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23 de Oct de 2020

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Jorge Luis Prosperi Ramírez

Columnistas

Inactividad física y COVID-19

“[…] la actividad física regular está asociada a menores riesgos de cardiopatía, accidente cerebrovascular, diabetes, cáncer de mama y de colon. También […], reduce el riesgo de padecer depresión […]”

La inactividad física, junto con la obesidad, que está directamente relacionada, es el principal factor de riesgo de muerte prematura por enfermedades del sistema circulatorio y diabetes mellitus, responsables por cerca de 8000 defunciones anuales en el país. En cambio, la actividad física regular está asociada a menores riesgos de cardiopatía, accidente cerebrovascular, diabetes, cáncer de mama y de colon. También mejora la salud mental, reduce el riesgo de padecer depresión y deterioro cognitivo, retrasa la aparición de la demencia y mejora la sensación general de bienestar, contribuyendo a una mejor calidad de vida.

¿Y esto qué tiene que ver con la COVID-19? Pues mucho, como lo demuestra el hecho de que el 70 % de las muertes causadas por esa enfermedad corresponde a personas mayores de 60 años, la mayoría con factores de riesgo asociados a enfermedades del sistema circulatorio o la diabetes. Y si mantenemos la funesta tendencia de los últimos meses, terminaremos el año con cerca de 5000 defunciones por esta causa, de las que 3500 corresponderán a personas mayores de 60 años, la mayoría de las cuales es muy probable que haya padecido alguna de las enfermedades concomitantes arriba señaladas, y además sean más propensas al llamado síndrome de distrés respiratorio agudo, que es una de las principales causas de muerte secundaria a la COVID-19. Y estoy afirmando, con todas sus letras, que, si nuestros mayores de 60 años mejoran sus condiciones físicas, tienen mucho más chance de sobrevivir a la COVID-19.

Por lo tanto, no basta con avanzar en la apertura de Bloques de actividad económica, estamos obligados a fomentar y permitir la actividad física regular, por más de 30 minutos diarios, todos los días de la semana, a todos los panameños, en todos los lugares, especialmente a las personas mayores de 60 años. Es la hora de permitir a las personas salir a caminar en los parques que tiene nuestra ciudad. No es suficiente con dos horas en días alternos, solitarios, y solo muy cerca de tu casa. Debemos poder salir en parejas o en familia, los miembros de una misma burbuja familiar. Eso sí, guardando la distancia con otros grupos y utilizando mascarillas. Este encierro nos está haciendo mucho daño físico, emocional y psicológico, y, como he señalado antes, ya no hay razón para mantenerlo.

En ese sentido, cada vez son más los expertos que afirman que nos estamos enfrentando a dos pandemias de manera simultánea: “la pandemia de COVID-19 y una pandemia de inactividad física. Señalan que, tan solo dos semanas sometidos a una reducción en el número de pasos diarios (el equivalente a reducir los niveles de actividad física diaria) son suficientes para producir un significativo deterioro musculoesquelético y metabólico. Para minimizarlo, como bien recomienda la Organización Mundial de la Salud, es importante mantenerse activos durante la pandemia de COVID-19”. A lo que agrego yo, no basta con recomendarnos hacer ejercicios en casa, pues la mayoría de los panameños no viven en casas con espacios y equipos para hacer ejercicios, y aunque así fuera, nunca será igual que el beneficio que proporciona a la salud física y mental una caminata de 30 minutos con tu pareja.

En conclusión, es que aquí también enfrentamos dos epidemias que ocurren al mismo tiempo. Más temprano que tarde nos recuperaremos de la epidemia de COVID-19 y se reanudarán las llamadas actividades normales. Sin embargo, la pandemia de inactividad física continuará y, lo que es más preocupante, podemos estar en riesgo de que esta pandemia empeore como resultado del confinamiento propuesto para enfrentar la enfermedad. No podemos permitir que esto suceda y seguir sumando muertes por enfermedades no transmisibles asociadas a la inactividad física.

Ya no funciona mantenernos confinados de acuerdo con el sexo por dos horas en días alternos, y recientemente, encerrados los fines de semana. El virus circula libremente por el territorio nacional y mantenemos desde hace más de dos meses un aumento exponencial de casos y defunciones que no evita la cuarentena. Ahora toca fomentar y proteger la salud física, mental y emocional de los ciudadanos, en especial la de nuestros adultos mayores, promoviendo la actividad física. Hay que hacerlo de manera sostenible, resiliente e inclusiva; cumpliendo con las medidas de higiene personal y colectivas harto conocidas, así como con el distanciamiento físico necesario. Puede ser solos, en parejas, con los miembros de su burbuja familiar. También puede ser por sectores, comenzando por los corregimientos con menos casos de COVID-19 y menor Rt. El asunto es que no lo posterguemos más.

Médico, exrepresentante de la Organización Mundial de la Salud (OMS).