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18 de Jan de 2021

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Jorge Luis Prosperi Ramírez

Columnistas

La epidemia de COVID-19 atraviesa un momento muy peligroso

“[…] las vacunas proveerán una gran oportunidad a la larga de acabar con la transmisión. Pero ese día no ha llegado todavía y necesitamos ganar tiempo. Ganar tiempo para salvar vidas hasta que ello ocurra”

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la pandemia de COVID-19 atraviesa un momento peligroso, y la gente no puede estar tranquila por el hecho de que se estén desplegando las vacunas, porque estas por sí solas no la detendrán. Agrega el director del organismo que, las vacunas proveerán una gran oportunidad a la larga de acabar con la transmisión. Pero ese día no ha llegado todavía y necesitamos ganar tiempo. Ganar tiempo para salvar vidas hasta que ello ocurra.

Esa declaración que hace el doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus, refiriéndose al espectacular aumento de casos y de muertes que se está produciendo en todo el mundo en las últimas semanas es totalmente aplicable a lo que está pasando en Panamá con la epidemia; pues desde hace más de dos meses presentamos un aumento exponencial y descontrolado de casos y defunciones, que nos ha llevado a ocupar el primer lugar en casos reportados por millón de habitantes en las Américas, y el quinto lugar en relación a los defunciones en la misma región.

De acuerdo con el doctor Tedros, el virus ha aprovechado los comportamientos individuales y el hecho de que la sociedad en su conjunto no está cumpliendo con las recomendaciones que las autoridades sanitarias están dando, para propagarse a un ritmo alarmante en algunos países. De nuevo, dicho señalamiento es aplicable por completo a nuestro país, donde la indisciplina ciudadana y el desenfreno imprudente han estado presentes en el comportamiento de muchos ciudadanos, como lo evidencian las declaraciones, audios y videos disponibles en las redes sociales, periódicos y televisión nacional. Los panameños tenemos que tomar conciencia de que, juntos, cumpliendo cada uno con su parte, podemos detener al virus. Pero no podemos olvidar que, si algunos mantienen ese comportamiento irresponsable, el virus puede detenerlos a ellos, a sus familias, y a toda la población, provocando casos graves y muertes lamentables.

Este asunto de la indisciplina ciudadana es particularmente importante y vital, ahora que comienzan a aparecer nuevas variantes del virus, las cuales han demostrado ser hasta 60 % más contagiosas que la anterior, capaces de provocar muchos más casos y, por ende, muchas más defunciones en una población de personas susceptibles que, en nuestro país, se estiman en más de tres millones. Por eso, más allá de que las nuevas variantes del virus sean más infecciosas, son nuestros comportamientos individuales los que contribuyen a que se intensifique o se frene su propagación.

Frente a ese escenario, la OMS nos recuerda que, necesitamos ganar tiempo para salvar vidas. Y ese tiempo solo lo podemos ganar si somos eficientes y efectivos en la aplicación y cumplimiento con las medidas individuales, colectivas y gubernamentales que conocemos. Las personas deben cumplir con el distanciamiento físico, el uso de la mascarilla y, la no participación en actos sociales de ningún tipo. El Gobierno debe fortalecer la estrategia de trazabilidad, la cual, contrario a lo que afirmen algunos funcionarios del propio Gobierno y medios noticiosos malinformados, sigue siendo la principal herramienta para controlar la epidemia.

Sobre la trazabilidad es menester subrayar algunas áreas en las que es imperativo mejorar: para comenzar, se deben hacer muchas más pruebas diarias, entre personas sintomáticas y asintomáticas, utilizando inteligentemente el arsenal de pruebas disponibles hasta que tengamos menos del 5 % de personas positivas diariamente. También es necesario incorporar a la comunidad, recuperando los comités de salud y promoviendo su desarrollo; sumando miles de jóvenes en este esfuerzo para garantizar éxito en la búsqueda de personas positivas, su aislamiento oportuno, efectivo y confortable y la búsqueda exhaustiva de todos los contactos de estos ciudadanos. Especial atención deberá dedicársele a la búsqueda intensa de positivos entre los adultos mayores, a fin de atenderlos con prontitud. Son quienes tienen peor pronóstico al caer enfermos.

Sobre las vacunas, subraya la OMS, que estas tienen en este momento como principal función la de salvar vidas: las de las personas mayores y las de los que están en el frente de la lucha contra la pandemia, el personal sanitario; pero de momento no podrán parar de forma inmediata la pandemia. No se verá ningún resultado en ese sentido, hasta que pasen, al menos, seis meses, lo que significa para nosotros, hasta finales del 2021. Y cuando lleguen las vacunas, deberemos asegurar que la vacunación se lleve a cabo de manera equitativa, garantizando que todos los panameños, sin importar donde vivan, tengan acceso al beneficio y no se quede nadie por fuera, porque vive muy lejos o porque es muy pobre.

Médico, exrepresentante de la Organización Mundial de la Salud (OMS).