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06 de Mar de 2021

P. Fernando Pascual

Columnistas

Dante como poeta católico

“[…] cuando se cumplía el VI centenario de la muerte de Dante. Benedicto XV publicó una encíclica dedicada por entero a este aniversario, con el título “In Praeclara Summorum”.”

Este año 2021 se celebra el VII centenario de la muerte del gran poeta italiano, Dante Alighieri (fallecido en Ravena el 15 de septiembre de 1321). Este aniversario merece la atención de la comunidad católica. Para ello, puede ser de ayuda ver cómo varios papas han alabado al autor de la “Divina comedia”.

Nos fijamos, primeramente, en lo que escribió el papa Benedicto XV, en el año 1921, cuando se cumplía el VI centenario de la muerte de Dante. Benedicto XV publicó una encíclica dedicada por entero a este aniversario, con el título “In Praeclara Summorum”.

La encíclica de 1921 se fija en la condición católica de Dante y en su enorme cultura. El famoso poeta conocía muy bien el pensamiento de santo Tomás de Aquino, la Biblia, algunos textos de santos padres. Poseía una enorme cultura, lo que le permitía, con su ingenio privilegiado, expresarse sobre numerosos temas con gran competencia.

De modo especial, recordaba el papa Benedicto XV, la “Divina comedia” (que originalmente se llamaba simplemente “Comedia”), buscaba “glorificar la justicia y la providencia de Dios, que gobierna el mundo en el tiempo y en la eternidad, premia y castiga a los hombres, sea de modo individual, sea en comunidad, según sus respectivas responsabilidades”.

Además, continuaba el papa, en este poema resplandece la majestad de Dios, Uno y Trino, junto con la Redención. Igualmente, se evidencia la bondad de la Virgen María, la gloria de los santos y de los ángeles.

Desde luego, Benedicto XV reconoce que Dante expone ideas sobre el mundo que la ciencia moderna ha superado. Pero, corregida en lo necesario su visión cosmológica, siguen en pie enseñanzas que valen para nuestro tiempo.

En concreto, el papa subraya las siguientes: el amor a las Escrituras y a los concilios, el interés por los santos padres, la aceptación de la autoridad de la Iglesia, especialmente la del romano pontífice.

La encíclica no oculta las críticas que Dante dirigió hacia algunos papas (Dante coincide con el tiempo en el que los papas viven en Aviñón). Pero explica que tales críticas nunca le apartaron del amor a la Iglesia.

Por eso, en la “Divina comedia” brilla la fe, sostenida desde principios religiosos. En el gran poema de Dante encontramos “un verdadero tesoro de doctrina católica; es decir, no solo el jugo de la filosofía y de la teología cristiana, sino también el compendio de las leyes divinas que deben regir el orden y la administración de los Estados”.

Los contenidos del poema están acompañados por una manifiesta belleza artística, que todavía hoy inspira a muchos, y que ha ayudado a algunos lectores o estudiosos de la “Divina comedia”, como recuerda el papa, a acoger la fe católica.

La principal alabanza que se puede hacer a Dante consiste precisamente en reconocerlo como poeta cristiano, que supo “cantar con acentos casi divinos los ideales cristianos de los cuales contemplaba, con toda el alma, la belleza y el esplendor, comprendiéndolos admirablemente, y de los cuales él mismo vivía”.

Hacia el final de esta breve encíclica (que cumple 100 años), Benedicto XV invitaba a un adecuado estudio de la “Divina comedia”, según los fines que el mismo Dante tenía en mente y que describió en una de sus cartas: “levantar a los mortales del estado de miseria”, y conducirlos “al estado de la beatitud”.

La encíclica de 1921, en resumen, invitaba a los miembros de la Iglesia a descubrir en Dante un poeta católico y a reconocer cómo el ingenio humano se enriquece y se potencia desde la fe convencida y apoyada por un amplio estudio de las ciencias profanas (especialmente la filosofía) y, sobre todo, de la Biblia, los Concilios y los santos padres.

Sacerdote y filósofo.