28 de Sep de 2021

Nelson W. Pitty M.

Columnistas

Recuperación, estabilidad y desarrollo nacional

“El aumento razonable y científico de los salarios dará una tónica de recuperación con visos a la eliminación gradual de subsidios que nos llevarán a una debacle en […] un corto plazo”

Hoy, más que nunca, los mejor preparados académicamente y los más conspícuos experimentados son los llamados a proponer ideas y procesos de recuperación económica y estabilización de la economía del Estado como tal. Sin embargo, hemos detectado ausencia de sentido común en alternativas que soporten el esquema económico financiero en tiempo de crisis. No se trata de otra dimensión, tan solo son condiciones similares a las de algunos países más desarrollados o menos afortunados. Debemos reflexionar que no son las propuestas foráneas ni de nuestros acreedores las que deben prevalecer, requerimos una solución “a la panameña”, con talento criollo y de carácter frontal. Las campanas que suenan a corta distancia anunciando aumentos y creación de nuevos impuestos, para crecer los tributos fiscales, denotan decisiones descabelladas, contrario a la creación de una plataforma con estabilidad laboral y económica.

Tenemos detalles que afrontar con calidad simple, llana y honesta, no es posible que las utilidades razonables o ganancias de un sinnúmero de empresas dejaron de existir y, por el contrario, en múltiples casos, oscilan y rebasan porcentajes de ganancias inescrupulosas e insultativas dentro de un país que se precia de calificaciones y ciudadanos decentes y que, como Estado, hemos fracasado por falta de fiscalización y auditorías que no atentarían en lo más mínimo en contra de la seguridad jurídica de ningún negocio ni empresa en este país. No es posible que tengamos que llegar al extremo de exigir una probable gran convención colectiva de salarios por el desorden en la asignación y cotización de los mismos para todos los nacionales, en donde se tomen las consideraciones específicas que beneficien al nacional que se le permita convertirse en un generador y aportador de recursos de acuerdo a una nueva versión de estabilidad económica.

El aumento razonable y científico de los salarios dará una tónica de recuperación con visos a la eliminación gradual de subsidios que nos llevarán a una debacle en cuestión de un corto plazo.

Otra de las esferas económicas que propongo considerar es que, en vez de subsidios al sector primario, se propugnen incentivos que eleven las condiciones de estilo y capacidad, con el fin de mejorar la trazabilidad y salubridad garantizada. Así serían capaces de producir a mayor escala y calidad de primer mundo. Son situaciones de convencimiento y orientación, llevándoles hacia sistemas hidropónicos, producción de carne vacuna por estabulación, igual que la producción avícola y porcina; con lo cual serán capaces de generar lo suficiente para sufragar el mercado nacional y excedentes para el resurgimiento del sector secundario, mediante la industrialización y procesamiento con visos a la exportación y apertura de nuevos mercados de exportación, elevando los rubros que contribuyan al crecimientoto del producto interno bruto de Panamá. Además de consumir más de lo nuestro a precios que sí pueden disminuir el costo de la denominada canasta básica.

Otra de las propuestas es la reconsideración de que las atenciones médicas, medicamentos, insumos hospitalarios y hospitalización gratuita, como está establecido constitucionalmente para todo panameño, que corra por cuenta y auspicio del Ministerio de Salud y le daríamos oxígeno a las condiciones de recuperación de la Caja de Seguro Social, independientemente de la reestructuración y depuración exigida con justificada urgencia notoria.

Si bien han surgido propuestas considerando el aumento del tributo del ITBM de 7.0 a 12.0 %, para contribuir al salvamento económico de la CSS, me parece justificable orientarlo técnica y financieramente hacia la propuesta señalada de la responsabilidad que debe asumir el Estado por medio del Minsa y que los desgreños administrativos de la CSS se atiendan en la versión jurídica y financiera que corresponda.

Como último aporte, quiero sugerir, muy sucintamente, al primer magistrado de la Nación que exija condiciones y revisiones prolijas a las universidades privadas, que, muchas parece que, en vez de contribuir a la elevación del pensum académico de una considerable parte de los estudiantes y profesionales, nos tienen perdiendo el tiempo y capacitando jóvenes y profesionales con un alto grado de mediocridad.

Ingeniero, político.