllevar el intento de distraerlo para que fracasara, sin que los promotores de este derrotismo se percaten de que, si el Gobierno fracasa, fracasa el país. La consigna debe ser unidad en torno a nuestras autoridades.

Quizás el principal error del Gobierno ha sido echarse la carga encima sin involucrar orgánicamente a la sociedad mediante comités de vigilancia, que en cada comunidad garanticen aseo, distanciamiento social, registro de positivos. Es posible que medidas como esas saquen del pueblo lo mejor de sus conciencias, en lugar de los malos augurios de las aves agoreras.

La pandemia ha sido un asalto sorpresivo. Nunca un Gobierno enfrentó en condiciones más difíciles un reto tan descomunal. Pero podemos, y vamos a vencer. (JBV)

Periodista