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06 de Aug de 2020

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Jorge Luis Prosperi Ramírez

Columnistas

La Ciudad de la Salud en los tiempos de la COVID-19

Al comenzar la gestión de las actuales autoridades, el actual director de la CSS manifestó que, “el objetivo estratégico de la nueva administración es terminar cuanto antes la Ciudad de la Salud y ponerla al servicio de los asegurados”.

Al comenzar la gestión de las actuales autoridades, el actual director de la CSS manifestó que, “el objetivo estratégico de la nueva administración es terminar cuanto antes la Ciudad de la Salud y ponerla al servicio de los asegurados”. Esta declaración generó optimismo y esperanzas renovadas a los pacientes asegurados quienes padecen a diario la atención hospitalaria que les pueden ofrecer las deterioradas instalaciones del Complejo Hospitalario Dr. Arnulfo Arias Madrid, y tienen más de ocho años esperando por estos modernos edificios que supuestamente albergarían especialidades de Pediatría, Cardiología, Medicina Interna, consultas materno-infantil, instalaciones quirúrgicas, ambulatorios, un hospital de día, varios institutos de rehabilitación especializada y una residencia hospitalaria.

Pasaron los meses, se esgrimieron diversas razones de índole legal, administrativa y técnica, para justificar el lento (si no es que paralización) de la obra y, cuando nadie lo esperaba, llegó un nuevo coronavirus agresivo e implacable, que no perdona los descuidos individuales y colectivos, y nos ha causado cerca de 63 000 enfermos y más de 1300 defunciones por la enfermedad COVID-19, poniendo al borde del colapso nuestro, ya fragmentado, sistema de salud.

Para atender esta emergencia hemos fortalecido nuestra capacidad para el desarrollo de las actividades de vigilancia epidemiológica; construimos y equipamos un nuevo hospital modular; estamos transformando y equipando salas de hospitalización de varios hospitales, convirtiéndolas en nuevas salas, ahora llamadas Salas COVID; tenemos pacientes en los hoteles-hospitales que se han sumado en la respuesta necesaria; se anuncia que habilitaremos espacios con camas en varios centros de convenciones y; recientemente, aceptamos que será necesario traer médicos del extranjero para ayudar en la heroica labor que realizan nuestros compañeros en la primera línea de batalla contra el feroz microbio.

Y en ese período, a pesar de la promesa inicial, los reclamos de los asegurados, y, las no pocas publicaciones en nuestros medios, no ha estado en la agenda de las autoridades, o por lo menos no lo sabemos, habilitar con urgencia la Ciudad de la Salud. Se ha esgrimido que hay problemas legales y administrativos con la empresa constructora, que demanda el pago de 65 millones de balboas por algo que se llama “permanencia extendida” en la construcción del proyecto hospitalario Ciudad de la Salud; pero lo cierto es que el compromiso inicial de la empresa fue entregar la obra en el 2018, y si hay alguien responsable por tan exagerada extensión, debe ser la propia empresa.

También se ha esgrimido que habría que equipar las salas disponibles en la Ciudad de la Salud, si es que las abrimos; lo cual tendría un costo elevado, pero es sabido que el país cuenta con los recursos financieros necesarios para atender la epidemia. De hecho, para hacer frente a la crisis del coronavirus (COVID-19), el Gobierno ha aprobado hasta el momento cerca de 600 millones de balboas, lo cual nos ha permitido el financiamiento de las obras arriba señaladas.

En ese contexto, me parece inexplicable que la Ciudad de la Salud no esté lista y funcionando y que hayamos desaprovechado las camas ya disponibles en dicho nosocomio. Hemos contado con los recursos financieros, pero faltó el respaldo político efectivo del pasado Gobierno. Y hoy, como si fuera poco, el Gobierno actual, que ya heredó un inmenso hueco financiero, le toda enfrentar la pandemia de COVID-19, que, sin duda causará una importante desaceleración de la economía, y nos obligará a repensar en cuáles obras vamos a invertir los limitados recursos.

“¿Cuánto más vamos a esperar para tomarnos por asalto esas
 instalaciones y ponerlas al servicio de la población panameña?”

Pero en estos tiempos de COVID-19, la ciudad de la salud no puede seguir esperando. Debe posicionarse como la primera opción para extender la cobertura con calidad de los servicios hospitalarios que nos hacen falta para atender el aumento exponencial de casos que presentamos. Y no solo es cuestión de comprar camas y equipos, lo cual hemos demostrado que podemos. Es fundamental analizar la disponibilidad de recursos humanos, determinar si existen todas las categorías de personal médico, técnico y auxiliar, que junto a los administrativos puedan realmente operar este centro hospitalario adecuadamente. Y si no contáramos con ellos, como parece ser el caso, salir a contratarlos antes de que otros países se nos adelanten.

El director de la CSS ha sido enfático al señalar que “no están dispuestos a aceptar” las pretensiones de la empresa española. Pero, ahí siguen disponibles y vacías, cual monumento silencioso a nuestra indiferencia e incapacidad, las 1235 camas y los 43 quirófanos que tiene ya listos esta megaobra. ¿Cuánto más vamos a esperar para tomarnos por asalto esas instalaciones y ponerlas al servicio de la población panameña?

Médico, exrepresentante de la Organización Mundial de la Salud (OMS).