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28 de Feb de 2021

Bolívar González

Columnistas

La amistad campesina en pandemia

“El sentimiento de apoyo que se obtiene de un amigo contribuye a reducir […] el estrés y ayuda a mejorar la recuperación de emociones duras y de las pérdidas económicas o de las de un ser querido”

El término “amistad” deriva del latín “amicitia” o “amicitatis”, que significa aprecio, entre dos o más personas, que se rigen por valores imprescindibles como el amor, la generosidad, la confianza, la solidaridad, la lealtad, la incondicionalidad, la sinceridad, la fidelidad y el compromiso mutuo y desinteresado, sin que conlleven necesariamente, una relación amorosa o de tipo laboral.

La amistad filosóficamente se define como la relación de grupo o sociedad entre iguales, fundamentada en la simpatía y la confianza mutua, por lo que la amistad encierra un concepto que, según mi opinión, es básica, como lo es la ética; por este complemento la amistad será duradera, porque da confianza y resulta placentero comunicar los sentimientos a quien recibe como depositario de nuestra confianza, al encontrar igualdad en el nivel de seguridad.

En lo personal, el individuo se siente parte de algo que suele tener un mayor nivel de autoestima. De esta forma el sentido de pertenencia activa de los grupos de amigos que ayudan a sentirse parte fundamental de un todo, ya que las opiniones o experiencias son escuchadas, aunque no necesariamente compartidas, pero sí respetadas, en un ambiente de aprecio y consideración, subiéndonos la autoestima y sintiéndonos mejor con nosotros mismos.

El gran filósofo Sócrates, sostiene desde el punto de vista psicológico, que, siendo la amistad y el odio igualmente naturales, el odio debe dejar lugar a la amistad.

El libro del padre Antonio Rivero titulado el Libro de Jesucristo, al referirse al tema de la amistad nos indica: “Para ser amigos de Jesús no es suficiente un amor de sentimientos, de emociones. Hay que amar a Jesús con un amor de entrega, de fidelidad. Con un amor hecho obras”.

En nuestra región del Canajagua, en donde la fe cristiana es parte de la formación de todo niño, estos aspectos y conceptos son reconocidos de forma sobresaliente por el arraigo religioso heredado de nuestros ancestros catequistas europeos, quienes sembraron o insertaron en nuestra cultura campesina el amor a Cristo y al prójimo; por aquello de que el prójimo eres tú mismo.

En esta difícil prueba que desde todos los ángulos y a todos los niveles nos ha correspondido enfrentar respecto a la pandemia, queda probado el valor de la “verdadera” amistad, el valor de compartir los escasos recursos de que se dispone en el campo. Por ello es por lo que, en estos días, es más frecuente observar el intercambio entre nuestra gente de alimentos, de apoyo mutuo, de compartir algunos medicamentos y plantas medicinales naturales, de ayuda en el traslado de enfermos a los hospitales, de darse ánimo unos a otros; que sin duda contribuyen a mitigar el terrible mal.

Es frecuente conocer de las reuniones a la distancia, de amigos y vecinos, unidos para luego tomar acción y resolver algún problema de cosechas del amigo caído, víctima del coronavirus o de cualquier otro padecimiento; como quien dice, “resolviendo los problemas con un amor hecho obras”.

La responsabilidad de ser amigos como parte de una comunidad, ha dado como resultado el elevado grado de responsabilidad de cada individuo, atendiendo las indicaciones de las autoridades de salud para prevenir el contagio, como es el uso de las mascarillas, lavado de manos, el uso de los desinfectantes de manos y los cuidados al ingresar a restaurantes, supermercados o farmacias, como es el distanciamiento personal en todos los sitios de obligada asistencia, para obtener las provisiones necesarias para enfrentar la vida.

El sentimiento de apoyo que se obtiene de un amigo contribuye a reducir de forma moderada el estrés y ayuda a mejorar la recuperación de emociones duras y de las pérdidas económicas o de las de un ser querido.

El concepto de la amistad campesina, tan arraigada desde siempre en la gente de nuestros campos, debe mantenerse, porque involucra, hoy más que nunca, la responsabilidad como individuo, como familia o grupo social, porque de esta forma lleva a la comunidad entera, como a un solo individuo, a protegerse contra esta terrible plaga, entendiendo que, cuidándonos individualmente, protegemos a nuestros familiares y amigos; es decir, a los demás y por aquello de que “la mejor amistad es la que no hace daño”.

Han surgido noticias de algunos resquebrajamientos de conducta comunitaria de algunos sectores irresponsables de población de estas áreas peninsulares, lo que es sumamente peligroso por el aumento en el nivel de contagio de los últimos días, poniendo en peligro de muerte a mucha gente, a pesar de que las provincias de Los Santos y Herrera han mantenido un bajo índice de infestación y muerte por coronavirus, con respecto a otras áreas del país, por lo que hay que mantener la conciencia y reforzar las reglas del comportamiento social con las medidas de higiene y prevención establecidas por el Minsa.

Escritor, folclorista y compositor.