30 de Nov de 2022

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    Jorge Luis Prosperi Ramírez

Columnistas

Hagamos del 2021 el año de nuestra recuperación

“[…] la recuperación y la victoria no tienen que ver solo con derrotar al virus, también deberemos aprovechar el nuevo año para resolver los asuntos que tenemos pendientes, a fin de poder ofrecer las nuevas herramientas y abordar los problemas sociales y ambientales clave que hacen que algunos sectores de la población sufran mucho más que otros”

Comienza un nuevo año y los panameños, junto con todos los pueblos del planeta, deberemos seguir luchando con esperanzas renovadas contra la epidemia de COVID-19 que nos causó en el 2020 más de 250 000 enfermos, 4000 fallecidos, grandes pérdidas económicas y un irreparable sufrimiento en miles de hogares. Pero no estamos derrotados, iniciaremos el año contando ahora con la llegada inminente de nuevas herramientas efectivas que evolucionan cada día y, ojalá, con un compromiso renovado y disciplinado para el cumplimiento de las medidas de bioseguridad a nivel individual, familiar y social.

Tendremos acceso progresivo y oportuno a nuevas vacunas que nos protegerán de enfermar gravemente, y contribuirán a crear la llamada inmunidad de grupo que beneficiará a toda la población. Pero no olvidemos que tomará tiempo vacunar a todos contra la COVID, por lo que debemos seguir adhiriéndonos a medidas probadas que nos mantienen a todos y cada uno de nosotros a salvo. Estas medidas simples, pero efectivas, salvarán vidas y reducirán el sufrimiento que tantas personas enfrentaron en 2020.

También es muy posible que la investigación produzca nuevos y efectivos tratamientos contra el virus, evitando las defunciones por la enfermedad. No menos importante es que capitalicemos la experiencia para mejorar nuestra capacidad de realizar pruebas rápidas y tecnologías para detectar, localizar y aislar a tiempo a las personas positivas; así como para fortalecer nuestra red de servicios de salud, con las camas, los equipos, insumos y recursos humanos necesarios para tratar a los enfermos.

Pero, la recuperación y la victoria no tienen que ver solo con derrotar al virus, también deberemos aprovechar el nuevo año para resolver los asuntos que tenemos pendientes, a fin de poder ofrecer las nuevas herramientas y abordar los problemas sociales y ambientales clave que hacen que algunos sectores de la población sufran mucho más que otros.

Para nosotros, que somos uno de los países más desiguales del planeta, será obligatorio promover el desarrollo de un modelo económico renovado y fortalecido, que nos beneficie a todos y no solo a una minoría. En salud, deberemos medir y abordar las inequidades relacionadas con temas críticos, como ingresos, género, etnia, vivir en áreas rurales remotas o áreas urbanas desfavorecidas, educación, condiciones de ocupación, empleo y discapacidad. Como nos señala la OMS, deberemos centrarnos en los pasos que el sector de la salud puede tomar para garantizar el acceso equitativo a servicios de salud de calidad en toda la atención continua, así como también colaborar con otros sectores para abordar los determinantes sociales y ambientales de la salud.

En este contexto, será necesario aumentar con eficiencia, calidad, equidad y transparencia la inversión en salud pública. Esta inversión debe impulsar la necesaria transformación del sistema, aboliendo para siempre la fragmentación y segmentación que caracteriza a nuestro sistema, a la vez que nos preparamos de mejor manera para prevenir y responder a la próxima e inevitable pandemia. Obligatorio será el desarrollo de un nuevo modelo de atención basado en la Atención Primaria de Salud, el cual incluye lógicamente la financiación de las vacunas, las pruebas y los equipos que nos ocupan ahora, pero sin olvidar la promoción de la salud y la prevención y control de las enfermedades que más afectan a los panameños, especialmente las crónicas, que causan cada año miles de defunciones, discapacidad y años de vida productiva perdidos. En el centro de todo esto, como señala el Dr. Tedros Adhanom, “está invertir en la cobertura sanitaria universal para que la salud para todos sea una realidad”.

Para finalizar, me permito parafrasear parte del mensaje de Año Nuevo del director de la OMS, cuando nos recuerda que el 2020, una crisis de salud de proporciones históricas nos mostró cuán estrechamente conectados estamos todos. Vimos cómo los actos de bondad y cuidado ayudaron a los vecinos en tiempos de gran lucha. Pero también fuimos testigos de cómo los actos de malicia y desinformación causaron daños evitables.

También subraya el director, la necesidad de comprometernos a trabajar juntos en solidaridad, como comunidad nacional, para promover y proteger la salud hoy y en el futuro. No es la hora de promover divisiones en la política y las comunidades, con el propósito de fomentar una crisis que solo le facilitará el trabajo al virus y producirá más enfermedad y muerte. Es la hora de buscar y promover la colaboración y la asociación que salva vidas y protegerá a nuestra sociedad.

Finalmente, de cara al 2021, nos insta a tomar una decisión simple, pero profunda: “¿Ignoramos las lecciones de 2020 y permitimos que prevalezcan las agendas personales y partidistas, las teorías de la conspiración y los ataques a la ciencia, lo que genera un sufrimiento innecesario para la salud de las personas y la sociedad en general? ¿O caminamos juntos los últimos kilómetros de esta crisis, ayudándonos unos a otros en el camino, desde compartir vacunas de manera justa, hasta ofrecer consejos precisos, compasión y atención a todos los que lo necesitan, como una familia global? La elección es sencilla, dice Tedros. “Hay luz al final del túnel, y solo llegaremos tomando el camino juntos”.

Médico, exrepresentante de la Organización Mundial de la Salud (OMS).