25 de Sep de 2021

Andrés L. Guillén

Columnistas

El bicentenario y su historicidad

“El Bicentenario conmemora y celebra 200 años de vida republicana, no solo del documento suscrito el 28 de noviembre de 1821 declarándonos libres e independientes, […]”

El carácter histórico y continuo de los 200 años a cumplirse el próximo 28 de noviembre de 2021 es, a todas luces, el hilo conductor de la historia de nuestra era republicana actual.

Esta nueva etapa republicana inició precisamente con esa primera puntada hilvanada ese otro 28 de noviembre de 1821, fecha en que dejamos de ser parte de una monarquía española al suscribirse y proclamarse ese mismo día el Acta de Independencia del Istmo de Panamá, convirtiéndonos inmediatamente en parte del “Estado Republicano de Colombia” (Art. II) formado jurídicamente por el Congreso de Angostura (1819-1821) y formalmente por la Constitución de Cúcuta (1821).

La continuidad histórica de ese importantísimo Cabildo abierto noviembrino, celebrado en la Plaza Mayor de la ciudad de Panamá, es el referente actual de nuestra realidad republicana de hoy, justamente por el cambio decisivo iniciado aquel día de 1821 cuando “Panamá, espontáneamente y conforme al voto general de los pueblos de su comprensión, se declara libre e independiente del gobierno español” (Artículo I de dicha Acta).

A este bicentenario que conecta y celebra ese acontecimiento transcendental para conmemorarlo simbólicamente en 2021, doscientos años después, se le quiere dar una realidad misteriosa, tal vez por la parquedad con que nuestra historia y nuestros historiadores cuentan e interpretan nuestro pasado republicano del siglo XIX y por lo que mucho de nosotros creemos saber de lo que pasó ese histórico día.

Este contraste entre lo que todo mundo cree saber de esa fecha y la parquedad de su historicidad ha causado entre historiadores, funcionarios gubernamentales y demás público en general mucha confusión, no solo en lo que el bicentenario conmemora históricamente sino hasta como designarlo.

Por ello, la mejor manera de esclarecer la raíz e índole profunda de esa confusión es plantear a nuestra inteligencia esta magna realidad, nada misteriosa, en su justa dimensión. El insigne historiador panameño Dr. Omar Jaén Suárez, en un reciente escrito (“200 años como república libre” – El Faro, revista del Canal de Panamá) nos dice que es necesario “corregir enfoques y justificaciones erróneas” de nuestros historiadores de la primera mitad del siglo XX, quienes crearon un “mito antihistórico” de un Panamá republicano recién nacido en 1903, para darnos una historia anacrónica de nuestro país que desafortunadamente no incluye nuestro riquísimo pasado republicano decimonónico, repleto de episodios que forjaron nuestra nacionalidad y valores democráticos.

Esta interpretación erróneamente le asigna una mínima realidad a nuestra primera etapa republicana que duró 82 años (1821-1903), tan mínima y carente de sustantividad como para quitarle toda transcendencia y solemnidad a esas tempranas y decisivas vivencias republicanas del siglo XIX. Por eso los conceptos de nuestra realidad republicana que expresan equivocadamente esos historiadores, iniciándola en 1903 y no en 1821, se resuelven apelando a su sentido común sobre el estado colectivo de creencias republicanas que indiscutiblemente existieron en Panamá a lo largo de esos 82 años previos a 1903.

El Bicentenario conmemora y celebra 200 años de vida republicana, no solo del documento suscrito el 28 de noviembre de 1821 declarándonos libres e independientes, después de 321 años de vida colonial.

La historicidad de esos 200 años de vida republicana como concepto descriptivo, estructural y modal de nuestra democracia no lo invalida una falta de rigor conceptual. Es tiempo, pues, de corregir entuertos y equivocaciones celebrando a todo lo alto, nuestra República bicentenaria.

Economista y ensayista.