28 de Sep de 2021

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Jorge Luis Prosperi Ramírez

Columnistas

A la tercera va la vencida

“Ahora enfrentaremos una versión más contagiosa del coronavirus, por lo que deberemos duplicar las medidas preventivas que conocemos, cumpliendo cada uno con su parte, para que, esta vez sea la vencida, y logremos mantener el control”

A partir de hoy, los panameños comenzaremos a salir en forma progresiva y asimétrica del breve confinamiento de 14 días impuesto para intentar frenar la transmisión de la COVID-19 y darle un respiro a nuestra red de establecimientos de salud. No es la primera vez que intentamos salir de una cuarentena, de hecho, es la tercera y, aunque dicen que a “a la tercera va la vencida”, habrá que ver si hemos capitalizado la experiencia y seremos capaces de evitar que la historia se repita, empujándonos por cuarta vez al confinamiento.

La vez anterior salimos optimistas, porque el comportamiento de la epidemia mostraba indicadores positivos y esperanzadores. En mi opinión, no aprovechamos lo suficiente el periodo que duró aquella cuarentena para desarrollar una propuesta fortalecida de comunicación social que sumara de forma efectiva a la comunidad en la lucha contra el virus. Tampoco fortalecimos lo suficiente el proceso de diagnóstico, búsqueda y aislamiento de personas positivas; ni pensamos que nuestros recursos humanos se agotarían y no serían suficientes.

Ocurrió lo que tenía que ocurrir, la población no cumplió con su parte, desoyendo las recomendaciones sobre las medidas de bioseguridad individuales y colectivas, provocando la transmisión descontrolada del virus; tampoco estábamos lo suficientemente preparados para realizar las miles de pruebas diarias necesarias a fin de detectar y aislar efectivamente a todos las personas positivas, efectuar el oportuno rastreo efectivo de todos los casos y contactos y menos para atender la avalancha de enfermos que ha llevado a nuestros hospitales al borde el colapso.

La situación actual es conocida y no voy a desarrollarla en esta entrega, baste con subrayar que, al momento del inicio de esta nueva cuarentena, manteníamos un aumento desenfrenado y exponencial de casos y defunciones, y que, nuestros hospitales estaban, ahora sí, al borde del colapso.

En estos meses, el Gobierno incrementó la capacidad de resolución de los hospitales y, lo más importante, ha desarrollado lo que hoy conocemos como estrategia de trazabilidad, multiplicando el número de pruebas de laboratorio diarias, así como incrementando el rastreo y aislamiento de casos y contactos. Sin embargo, no han sido suficientes los recursos humanos dedicados a la trazabilidad, y es necesario sumar a la población organizada, comités de salud, y grupos de jóvenes, en la búsqueda de personas positivas y sus contactos. Y, subrayo que, a la hora de planificar el rastreo de contactos hay que tener muy en cuenta a los grupos de alto riesgo, en particular adultos mayores con enfermedades concomitantes, que son quienes están poniendo los enfermos graves y defunciones en esta lucha.

Una vez que se han identificado a las personas positivas, el gran reto es garantizar que esos ciudadanos se aíslen por los 14 días. En sus casas, los que tengan las condiciones demostradas, y los demás, en hoteles. Pero si tenemos más de 55 000 casos activos, surge la pregunta: ¿tenemos disponibles 55 000 habitaciones en hoteles? No sé si existan en el país, pero será importante asegurarles a los hoteles el pago suficiente por la recepción de las personas, así como la adecuada atención de estas una vez admitidas. Así mismo, es preciso brindar el apoyo financiero suficiente (y la comida) por parte del Gobierno y las empresas, para todos aquellos que lo necesiten, ya sea porque estén positivos y aislados, o porque estén en cuarentena y no puedan salir a la calle.

Pero ese esfuerzo institucional no es suficiente, muchas personas no están cumpliendo con su parte, desafiando al virus en aglomeraciones de todo tipo, sin guardar las medidas de seguridad que conocen todos en el país. Ese es y ha sido nuestro talón de Aquiles, el comportamiento de la población, que es, a fin de cuentas, la que produce los casos. Necesitamos formular una nueva estrategia de comunicación social, que proporcione información clara, basada en evidencia, complementando la vocería institucional con la incorporación de artistas y personajes de reconocida credibilidad. Este nuevo conocimiento, debe aumentar la disposición de las personas a tomarse en serio la epidemia, y actuar en consecuencia. Si las personas siguen incumpliendo, no habrá capacidad institucional para contener la epidemia.

Hoy, salimos de esta tercera cuarentena, los indicadores de la última semana muestran la mejoría necesaria para intentarlo, manteniendo el equilibrio entre la salud, lo social y la economía. Ahora enfrentaremos una versión más contagiosa del coronavirus, por lo que deberemos duplicar las medidas preventivas que conocemos, cumpliendo cada uno con su parte, para que, esta vez sea la vencida, y logremos mantener el control. De nosotros depende, panameños.

Médico, exrepresentante de la Organización Mundial de la Salud (OMS).