Temas Especiales

01 de Dec de 2020

Jaime Cheng Peñalba

Columnistas

Retorno de la cuarentena en Soná

Hace escasos días realicé un viaje relámpago a el distrito de Soná, lugar donde crecí y en el cual viví muchas experiencias maravillosas cuando niño.

Hace escasos días realicé un viaje relámpago a el distrito de Soná, lugar donde crecí y en el cual viví muchas experiencias maravillosas cuando niño. Parte del objetivo de dicho viaje era averiguar la razón por la cual Soná, que en un principio mantenía niveles muy bajos en infección por coronavirus, de repente se disparó en casos.

Es un hecho curioso que Soná, siendo un distrito que posee una población no tan numerosa como San Miguelito o Santa Ana y Calidonia juntos, de la noche a la mañana registre, de acuerdo con el Minsa, casos alarmantes en contagios de COVID-19 y se le haya aplicado por ende el regreso del toque de queda y los domingos de cuarentena.

A el distrito le pasó un fenómeno sociológico que le pasó a todo el planeta. Cuando se levantaron las medidas de restricción por movilidad, sencillamente la gente salió a las calles a respirar “la tan ansiada libertad” que la pandemia truncó de forma inesperada. Y es que los seres humanos no somos por naturaleza ermitaños, sino que necesitamos la vida en sociedad, como los peces necesitan vivir bajo el agua.

En Panamá, se reabrieron los casinos y restaurantes que concentran más gente en espacios reducidos, sin embargo, las playas y ríos tuvieron que esperar su turno. En Soná, los pequeños casinos siguen abiertos, pero no se puede ir a los ríos, que son muchos y que no concentran tanta gente como muchos hoteles que sí están funcionando.

¿“Poderoso caballero es Don Dinero”?

Los famosos “parqueos”, en los cuales no falta el licor y el olvido de que no estamos en “normalidad”, se han dado en Soná también, sobre todo en los barrios pobres y periféricos, como San José y el “Barrio Chino”, los cuales han registrado cantidad de contagios. Las autoridades locales en Soná saben dónde ocurren las fiestas y aglomeraciones, pero les resulta más cómodo implementar las medidas de cuarentena para todos, donde “pagan justos por pecadores”.

Muchas veces los voceros del Minsa mencionan la “irresponsabilidad de los jóvenes” que hacen “Parquin” con desorden, para luego llevar el virus a sus casas, pero ¿no han sido protagonistas de fiestas y pachangas muchos alcaldes y representantes de corregimiento? No se puede exigir respeto y orden cuando no somos el mejor ejemplo y eso muchos jóvenes lo saben y hasta se lo han dicho a los policías cuando les hacen redadas.

Tengo entendido que en Soná muchas personas que dan positivo en coronavirus salen a las calles sin que exista una medida de restricción efectiva por parte del Minsa o las autoridades locales. Los buses que viajan de distintas comunidades apartadas hacia el centro de Soná para hacer compras vienen completamente llenos, porque no hay suficientes medios de transporte y porque las autoridades locales, llámese Alcaldía o representantes, no han sabido dar respuesta a esto por su incapacidad.

En la “Democracia Restringida” que ostenta Panamá, la mayoría de las veces la gente vota por simpatía o popularidad de un candidato, aparte de lo que estos también ofrecen como práctica de clientelismo y luego que asoman los desatinos de estos gobernantes empieza la “lamentadera”. Existen representantes y alcaldes en el interior del país que de a milagro saben firmar su nombre y nunca pasaron de sexto grado y es por ello que cuando se dan situaciones como las que estamos viviendo no saben qué medidas tomar y optan por el atajo más corto.

Las medidas de restricción en Soná le están haciendo enorme daño a los pequeños comercios, artesanos, pequeños hoteles y a la agricultura de subsistencia que recién empezaba a tratar de recuperarse del daño económico causado por la pandemia. Sin embargo, esto parecen desconocerlo las autoridades competentes que prefieren echarle la culpa a la gente.

Si realmente el Minsa y la Alcaldía quisieren dar un apoyo al problema, deberían empezar por hacer un cerco sanitario a los lugares de contagio y establecer como obligatorio el hisopado. No obstante, las pruebas de COVID-19 son voluntarias y hay un puesto establecido en el centro de Soná para que la gente vaya. ¿Es que acaso no han entendido que mucha gente del campo le tiene temor a este tipo de pruebas, porque piensa que los van a llevar para el hospital si los detectan positivos?, ¿y quién les llevará la comida a sus hijos y demás dependientes?

Desde que el Minsa empezó con sus retahílas de medidas y cifras en aumento, nunca se vio el acompañamiento de otros expertos en conducta social como psicólogos, psiquiatras, sociólogos o trabajadores sociales y es por ello en gran parte que estamos viviendo el aumento de los casos, ya que nadie puede hablar con autoridad de situaciones que desconoce.

Sociólogo y docente panameño.