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05 de Dec de 2020

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Jorge Luis Prosperi Ramírez

Columnistas

Sigamos cumpliendo con nuestra parte: segunda oportunidad

Luego de cinco meses sometidos a un confinamiento intermitente y asimétrico, los panameños volveremos a intentar una salida progresiva de la cuarentena.

Luego de cinco meses sometidos a un confinamiento intermitente y asimétrico, los panameños volveremos a intentar una salida progresiva de la cuarentena. Lo haremos optimistas por la mejoría manifiesta de los indicadores utilizados para medir el avance de la epidemia, en especial, la disminución leve, pero sostenida del número diario de casos y defunciones, un número reproductivo efectivo del virus (Rt) que se ubicó ayer en 0.99, la menor cifra desde hace tres meses y, lo más alentador, el hecho de que 70 % de nuestros pacientes se ha recuperado.

Esta no es la primera vez que lo intentamos, lo hicimos hace dos meses y medio, confiados en la mejoría en los indicadores de aquel momento, y no tuvimos éxito. Bajamos la guardia, y como consecuencia sufrimos un aumento exponencial de casos y defunciones que nos obligó a regresar al confinamiento. En ese contexto, comparto con ustedes algunas reflexiones que considero fundamentales para ayudarnos a que esto no nos vuelva a ocurrir. No olvidemos que el virus no se ha ido, estará en las calles, parques y comercios; esperándonos para aprovechar nuestro menor descuido.

Comienzo subrayando la necesidad de que todos nos mantengamos enfocados en nuestras responsabilidades para el control de la epidemia y la recuperación de la economía. No es la hora de permitir que las agendas personales, políticas, económicas o de cualquier tipo, nos distraigan de nuestras responsabilidades individuales y colectivas para contener este brote que ya nos ha causado más de 84 000 enfermos y cerca de 1850 defunciones.

Será condición necesaria e indispensable que todos los ciudadanos cumplamos con las recomendaciones sobre la higiene personal y distanciamiento físico que ya conocemos, comenzando por utilizar correctamente la mascarilla, lavarnos las manos con frecuencia, evitar las aglomeraciones y mantener la distancia física necesaria. La próxima semana, cuando comencemos a disfrutar de esta nueva libertad, no olvidemos que la misma dependerá de nuestro comportamiento para evitar el contagio y la enfermedad de nuestros familiares.

Pero no es suficiente con que los ciudadanos cumplamos individualmente con nuestra parte. Es necesario avanzar en el fortalecimiento de la participación ciudadana en la contención del virus en las comunidades, empresas, negocios, clubes cívicos, iglesias y oficinas públicas. Necesitamos desarrollar una nueva estrategia de comunicación social, fundamentada en el conocimiento del imaginario colectivo de los panameños y, a partir de ahí, proporcionar información basada en evidencia, proveniente de fuentes y voceros percibidos como creíbles.

Por su parte, las empresas privadas deberán velar fielmente por el cumplimiento de las medidas que se deben implementar para proteger a los trabajadores en los negocios que estén volviendo a sus actividades usuales. El modo está descrito en el Protocolo de Reapertura Económica de Panamá y, si se acatan todos los lineamientos dictados por el Minsa para mitigar la propagación del coronavirus, se avanzará con la reapertura de los otros bloques.

Aunque los indicadores disponibles evidencian el mejoramiento del desempeño de las instituciones del sistema público de salud, es necesario que se redoblen los esfuerzos en las áreas críticas para el control efectivo de la epidemia. A partir del mejoramiento de la coordinación entre las instituciones del sector, y la consolidación de un sistema único de información; las instituciones de salud deberán fortalecer su capacidad para cumplir de manera coordinada con las actividades de los procesos de vigilancia epidemiológica, así como de la atención oportuna de las personas que requieran hospitalización.

En ese ámbito, debemos mantener la efectiva masificación de pruebas de laboratorio, para detectar los casos nuevos, rastrear a sus contactos, aislarlos e informar en las primeras 48 horas. Las pruebas deben ser más de 4000 por día, hasta tener menos del 10 % de resultados positivos. Como señalé anteriormente en esta columna, aunque sabemos que el virus está circulando libremente por todo el país, debe prestarse especial atención a los posibles y comprobados conglomerados (clúster) y a los corregimientos donde sabemos que existe más actividad del virus y más carencias.

Especial atención deberá prestársele al aislamiento efectivo de las personas positivas, garantizando que todo aquel que no tenga en su casa las comodidades demostrables para aislarse con comodidad, sea recluido en el hotel que ofrezca el Minsa. De acuerdo con el último informe del Minsa, el 98 % de las personas positivas (más de 21 000 personas) rechazan el aislamiento en hoteles, prefieren irse para sus casas, y ponen en grave riesgo a su familia.

Nuestra red de servicios de salud debe garantizar todos los recursos para atender a las personas que lo necesiten. Recordemos que el 20 % de las personas positivas necesitará hospitalización, y muchos pacientes necesitan de tecnologías especializadas, todo lo cual requiere de un equipo de recursos humanos especializados, dedicado las 24 horas del día a la atención de cada caso. En ese sentido, las autoridades sanitarias mantienen un estrecho monitoreo de la disponibilidad de camas, insumos y recurso humano para atender a los pacientes de la COVID-19. De acuerdo con el último informe de la OPS, “al 18 de agosto de 2020, a nivel nacional se tiene una ocupación del 59 % de las camas de hospitalización en sala, del 71 % de camas de UCI y semi-UCI y del 44 % de los ventiladores”.

Mención especial merece la garantía de los recursos humanos especializados necesarios para atender a los pacientes de COVID-19. Los gremios han manifestado que hay suficientes profesionales en el país y no necesitamos contratar en el extranjero, pero están pendientes de entregar la información precisa a las autoridades. Lo cierto es que los recursos humanos que contratemos, ya sean nacionales o extranjeros, deberán poseer las competencias demostradas y suficientes, en términos de formación y experiencia, para atender de forma exitosa los pacientes, desde el nivel local hasta las salas de cuidados intensivos.

Médico, exrepresentante de la Organización Mundial de la Salud (OMS).