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11 de May de 2021

Antonio Saldañaopinion@laestrella.com.pa

Columnistas

¿Libertad de prensa y libertad de expresión en Panamá?

Se entiende que la libertad de prensa es el derecho que tienen los medios de comunicación social de publicar los hechos que son noticias, de investigar e informar sin ningún tipo de limitaciones

En Panamá no existe libertad de prensa y mucho menos libertad de expresión. A continuación sustento mi punto de vista. “El 3 de mayo fue proclamado como el Día Mundial de la Libertad de Prensa en 1993, por la Asamblea General de las Naciones Unidas, siguiendo la recomendación de la Conferencia General de la UNESCO. La fecha se eligió para que coincidiera con el aniversario de la Declaración de Windhoek, en la cual los representantes de medios de comunicación africanos que participaban en un seminario organizado por la UNESCO en la capital de Namibia, elaboraron un documento donde se recogían los principios de la libertad de prensa. Bajo el tema “La información como bien público”, la Conferencia hará un llamado a la urgencia de abordar la amenaza de extinción que enfrentan los medios de comunicación locales a nivel mundial, una crisis que se ha visto agravada por la pandemia de COVID-19”. (www.un.org)

Se entiende que la libertad de prensa es el derecho que tienen los medios de comunicación social de publicar los hechos que son noticias, de investigar e informar sin ningún tipo de limitaciones -sea pública o privada- o coacciones, censura previa, acoso u hostigamiento.

Mientras que la libertad de expresión es un derecho humano inherente a la persona humana no al medio o empresa periodística. En este sentido dice la Comisión de Derechos Humanos de México: “Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento y expresión. Este derecho comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas, ya sea oralmente, por escrito, o a través de las nuevas tecnologías de la información, el cual no puede estar sujeto a censura previa sino a responsabilidades ulteriores expresamente fijadas por la ley”.

Por otro lado, el Artículo IV de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre señal que “Toda persona tiene derecho a la libertad de investigación, de opinión y de expresión y difusión del pensamiento por cualquier medio”; y el Artículo 37 de la Constitución Política de la República de Panamá indica que “toda persona puede emitir libremente su pensamiento de palabra, por escrito o por cualquier otro medio, sin sujeción a censura previa…”.

Adicionalmente, la Declaración de Windhoek, de la cual se deriva la escogencia de la fecha de la conmemoración del Día Mundial de la Libertad de Prensa se fundamenta en los siguientes principios:

1. De conformidad con el artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, el establecimiento, mantenimiento y fortalecimiento de una prensa independiente, pluralista, y libre son indispensables para el desarrollo y mantenimiento de la democracia en un país, así como para el desarrollo económico.

2. Por prensa independiente debe entenderse una prensa sobre la cual los poderes públicos no ejerzan ni dominio político o económico, ni control sobre los materiales y la infraestructura necesarios para la producción y difusión de diarios, revistas y otras publicaciones periódicas.

3. Por prensa pluralista debe entenderse la supresión de los monopolios de toda clase y la existencia del mayor número posible de diarios, revistas y otras publicaciones periódicas que reflejen la más amplia gama posible de opiniones dentro de la comunidad.

De lo antes dicho se puede colegir que el 3 de mayo se celebra el “Día Mundial de la libertad de prensa”; que existe una diferencia sustancial entre libertad de prensa y libertad de expresión. La primera la ejercen los dueños de los medios de comunicación social y se deriva de la primera, que en efecto es un derecho humano.

Que en Panamá el derecho humano de libertad de expresión está constreñido a medios alternos, particularmente, a las denominadas “redes sociales”; porque los medios de comunicación social -los principales y más influyentes- constituyen oligopolios mediáticos de prensa, radio y televisión al servicio exclusivo del poder económico y de la plutocracia neoliberal. En el caso del Sistema Estatal de Radio y Televisión, al menos en los últimos treinta (30) años, ha estado al servicio exclusivo de los gobiernos de turno.

Para ejemplarizar mis conclusiones y solo mencionar dos hechos recientes que han sido silenciados maliciosamente por los oligopolios mediáticos (no hay investigación o denuncias). Primero, los contratos leoninos de las transnacionales Minera Panamá y de Panamá Ports Company; segundo, el “escandaloso silencio” de la violación de los derechos humanos de los trabajadores de la Autoridad del Canal de Panamá y de la represión de que fueron víctimas por parte de la Fuerza Pública.

En síntesis, aquí no se están asesinando periodistas ni censurando abiertamente a medios de comunicación social; pero se les induce a silenciar la corrupción y las malas prácticas públicas y privadas mediante las millonarias partidas de publicidad que reparte el gobierno, principalmente, entre estos oligopolios informativos, lo mismo que mediante la cooptación clientelar de periodistas con altos salarios gubernamentales.

De manera que en el caso particular de Panamá, puedo sentenciar que en nuestro República, toda la normativa y principios citados constituyen “letra muerta”. Que no existe –por lo tanto- ni libertad de prensa ni mucho menos el derecho humano de expresar libremente la opinión. Por supuesto, como en todas las circunstancias hay excepciones, pero cada día son menos los medios de comunicación social que permiten la libre emisión del pensamiento y la diversidad de opiniones como corresponde en un Estado realmente democrático, en una Nación multiétnica y en una sociedad de diversos estamentos. ¡Así de sencilla es la cosa!

El autor es abogado y analista político.